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Generalitat de Catalunya

La casita del astrónomo que hizo mi tatarabuelo

Visitamos Villa Urània, donde vivió Josep Comas i Solà, fundador del Observatorio Fabra

Fachada de Villa Urània
18/08/2026 - 00:02 h.
4 min

Una buena manera de hacer el duelo es reunir recuerdos. Cuando, hace unos meses, murió mi padre, arquitecto, rebuscando entre documentos supe que la saga de arquitectos que le precedieron era mucho más extensa –y notable– de lo que se decía en casa.El linaje ha terminado (por el momento). Ninguno de los siete hermanos nos hemos dedicado a la arquitectura. También se ha extinguido la de ingenieros industriales por parte de madre (Cornet), uno de los cuales dirigió la Maquinista Terrestre y Marítima.De entre los edificios que se han conservado de la saga de arquitectos del padre cabe destacar Villa Urania, obra de mi tatarabuelo Magí Rius (abuelo de mi abuelo, Magí Romaní Rius). Magí Rius Mulet la hizo cuando tenía treinta años. No había llegado aún a su cima profesional.Villa Urania es una de las casitas más antiguas y más bonitas que hay en el barrio barcelonés de El Farró. Es de una sola planta y un poco elevada (para acceder a ella hay que subir ocho escalones), cosa que le da un aire de templo. Tiene unos cuantos detalles ornamentales de estilo neoclásico. Fue construida en 1868 –el año de la Revolución Gloriosa–, precisamente la fecha en que nació Josep Comas i Solà: ahora le hablaré de él. La casa la encargó a Magí Rius, el padre de Comas i Solà, pero residió poco tiempo porque murió joven. Su hijo, el astrónomo, la heredó y la bautizó con el nombre de Villa Urania, en honor a la musa de la astronomía. Vivió allí hasta su muerte, en el año 1937.Visito Vil·la Urània acompañado de Ricard Martínez, gran aficionado a la astronomía, que presidió unos años Aster, Agrupación Astronómica de Barcelona. "De pequeño, Comas i Solà ya miraba el cielo. Su afición se convirtió en profesión. Hizo buenos trabajos sobre los planetes Júpiter, Saturno y Marte (creía que había observado una erupción volcánica en Marte; ahora sabemos que era una tormenta de polvo). Tenía una enorme capacidad de trabajo. Hacía muchas fotografías, y donde no llegaba la fotografía, hacía dibujos", dice Ricard. Y añade dibujando una sonrisa: "Hay astrónomos que han sido pésimos dibujantes"."Era muy bueno a la hora de mirar por el telescopio desde la azotea de esta casa, donde pasaba horas y horas. Hizo unos cuantos descubrimientos: once asteroides –entre los cuales el Hispania–, dos cometas...", detalla Ricard, mientras tomamos un café en la Vil·la Urània. Ahora es un café-restaurante. "Tenía una gran capacidad para comunicar. Dio muchas conferencias e intervenía a menudo en la radio. Antes de licenciarse en ciencias físico-matemáticas ya colaboraba en La Vanguardia –ARA aún no existía–. Escribió en el diario de los Godó de manera regular durante toda la vida. También publicó artículos en numerosas revistas extranjeras. E impulsó las llamadas Fiestas del Sol, que se han recuperado en Vil·la Urània."

El observatorio de Vil·la Urània en el año 1915.

Comas i Solà fue contratado en el recién construido Observatorio Catalán, que tenía Rafael Patxot en Sant Feliu de Guíxols. Allí se enamoró de su hermana, Teresa Patxot, con quien se casó y se instaló aquí, en Vil·la Urània. Pero su vida en común no tuvo nada de celestial. La legalización del divorcio durante la Segunda República le permitió formalizar la relación con su segunda esposa, Amèlia Sala, después de la ruptura de su primer matrimonio. Al estallar la guerra fue nombrado director del Servicio de Astronomía de la Generalitat.Antes, Comas i Solà fundó y fue el primer director del Observatorio Fabra –no solo astronómico, sino también meteorológico y sísmico–. Abría las puertas del observatorio a todo el mundo: asociaciones de todo tipo, autoridades... y también a las clases populares. Tenía mucha conexión con el mundo obrero. No en vano, se afilió a la CNT.Nos despedimos en la escalinata de entrada a la casa, flanqueada por leones (más pequeños que los del Congreso de Diputados de Madrid). ¡Qué suerte que se haya respetado el edificio! No, los astros no se confabularon para salvarlo del derribo: fue la movilización popular. Y es también digno de elogio que se haya mantenido un poco de jardín a ambos lados de la casa, en la Vía Augusta y en la calle Zaragoza (aunque antes había mucho más). Un motivo más para ir allí: al lado hay un centro cívico activo –que organiza un montón de actividades sobre astronomía–, donde encontraréis una exposición que repasa la impresionante trayectoria de Comas i Solà.No tuvo descendencia, nuestro protagonista, y dejó escrito que Vil·la Urània pasara a manos del Ayuntamiento cuando murieran su mujer y la hermana de la mujer, que también vivía con él –qué fácil era hacer correr que Comas y Solà "se entendía" con ambas.Pero cuando murieron las hermanas –con meses de diferencia– la casa quedó cerrada. Era un lugar muy goloso para los okupas: se encontraban muy a gusto. También acogió una institución cultural y un parvulario. Buena parte de la documentación y material del astrónomo que había en Vil·la Urània se diseminó y se perdió. Por suerte, se ha conservado su objeto más valioso, el telescopio, que ahora se encuentra en el Observatori Fabra."No quería que España tocara fondo en ciencia"

"Tras la pérdida de las colonias, a finales del siglo XIX, España cayó en una depresión. Comas y Solà no quería que en el ámbito científico España tocara fondo. Es lo mismo que pensaba Santiago Ramón y Cajal. La tarea de investigación y de divulgación del astrónomo y del médico hay que entenderla en este contexto y en esta preocupación compartida", asegura Ricard Martínez.

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