León XIV: un año de pontificado convertido en la pesadilla del populismo

La defensa de la paz ha llevado al pontífice a enfrentarse con Donald Trump

08/05/2026

Roma“Una paz desarmada y que sirva para desarmar”. Con este deseo inauguró el cardenal norteamericano Robert Francis Prevost su pontificado el 8 de mayo de 2025. Aquella tarde, desde el balcón de la basílica de San Pedro, en el Vaticano, el flamante papa electo León XIV se presentó al mundo con un alegato para poner fin a todas las guerras en un momento plagado de conflictos y creciente tensión, sin saber que lo peor todavía estaba quizás por llegar.

En estos doce meses, Prevost, exmisionero en Perú durante casi dos décadas —país del cual incluso adquirió la nacionalidad—, ha colocado la búsqueda incesante de la paz y la defensa de los más vulnerables como brújula de su pontificado. “La dignidad de cada persona humana debe ser respetada ahora, no mañana”, escribió en su primera exhortación apostólica titulada 'Dilexi te' (Te he amado), un documento en el que se subraya que “el compromiso en favor de los pobres y con la finalidad de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, a pesar de ser importante en los últimos decenios, continúa siendo insuficiente” en todo el mundo.

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Esta defensa de la paz y de la dignidad humana señala un elemento de continuidad con su predecesor, el papa Francisco, de quien lo separa un carácter mucho más ortodoxo y discreto, que contrasta con la espontaneidad que mostraba el pontífice argentino, quien improvisaba incluso algunos de sus discursos a pesar de llevarlos escritos.

León XIV, en cambio, se ha tomado su tiempo para los nombramientos en los lugares clave de la Curia romana y ha dejado clara su intención de involucrar más a los cardenales en el gobierno de la Iglesia. “Estoy aquí para escuchar”, dijo a los purpurados convocados en enero en el primer consistorio extraordinario de su pontificado. Una apertura que fue aplaudida por la mayoría de los cardenales, especialmente por aquellos que se lamentaban de la falta de colegialidad durante el pontificado de Francisco.

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En el plano internacional, su diplomacia discreta, pero firme ha incluido contactos con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y con el ruso Vladímir Putin; pero también con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, o la líder opositora venezolana María Corina Machado. Una sobria prudencia que durante meses ha desorientado a una gran parte de los católicos, que esperaban del primer papa norteamericano más contundencia en algunos asuntos.

El punto de inflexión llegó en abril, con la Vigilia por la Paz en San Pedro. El Papa denunció las “ilusiones de omnipotencia” de los poderosos y, en medio de las negociaciones entre Estados Unidos y el Irán, lanzó un mensaje claro: “Basta de dinero y fuerza. Volved al diálogo, no al rearme”. Dos días después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó indignado en las redes sociales y calificó a León XIV de ser “pésimo en política exterior”.

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Enfrentamientos con Trump

“No quiero un Papa que crea que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un Papa que crea que es terrible que América haya invadido Venezuela. No quiero un Papa que critique al presidente de los Estados Unidos, porque estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido por una abrumadora mayoría”, espetó Trump. Unas críticas que el mandatario norteamericano ha vuelto a repetir esta semana, al acusar al pontífice de “poner en peligro a muchos católicos” por su supuesta falta de firmeza ante la amenaza nuclear iraniana.

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“La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz, no las armas”, respondió inmediatamente desde Roma León XIV. Y añadió: “Por eso, si alguien desea criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad, ya que la Iglesia se ha manifestado contra todas las armas nucleares durante años y no hay ninguna duda sobre ello”.

Los ataques de Trump han creado una fractura entre los católicos norteamericanos. Este jueves, el Papa recibió al secretario de Estado, Marco Rubio, que viajó al Vaticano y a Roma precisamente para intentar reconducir las tocadas relaciones bilaterales. Pero no parece fácil mientras el magnate continüe al frente de la Casa Blanca.

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El experimentado periodista italiano Massimo Franco, autor del reciente libro 'Papas, dólares y guerras', sostiene que el conflicto entre Trump y León XIV es unilateral; es el presidente norteamericano quien ataca constantemente al pontífice porque, según Franco, el mandatario construyó su poder político sobre la base de las divisiones, mientras que el primer objetivo del Papa es unificar una Iglesia profundamente dividida. Algo que de momento ya ha conseguido entre el polarizado episcopado de los Estados Unidos, que después de los ataques 'trumpians' ha cerrado filas con él.

Pero más allá de su guerra con el presidente de los Estados Unidos, en casa, León XIV tiene varios desafíos pendientes, como poner orden en las finanzas vaticanas y, probablemente lo más urgente, acabar con la lacra de los abusos sexuales dentro de la Iglesia, una cuestión sobre la que aún no ha dado pasos importantes. Su primera encíclica estará dedicada a los riesgos que plantea la inteligencia artificial. Su publicación se espera para los próximos meses y promete ser uno de los documentos más influyentes de su pontificado.