Las gafas de Macron: el ojo del tigre en Davos

BarcelonaDefinitivamente, la realidad supera a la ficción, especialmente en los tiempos que vivimos. Y para una analista de moda como la que os habla, que el presidente francés, Emmanuel Macron, aparezca en el foro económico de Davos con unas gafas de sol como las que lució este martes es casi una fantasía hecha realidad. Ahora bien, acostumbrada a rascar la superficie para comprender los significados que subyacen en las construcciones de identidad, este caso es de tan manifiesta evidencia que lo convierte en un ejercicio de análisis casi infantil.

Ya sabemos que el motivo de las gafas respondía a una cuestión médica: un leve derramamiento de sangre en uno de los ojos que le hacía fotosensible y se lo había dejado notablemente rojo. Pero es evidente que la elección del modelo no es casual. Podía haber optado por las míticas Ray-Ban Wayfarer, de aire juvenil y disidente, consagradas por Tom Cruise en Risky Business. También pudo decantarse por la elegancia funcional de las Persol 714 que Steve McQueen convirtió en sinónimo de libertad controlada. Incluso unas gafas neutras, discretas y sin capacidad de acaparar tanta atención habrían sido una opción perfectamente viable.

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Sin embargo, Macron elige un estilo muy concreto y de un significado inequívoco: las aviador. Y éstas, en ningún caso, son neutras ni inocentes. Provienen del mundo militar y de la aviación y están asociadas históricamente a la autoridad, al mando y al control de la mirada. No es casual que el propio Macron ironizara ante la prensa: "Véalo simplemente cómo una referencia no intencional a laEye of the Tiger". Una canción que, en sí misma, es todo un manual simbólico de masculinidad luchadora y por eso fue la banda sonora de Rocky III, que acompaña al protagonista cuando debe recuperar el hambre de combate. Una canción con frases tan le y testosterónicas como "sólo un hombre y su deseo de sobrevivir", "No pierdas la fe en los sueños del pasado. Tienes que luchar por mantenerlos" o "Es el ojo del tigre, listo para luchar. Se levanta para retar a su rival". Unas gafas que, por su lente de espejo, refuerzan la idea de opacidad y se caracterizan por asegurar el control de la mirada: tú no sabes dónde mira el poder, pero el poder te puede estar mirando a ti.

En una Europa que se calla, duda o calcula, Macron ha ocupado el espacio del contrapeso visible en Trump, sobre todo desde el momento en que los ataques personales del presidente estadounidense han convertido el desacuerdo político en un duelo de liderazgos. No sorprende, por tanto, que las referencias militares se multipliquen. Trump ha aparecido en varias ocasiones con la cazadora bombero, una pieza nacida también en la aviación de guerra y convertida con el tiempo en símbolo de poder y virilidad. Macron responde con unas gafas que le emparentan tanto con los aviadores de Top gun como con el policía paramilitar que lucha, precisamente, contra un grupo de supremacistas en Cobra, el brazo fuerte de la ley. Figuras, todas ellas, que no dialogan, intervienen.

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Y quizás ahí está el problema: mientras los líderes juegan a escenificar el poder como si fuera una partida de Risk, olvidan que no son fichas lo que hay sobre el tablero, sino la vida de millones de personas.