Europa quiere construir drones conjuntamente con Ucrania: ¿cómo lo hará?

Bruselas y Kiev impulsan una alianza para reforzar la producción de drones, una tecnología que está transformando la guerra

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La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, el canciller alemán, Friedrich Merz y el ministro de defensa francés, Jean-Noël Barrot.
12/10/2026 - 08:02 h

BruselasDrones en el campo de batalla, drones en los ataques híbridos... y también drones marítimos. Esta semana, dos barcos comerciales fueron atacados simultáneamente con drones en el mar Negro. Uno de ellos se hundió y hubo víctimas mortales. La escalada de los ataques con drones marítimos se suma a los ataques aéreos que siguen golpeando Ucrania. El jueves, aparatos no tripulados dejaron seis muertos y 17 heridos en Kiev.

Los drones se han convertido en una herramienta omnipresente más allá del campo de batalla y, por su accesibilidad, han revolucionado la lógica de la guerra, especialmente en Ucrania. Mientras que Europa ha apostado tradicionalmente por sistemas de armamento avanzados y defensas sofisticadas, Rusia ha aumentado su capacidad de producción militar y ha convertido los drones en una pieza central de su estrategia de desgaste. Pero una alianza de empresas ucranianas y europeas pretende dar un salto en la industria de los drones y de los sistemas para combatirlos.

"Estamos lanzando Ferraris contra frisbis". Con esta metáfora, el congresista demócrata estadounidense Ted Lieu resumía el desequilibrio económico que plantea la guerra de drones. Sistemas de armamento que cuestan millones de euros pueden ser destruidos por aparatos que cuestan solo unos cuantos miles. El mismo problema se traslada a la defensa aérea: interceptar drones baratos con misiles mucho más caros puede agotar los arsenales y obligar a los países a gastar cantidades desproporcionadas para neutralizar amenazas de bajo coste. Una asimetría que el Kremlin explota para desgastar las defensas ucranianas y poner a prueba las capacidades de sus aliados occidentales.

En este contexto de urgencia, Ucrania se ha volcado en producir drones para responder a las necesidades de esta guerra de alta intensidad. Según las estimaciones de Drone Intelligence, el país produce millones de aparatos cada año, una cifra mucho más alta que la producción de la Unión Europea, pero todavía mucho más baja que la del Kremlin. Su punto fuerte, sin embargo, no es solo la capacidad de fabricación, sino sobre todo también la rapidez con la que las empresas y las fuerzas armadas introducen modificaciones a partir de la experiencia en el frente.

A pesar de la potencia del modelo ucraniano, que ha ampliado la producción nacional y ha desarrollado sistemas propios, Kiev sufre una escasez estructural de armamento. Aunque el país ha conseguido cubrir más de la mitad de sus necesidades del frente mediante la producción propia, necesita ayuda exterior para cubrir parte de sus necesidades militares y financiación para la guerra de desgaste que plantea el Kremlin.

La industria de defensa de los países de la OTAN, por su parte, tampoco estaba preparada para reponer munición al ritmo que exige la guerra de Ucrania. Los plazos de producción y contratación suponen un freno para fabricar y reponer los arsenales a la velocidad que se consumen en el frente. Además, los incidentes más recientes, como incursiones de drones o ataques híbridos, han evidenciado la necesidad de algunos países de reforzar su propia seguridad. Pero ahora "Europa intenta recuperar el terreno perdido con la guerra de los drones", asegura Luigi Scazzieri, analista del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea.

Para poner remedio a este problema, y también a la falta de apoyo de la administración Trump, la UE ha creado una alianza con empresas europeas y ucranianas para acelerar el desarrollo y la fabricación de drones y sistemas antidrones. El objetivo es precisamente que Europa sea capaz de producirlos rápidamente, en grandes cantidades y a un coste lo suficientemente bajo para poder sostener una guerra de drones.

Rapidez de Kiev, capacidad europea

La idea de base es aprovechar la agilidad de Kiev con la capacidad europea. "Ucrania aporta experiencia contrastada en el campo de batalla y conocimientos especializados en la producción en masa. Los países europeos, por su parte, contribuyen con capacidad industrial, tecnología propia y un volumen importante de financiación". Esto debe permitir fabricar de manera rápida e innovadora a gran escala.

La alianza, que Bruselas anunció en julio, debe entenderse como una plataforma para conectar empresas e impulsar proyectos conjuntos. Forman parte de ella 18 compañías, nueve europeas y nueve ucranianas, seleccionadas entre cerca de 400 candidaturas, que se reunieron por primera vez este septiembre. También incluye empresas emergentes, investigadores, fuerzas armadas y otros usuarios de países de la UE y Ucrania.

El comisario de defensa de la UE, Andrius Kubilius, señaló entonces que la prioridad del acuerdo es facilitar la creación de proyectos y empresas comunes, compartir tecnología, asegurar el suministro de componentes y acelerar la fabricación de nuevos sistemas. "Copiar y pegar (el sistema de Ucrania) en Europa es el mayor reto", declaró, fijándose el desafío de conseguir escalar los ciclos de desarrollo y aumentar la escala de producción en cuestión de semanas.

La cooperación incluye tanto drones como tecnologías para detectarlos y neutralizarlos. La financiación recibirá el apoyo de Bruselas, pero no tiene un presupuesto propio anunciado. En septiembre, Kubilius anunció que se destinarán 200 millones de euros procedentes de los activos rusos congelados para cofinanciar la producción de drones en Ucrania.

Bruselas quiere que los primeros resultados tangibles lleguen antes de terminar el año. La rapidez con la que se concretará la cooperación, sin embargo, dependerá de varios obstáculos. Luigi Scazzieri identifica tres: la financiación de los proyectos, las reticencias a compartir y proteger la propiedad intelectual y las dificultades que pueden encontrar las empresas ucranianas para acceder al mercado europeo.

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