Reino Unido

Puentes de Londres: intransitables, en estado crítico y deteriorados

Un informe de 2023 ya apuntaba que los 32 pasos sobre el Támesis sufrían una endémica falta de inversión

Una imagen del puente de Westminster, con las Casas del Parlamento al fondo.
25/05/2026
4 min

LondresUno de los poemas más evocados para destacar la singularidad de Londres es del romántico William Wordsworth. Se titula Composed upon Westminster Bridge, September 3, 1802, y es un soneto lírico que refleja la calma que emana la ciudad al amanecer vista desde el puente de Westminster. Wordsworth lo escribió después de cruzar el Támesis a la altura de las Casas del Parlamento, y no lo que sugiere el título, que lo "compuso" desde el puente.

Ahora, más de doscientos años después, incluso al amanecer la experiencia sería muy diferente. Y quizás ni Wordsworth podría destacar "la belleza de la mañana; silenciosa, desnuda…" sabiendo lo que se acaba de hacer público: que el de Westminster es uno de los tres puentes del centro de la ciudad que han sido incluidos en la lista de infraestructuras de transporte de la capital en estado "crítico". Los otros son el de Lambeth y el de Vauxhall, los dos siguientes siguiendo el curso del río en dirección oeste.

De acuerdo con un informe de Transport for London –el ente que regula el transporte público–, los tres se encuentran en un "muy mal estado" en lo que respecta a sus componentes estructurales esenciales de soporte de carga. Ninguno está en riesgo de cierre inminente, sin embargo.

Desde 2023 no se ha publicado un estado oficial de la situación de los puentes de Londres. El informe State of the City de aquel año hablaba de una "degradación controlada". También indicaba que había que invertir 238 millones de libras anuales en el mantenimiento de los 32 pasos fluviales del Gran Londres para preservar sus niveles actuales de conservación. Entre 2010 y 2021, se gastaron solo cien.

Vista aérea del Puente de Lambeth, uno de los tres del centro de Londres que han entrado en la lista de infraestructuras en estado crítico.

La crisis de los puentes de Londres parece endémica. Tiene un par de episodios más preocupantes que el de los tres pasos antes mencionados. El más reciente afecta al puente Albert, al oeste. En marzo se anunció su cierre al tránsito de automóviles y vehículos pesados durante un año. Considerado el más bonito de la ciudad, es conocido con el apodo de la Dama Temblorosapadece del mismo mal que el puente de HammersmithEl Albert se inauguró en 1873 como paso de peaje –las casetas aún se conservan–, y su diseño original estaba concebido para que oscilara ligeramente y absorbiera sin problemas el fenómeno de la dilatación a raíz de los cambios de temperatura. Aún hoy se pueden ver los carteles históricos que advertían al ejército de que, si lo cruzaba en formación, los soldados debían romper el paso para evitar demasiadas vibraciones.

Pero el Albert nunca se concibió para el tránsito motorizado. El último susto —una grieta en una pieza de hierro fundido que forma parte del soporte de la sección móvil del puente— apareció de la manera más prosaica: unos operarios la detectaron mientras retiraban excrementos de paloma dentro de una de las antiguas garitas del peaje del lado noreste. Durante la reparación, solo los peatones y los ciclistas pueden recorrerlo.

Una imagen del Albert Bridge, en Battersea, al oeste de Londres.

La Dama Tremolosa sufre del mismo mal que el puente de Hammersmith, su vecino río arriba, cerrado en abril de 2019 al tráfico. Está afectado, sobre todo, de una falta de mantenimiento sorprendente. No fue hasta 2014 que el distrito de Hammersmith y Fulham, al que pertenece, hizo la primera revisión completa en "muchas décadas" (1970), como sostiene el documento oficial,, de 81 páginas, en que se evaluó su estado. Siete años después de que se cerrara, continúa cerrado a los vehículos. El verano de 2020 también se tuvo que clausurar a los peatones y ciclistas y no fue hasta un año después que, a raíz de una intervención de urgencia valorada en 54 millones de libras, se pudo estabilizar y reabrir parcialmente.

Para autorizar el tránsito rodado el puente de Hammersmith –y hacer en cinco minutos un trayecto entre las dos orillas del Támesis que ahora se alarga casi cincuenta– se necesitaría una inversión de unos 250 millones de libras. Pero no hay dinero y, además, las diferentes administraciones, la local, la autoridad metropolitana del Transporte de Londres y el ministerio de Transportes, se lavan las manos de la responsabilidad. Los problemas burocráticos arrancaron en 1986, cuando se disolvió el Greater London Council y la propiedad de los puentes se desmigajó. Ahora, cinco pertenecen a distritos municipales, que en teoría han de hacer el mantenimiento; trece a Transport for London, aunque comparten tareas de preservación con autoridades locales; cinco más son de la City Bridge Foundation y los nueve restantes, ferroviarios, son de la Network Rail.

Una imagen del puente de Hammersmith, de febrero de 2021, cuando ya estaba cerrado al tráfico de vehículos.

La City Bridge Foundation dispone de grandes recursos —cerca de 1.500 millones de libras— y puede mantener sus infraestructuras, entre otras, el famoso Tower Bridge. En cambio, muchos ayuntamientos –el de Kensington and Chelsea (puente Albert) o el de Hammersmith y Fulham (puente de Hammersmith) tienen graves dificultades para financiar sus obligaciones bàsicas. Los municipios lamentan que unas vías que usa todo el mundo tengan que ser sufragadas con dinero local. Ahora, para intentar poner remedio a los casos más urgentes, y evitar una degradación que puede conducir a más cierres, el ministerio de Transportes busca unos mil millones de libras para acometer los trabajos. Encontrarlos cuesta tanto tiempo como repararlos. La famosa canción infantil London Bridge is falling down se podría hacer realidad cualquier día.

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