Macron se enfrentará en la segunda vuelta a una Le Pen reforzada

Las candidatas de los socialistas y los conservadores se hunden por debajo del 5% de los votos

ParísSe repetirá el duelo entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Un duelo en que los franceses tendrán que decidir el 24 de abril entre la continuidad del presidente de la República o el cambio para dejar el país en manos de la extrema derecha. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo, Macron ha sido el candidato más votado, con un 27'6% de los votos, y Le Pen ha obtenido la segunda posición, con el 23% de las papeletas. Se repetiría, por lo tanto, la batalla del 2017 en la segunda vuelta, pero las circunstancias han cambiado y pueden determinar el resultado.

En aquella ocasión el candidato de En Marcha venció a la líder de Reagrupamiento Nacional con un 66,10% de los votos ante los 33,90% de Le Pen. Cinco años después, las encuestas auguran un resultado mucho más ajustado y una extrema derecha más fuerte y menos satanizada. Un sondeo publicado este domingo por la tarde otorga un ajustado 51-49% para Macron, mientras que otro le da más margen (54-46%). “Cuando la extrema derecha representa tanto en el país, no podemos considerar que las cosas van bien”, admitía el presidente ante los micrófonos de France 2.

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Macron comparecía a las nueve y media de la noche sobre el escenario con un nuevo lema, el que previsiblemente usará para la campaña que empieza ahora, “Todos nosotros”, una apelación a todos los demócratas a unirse contra la extrema derecha. “Los próximos quince días serán decisivos para nuestro país”, advertía. “Nuestro proyecto responde mejor que el de la extrema derecha al miedo y los desafíos de nuestros días”, ha defendido.

Los resultados electorales de la primera vuelta
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Emmanuel Macron ha ganado con una cierta ventaja, pero los resultados electorales revelan un aumento del voto de ultraderecha: sumando los apoyos a Le Pen y al otro candidato de ultraderecha, Éric Zemmour (7,2%), llega al 31%. Es decir, casi uno de cada tres franceses ha apoyado a la ultraderecha, una cifra histórica que hace pensar que Macron no tiene garantizada la reelección y que por primera vez la extrema derecha podría sorprender y colarse en el Elíseo. "Mi ambición es agrupar a los franceses alrededor de un proyecto nacional y popular", ha proclamado Le Pen esta noche.

El 23,3% de los votos es el mejor resultado que ha conseguido Marine Le Pen en las tres elecciones presidenciales en las que ha sido candidata. El 2012 obtuvo un 18% de los votos y en 2017 un 21,3%. Hace meses, cuando Éric Zemmour –hasta entonces periodista y opinador – anunció su candidatura presidencial, parecía que el fenómeno Zemmour y la fragmentación del voto de extrema derecha jugarían en contra de la candidatura de la hija de Jean-Marie Le Pen. Pero con el paso de las semanas, el efecto que ha tenido el candidato de Reconquista ha sido beneficioso para Le Pen.

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Los postulados aun más radicales de Zemmour han servido para contribuir a suavizar la imagen de la líder de Reagrupamiento Nacional en un momento en el que su estrategia pasaba precisamente por tener un discurso menos radical para captar el voto de derechas moderado. Zemmour ha hecho creíble a Le Pen, ha hecho que sea vista por primera vez como presidenciable, ha hecho que mucha gente que la votaba ya no se esconda. En definitiva, ha multiplicado los apoyos de la candidata. Ni siquiera su amistad con el presidente ruso, Vladímir Putin, le ha pasado factura electoral. Lo más sorprendente es que una parte del electorado ya no percibe a Marine Le Pen como una amenaza para la democracia, si bien la candidata prácticamente no ha modificado el contenido de su programa.

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Los partidos tradicionales se hunden

El candidato considerado de extrema izquierda, el insumiso Jean-Luc Mélenchon, tenía la esperanza de pasar a la segunda vuelta, pero no lo ha conseguido. Con un 22,2% de las papeletas ha quedado en tercera posición. Zemmour ocupa la cuarta posición, seguido de la conservadora Valérie Pécresse (4,8%) y del candidato de los Verdes, Yannick Jadot (4,7%). Los resultados confirman que los partidos tradicionales se hunden. Es especialmente evidente en el caso del Partido Socialista francés, que había apostado por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, para reflotar el partido. Como ya auguraban las encuestas, el fracaso ha sido estrepitoso: la candidata solo ha obtenido un 1,7% de los votos.

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La elección presidencial deja en una situación financiera muy comprometida los tres partidos históricos que se han hundido: los Republicanos de Pécresse –el partido de Nicolas Sarkozy–, el Socialista y el de los Verdes. Con los resultados parciales, ninguno de los tres ha conseguido llegar al umbral del 5%, porcentaje necesario para cobrar el reembolso de una parte de los gastos de campaña. El principal obstáculo para estas formaciones será encontrar la financiación necesaria de cara a las elecciones legislativas de junio. Si los resultados de junio son tan desastrosos como los de las elecciones presidenciales, podría incluso peligrar la viabilidad de los partidos.

Cordón sanitario

Con todo, la clave de la segunda vuelta de las presidenciales la tendrán los electores de izquierdas, y especialmente el 20% que ha votado por Mélenchon. El candidato ha pedido que ninguno de sus electores vote a la extrema derecha. “No se tiene que dar ni un solo voto a la señora Le Pen”, ha reclamado. De hecho, la mayoría de candidatos, a excepción de Zemmour, han pedido a los ciudadanos el voto para Macron para frenar la extrema derecha. Ante la amenaza real de que Le Pen llegue al Elíseo, los partidos demócratas han hecho un llamamiento a frenar la extrema derecha. “Para que Francia no bascule hacia el odio de todos contra todos, os pido votar Macron el 24 de abril”, ha dicho Hidalgo. 

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Francia temía una abstención histórica, pero finalmente se ha quedado en el 26%, una cifra más elevada que el 2017 (22,2%) pero más baja que en 2002, cuando registró una abstención del 28,4%.