"¡Groenlandia no está en venta!": pánico e indignación entre los daneses por la amenaza de Trump
Miles de manifestantes salen a las calles de Dinamarca para rechazar los planes estadounidenses de anexarse la isla ártica
CopenhagueLa bandera de Groenlandia estos días ondea en varios edificios emblemáticos de Copenhague, como en el famoso parque de atracciones Tivoli, en la céntrica plaza Norreport, y en el Palacio de Christiansborg, donde se encuentra la sede del Parlamento danés: "Dinamarca siempre ha creído en los valores democráticos y de diálogo por lo que desde el Face groenlandeses ante la actual presión de los políticos estadounidenses", expresó el presidente de la cámara parlamentaria, Soren Gade, el día en que una delegación de congresistas estadounidenses visitaba la capital danesa.
Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró las amenazas para conseguir "a las buenas oa las malas" el control de Groenlandia, existe un gran consenso en el país nórdico con las muestras de apoyo hacia Groenlandia y con el rechazo hacia la política de Donald Trump, que consideran expansionista. Tanto es así que los fabricantes daneses dicen que el 90% de sus ventas en estas semanas son de la bandera del territorio autónomo ártico que forma parte del Reino de Dinamarca.
Este apoyo también se ha podido comprobar el sábado en una manifestación que ha reunido a miles de personas en las principales ciudades del país nórdico "para pedir respeto por la población de Groenlandia y por su derecho de autodeterminación", explicó Sika Kristensen, miembro de una de las organizaciones convocatorias del acto en Copenhague. Bajo lemas como "Groenlandia no está en venta" o "Saque las manos de Groenlandia", miles de manifestantes se han reunido a la misma hora en la capital del país y en Nuuk. "En estos tiempos, es importante que mostramos un frente unido y que colaboremos ampliamente entre nosotros –añadió Kristensen–. No se trata sólo de una lucha por Groenlandia, debemos hacer valer los derechos en todo el mundo".
Las reacciones de los daneses a los comentarios que prácticamente cada día esbozan Trump o alguno de sus colaboradores de la Casa Blanca, sobre la necesidad de conquistar la isla ártica, van desde el estupor hasta el pánico ya la indignación. En Dinamarca existe la sensación de que están jugando a un juego geopolítico sin reglas en las que todo vale. Sobre todo desde que a principios de año EEUU entró de forma ilegal en Venezuela para capturar a su presidente, Nicolás Maduro, muchos daneses se cuestionaron preocupados si Groenlandia sería el siguiente objetivo de Washington. De hecho, según una encuesta publicada hace unos días por la agencia pública Ritzau, el 38% de los daneses cree que EEUU invadirá Groenlandia durante el mandato de Trump: "Las sonrisas y las bromas que se hacían antes, ahora han desaparecido cuando se habla del tema", asegura el politólogo Mads Hagmund think tank Europa, con sede en Copenhague.
Dinamarca contempla el peor escenario
Tras el anuncio de Dinamarca esta semana de desplegar efectivos militares en Groenlandia, que estuvo acompañado de un movimiento similar por parte de otros países europeos, Jedzini afirmó que "la situación es lo suficientemente grave como para que el gobierno de Dinamarca tenga abiertos todos los escenarios posibles y asuma que una confrontación militar con EEUU no se puede descartar".
En cambio, el investigador del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS), Rasmus Sinding Sondergaard, cree que la probabilidad de una acción militar estadounidense en Groenlandia ha aumentado en las últimas semanas después de los recientes comentarios de Trump, pero, sin embargo, sigue siendo "relativamente improb".
"Ni seguridad ni minerales, Trump quiere el control"
Mientras muchos se preguntan en Copenhague si Trump habla en serio cuando amenaza con plantar por la fuerza la bandera estadounidense sobre el hielo y los recursos naturales de Groenlandia, el pasado miércoles se reunieron en Washington cara a cara por primera vez los ministros de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, e hicieron frente común frente al vicepresidente de EEUU, JD Vance. Los esfuerzos de la delegación danesa y groenlandesa han sido elogiados en sus países y se han interpretado como una forma de ganar tiempo ante las amenazas estadounidenses.
La reunión se siguió con mucha expectación y nerviosismo desde Copenhague y Nuuk, aunque en ambas capitales exista la duda de si la vía diplomática aún puede tener algún efecto frente a Trump. "En el fondo, los gobiernos saben que las ambiciones de Trump sobre Groenlandia no tratan sobre cosas concretas –dice el politólogo Mads Hagmund Jedzini–. Trump no quiere la isla ártica para defender la seguridad nacional, ni tampoco se trata del poder militar, ni de su acceso a los minerales. Todo esto ya lo puede lograr llegando a acuerdos".
"Debemos apretar a los americanos"
En una pequeña tienda de ropa vintage de Copenhague, estos días su propietario Jesper Tonnesen ha hecho fortuna con unos gorros que se han hecho virales en las redes sociales y en los medios de comunicación de Dinamarca y Groenlandia. A Tonnesen hace días que no le para de sonar el móvil para hacer entrevistas y porque hay gente que le pregunta cuándo volverán a la venta las famosas gorras rojas con el lema en danés "¡Basta ya!" (Nu det Nu uk!). Un juego de palabras con el nombre de la capital, Nuuk. En el lateral de la gorra, al estilo MAGA, pone "Make America Go Away" (Haz que América se vaya). Conozco a mucha gente que ahora no puede soportar seguir las noticias porque todo va mal. Pero al final te acabas cansando de estar en un rincón triste y asustado por esta situación, creo que tenemos que apretar un poco a los americanos", dijo Tonnesen. puede dormir".
Con todo ese ruido de fondo, también hay más voces en Dinamarca que urgen "la necesidad de hablar sobre la relación actual con Groenlandia", afirmaba Mads Hagmund Jedzini. "Nunca un primer ministro danés había pedido abiertamente perdón por el pasado colono de EE.UU.', pero ahora ha pasado con el pasado colonial de Dinamarca, pero ahora ha pasado el experto.