Guerra sin soldados: Ucrania recupera una posición solo con drones y robots

Zelenksi anuncia que por primera vez han forzado la salida de tropas rusas sin utilizar infantería

14/04/2026

BarcelonaEl uso de robots en una guerra ya no es ciencia ficción: las máquinas que sustituyen a los soldados ya operan en los frentes de hoy. Y Ucrania –como Gaza– es uno de los grandes campos de pruebas del desarrollo tecnológico militar. El presidente Volodímir Zelenski ha anunciado que el ejército ucraniano ha forzado a las tropas rusas a abandonar una posición solo con drones y robots, sin exponer a ningún humano: "Por primera vez en la historia de esta guerra, hemos recuperado una posición enemiga utilizando solo equipos no tripulados: sistemas terrestres y drones. Los ocupantes se rindieron y la operación se realizó sin infantería y sin bajas por nuestra parte", asegura.

En los últimos meses el ejército ucraniano ha intensificado el uso de los robots de tierra, que los operadores dirigen a distancia para realizar operaciones de asalto o bien para rescatar soldados heridos o atrapados en la línea del frente, sin tener que exponer la infantería ni los equipos sanitarios o de evacuación. También se usan en tareas logísticas y para desactivar minas. Según Zelenski, los robots de tierra han realizado más de 22.000 misiones en el frente solo el primer trimestre de este año. Combinados con los drones, son capaces de hacer la guerra de manera teledirigida.

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En enero, por ejemplo, el fabricante ucraniano de robots militares Devdroid explicó que su modelo Droid TW-7.62, que cuenta con sistemas de detección automática con inteligencia artificial, había capturado a tres soldados rusos. El robot combatió durante 45 días (debía regresar al punto de mantenimiento a solo cuatro kilómetros del frente cada dos días para recargar las baterías y las municiones) sin ninguna cobertura por parte de soldados, y logró por sí solo mantener a raya a las tropas rusas. Como declaró Mikola Zinkevitx, comandante del tercer cuerpo del ejército ucraniano, "hay un concepto básico: los robots no sangran". Este modelo en concreto lleva una ametralladora y también se le puede acoplar un lanzagranadas. El aparato tiene un alcance máximo de 25 kilómetros y puede desplazarse a siete kilómetros por hora. Puede atacar objetivos a un kilómetro de distancia.

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La invasión rusa ha transformado Ucrania en un centro de desarrollo de armamento teledirigido por tierra, mar y aire, y también para contrarrestar los drones del Kremlin: no en vano Zelenski ha cerrado las últimas semanas acuerdos con diversas petromonarquías para venderles interceptores. De hecho, en Ucrania se ha llegado a crear un ecosistema único, en el que pequeñas y medianas empresas de tecnología militar desarrollan aparatos que se ponen a prueba en el frente de manera inmediata.

Algunas empresas incluso tienen talleres muy cerca de la línea del frente. Cuando un aparato se muestra útil, los fabricantes escalan su producción en función de las necesidades de cada momento. Los drones han transformado la realidad de la guerra y ya no hay una línea de frente, sino una "zona de muerte" de veinte kilómetros a banda y banda, llena de drones donde los operadores localizan y disparan contra todo aquello que se mueve. En este contexto, los robots de tierra se han hecho imprescindibles también en la logística militar, para mover comida, municiones o equipos de comunicación, además de ser cada vez más presentes en el combate. De aquí no se puede deducir que la guerra sea más civilizada, al contrario, es igualmente sucia y sanguinária.

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Del mismo modo que los drones han cambiado la forma de combatir, el uso de robots terrestres puede marcar otra revolución, en una guerra en la que la tecnología punta se usa en las trincheras.