Zelenski se ensaña con el petróleo ruso atacando la refinería más grande de Moscú
Ucrania lanza el bombardeo más masivo de la guerra contra la capital, el segundo sobre la planta en tres días
MoscúEl impacto de un dron contra la refinería de Kapotnia, unos 15 kilómetros al sur del centro de Moscú, ha provocado este jueves una explosión que ha hecho saltar por los aires el techo de la planta. El momento impactante, captado en vídeo por decenas de vecinos, testimonia el ataque más masivo de Ucrania sobre la capital rusa desde que comenzó la guerra. En total, 555 aparatos han volado hacia territorio ruso, de los cuales 194 se han dirigido a la ciudad. El bombardeo ha provocado 16 heridos y ha puesto nuevamente de manifiesto las vulnerabilidades de las defensas antiaéreas rusas y ha agravado aún más la crisis de combustible que atraviesa el país.
Ha sido la tercera noche seguida de ataques contra Moscú. El martes los drones de Kiev ya golpearon la misma instalación petrolífera, pero los daños de este jueves han sido muy superiores. Si habitualmente entre una y tres aeronaves consiguen estrellarse en sus objetivos, en la planta de Kapotnia han estallado al menos siete. Se trata de la refinería más importante de la región, que cubre más de una tercera parte de las necesidades de combustible de la capital. Las autoridades habían reforzado los sistemas de defensa alrededor del complejo industrial, pero no ha sido suficiente para frustrar el bombardeo, que también ha obligado a blindar la plaza Roja y a detener las operaciones en todos los aeropuertos de Moscú.
El ensañamiento de Volodímir Zelenski con esta refinería no es casual. Como mínimo, una docena de regiones rusas viven escasez de carburante, mientras que se registran problemas puntuales de abastecimiento en una decena de territorios más. De hecho, también la noche del miércoles al jueves los drones han incendiado un depósito de petróleo en Rostov, al sur de Rusia, donde han matado a una persona y han herido a dos más. Se calcula que, en total, el país ha perdido entre un 20% y un 30% de la capacidad de refinamiento por los ataques ucranianos, que en la prensa oficialista se esconden bajo el eufemismo de “tareas de mantenimiento imprevistas”.
Aunque las autoridades niegan la crisis de suministros, para hacerle frente el Kremlin comenzará a importar gasolina de Asia, según Reuters. No es nada habitual que a Rusia llegue gasolina por mar, y los expertos alertan que no solucionará el problema y que solo puede funcionar como un parche temporal porque comporta muchas dificultades logísticas y costes elevados. Entre las otras medidas que ha tomado el gobierno ruso se encuentra la de prohibir a los productores que exporten gasolina hasta finales de julio o la de permitir el uso de combustible con exceso de azufre. Este tipo de carburante no cumple los estándares de calidad mínimos obligatorios, puede dañar los motores de los vehículos y es más contaminante.
Rusia se queda sin ingresos extra
Tampoco es casual que la escalada en los bombardeos contra el sector petrolero ruso se produzca en un momento en que todo apunta a que Putin dejará de beneficiarse de los elevados precios del crudo por la guerra en Oriente Medio. Si en el punto álgido de la confrontación entre los Estados Unidos, Israel y el Irán el petróleo de referencia ruso se vendió a 124 dólares por barril, ahora ha bajado hasta los 64, no muy lejos de los 56 que marcaba antes del conflicto. El Kremlin ha gozado de tres meses de ingresos extra. Unos beneficios inesperados que han sido insuficientes para paliar el enorme déficit de la administración rusa, pero que han dado aire a las finanzas estatales y han permitido evitar medidas que habían causado alarma entre los empresarios, como una subida del IVA.
Moscú también ha aprovechado el levantamiento temporal de las sanciones norteamericanas para vender su petróleo atrapado en alta mar. Esta exención expiró el miércoles y, después de la cumbre del G-7, en que Donald Trump apuntó que “pronto” podría volver a imponer restricciones al crudo ruso con la reapertura del estrecho de Ormuz, parece poco probable que la Casa Blanca decida prorrogarla.