Un laboratorio que trabaja como un horno de pan: las pastillas Juanola celebran 120 años

La reconocida marca, con sede en Sant Quirze del Vallès, reivindica sus orígenes mientras se reinventa para afrontar el futuro

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Empleados de la fábrica de pastillas Juanola trabajando la masa a base de regaliz que se utiliza para elaborar el producto final.
03/10/2026 - 08:01 h

BarcelonaEnvueltos en un fuerte olor a regaliz y equipados con guantes y cofia, unos operarios amasan unos bloques de un color negro alquitrán con una elasticidad parecida a la de una masa de pan. Los colocan sobre diversas bandejas para dejarlos secar mientras, en otra sala, las pastas que ya han completado su proceso de reposo se van laminando y cortando en pequeñas porciones para después ser envasadas. La imagen, a caballo entre las escenas de una panadería y las de un laboratorio farmacéutico, es el día a día dentro de la fábrica de pastillas Juanola, ubicada en Sant Quirze del Vallès (Vallès Occidental). La mítica marca de pastillas para la tos cumple 120 años y lo hace preservando la esencia de su producto, mientras que a la vez se abre a nuevas líneas de negocio para reinventarse de cara al futuro.

"Al final es como si trabajáramos con cocas y panes", indica el responsable de la planta de Juanola, Isidoro Martínez, en el marco de una visita institucional para conmemorar el hito señalado. Desde el interior de las instalaciones, este directivo que lleva una treintena de años vinculado a la empresa explica cómo el proceso de fabricación no varía mucho respecto a sus orígenes, los cuales se remontan a una pequeña farmacia en la calle del Montseny de Barcelona, en el corazón del barrio de Gràcia. Entonces, el producto, que se obtenía a partir de la raíz del regaliz, también se manipulaba a mano, con la única diferencia de que el corte se completaba con máquinas más rudimentarias. "Es por eso que no hay dos pastillas iguales", asegura Martínez. Él, junto con seis trabajadores más –el mismo número que hace diez años–, son los principales responsables de producir las más de tres millones de cajas Juanola que se venden cada año en toda España.

El origen de las pastillas data del año 1906, cuando el farmacéutico Manuel Juanola i Reixach quiso experimentar con un producto de gusto inconfundible para combatir la tos y aclarar la garganta. El éxito fue inmediato, con más de 100.000 cajas de seis gramos vendidas en 1907, y hasta 236.000 ya en 1913, poco después de que Juanola se consolidara dentro del canal de las farmacias tras ser reconocida como especialidad farmacéutica. La popularidad del producto fue in crescendo hasta que, durante la década de los años 30, se expandió al conjunto del Estado y fue ampliando su cartera de productos.

En su historia reciente, la compañía señala dos fechas como momentos clave que terminaron de catapultar el éxito de la marca. Por una parte, la compra en el año 1996 de Juanola por parte de los laboratorios italianos Angelini. El grupo transalpino decidió mantener el arraigo al territorio catalán, pero permitió abrir nuevas posibilidades de negocio, ampliando la venta a establecimientos como gasolineras o comercios. El segundo punto de inflexión llegó en 2005, cuando la producción de Juanola se trasladó de la sede histórica de Barcelona a las actuales instalaciones de Sant Quirze del Vallès, adaptando así la producción a los nuevos procesos industriales. Durante los últimos años, Angelini ha invertido más de 500.000 euros en maquinaria en la planta.

Nuevas líneas de negocio

El producto estrella de Juanola siguen siendo sus pastillas insignes, capaces de conseguir una cosa que otros artículos de origen farmacéutico no han podido. "Es una marca que, con el tiempo, también se ha incorporado a la cultura popular como producto de consumo", comenta Martínez. El resultado de este éxito es una facturación anual de unos 15 millones de euros, una cifra que se ha mantenido estable a lo largo de los últimos ejercicios, tal como aseguran desde la compañía.

El producto al final del proceso.
Preparadas en su envase para consumir.

No obstante, las preferencias de gustos cambian, especialmente entre el público más joven. Es por eso que la marca, con el apoyo de su matriz, ha lanzado alternativas al mercado para diversificar su cartera, formada hoy en día por una cuarentena de referencias. El própolis se ha erigido en el otro emblema de la casa, un producto que huye del característico gusto del regaliz y que apuesta por pastillas blandas con sabores como miel y limón para aliviar las molestias en la garganta.

Desde Angelini también han depositado su confianza en la marca catalana, que ha comenzado a incorporar nuevas líneas a la planta vallesana para fabricar otros productos para su matriz, con un abanico mucho más amplio de soluciones dentro del sector de la salud. Entre ellas destacan Soñodina, una gama de complementos alimenticios para contribuir a la conciliación del sueño; Termacare, unos parches que proporcionan alivio del dolor muscular y articular, o los complementos multivitamínicos Leotron.

Lo que queda claro es que las pastillas de regaliz continuarán siendo uno de los pilares de Juanola y que sus instalaciones estarán vinculadas a Cataluña durante mucho tiempo. Este compromiso lo expresó el director general de Angelini en España, Daniel Gheorghe, en el mismo acto de conmemoración del aniversario. "Son 120 años de viaje, historia y tradición, y Juanola es más que un producto, es parte de nuestras vidas. [...] Queremos continuar innovando manteniendo lo que nos ha definido, que es la confianza y el origen", resumió el directivo.

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