Meloni limita el número de extranjeros por clase y prohíbe el burka en las escuelas
El gobierno italiano impulsa estas medidas en un momento de ascenso del partido de ultraderecha Futuro Nacional
RomaItalia limitará el número de estudiantes extranjeros en las aulas, multará a los padres que rechacen aprender italiano y prohibirá el uso de burkas y niqabs en las escuelas. “Medidas de sentido común que no dividen, sino que fomentan una verdadera integración, evitan aulas segregadas y brindan a todos los alumnos las mismas oportunidades”, ha defendido la primera ministra Giorgia Meloni.
A partir del próximo curso, en las escuelas primarias, el número de alumnos con nacionalidad no italiana que no hayan nacido en Italia o que no hayan cursado al menos dos años de educación infantil no podrá superar el 30% del total de alumnos en clase. Quedan fuera los niños nacidos en Italia de padres extranjeros, a pesar de que la ley no los considera italianos sino que adquieren la nacionalidad de origen de sus progenitores. En las escuelas secundarias, el límite del 30% se aplicará también a los alumnos extranjeros que no hayan cursado al menos tres años en el sistema educativo nacional.
El ministro de Educación, Giuseppe Valditara, ha asegurado que en Italia hay 34.000 clases con una presencia de estudiantes de lengua extranjera superior al 30%, lo cual está relacionado con tasas de abandono escolar más altas o "falta de adquisición de las competencias básicas necesarias".
Según datos del Instituto Nacional de Estadística de Italia, los estudiantes extranjeros representan el 11,6% de los matriculados en escuelas italianas, y casi la mitad, el 42,9%, tienen ciudadanía europea.
Las medidas habían sido avanzadas la semana pasada por Meloni en un encuentro con las juventudes de su partido. "Cualquiera que venga a Italia y quiera construir un futuro aquí debe aprender nuestro idioma, comprender nuestra cultura y respetar nuestras normas", dijo la líder de Hermanos de Italia, que lamentó que "no es posible que en un aula italiana los niños italianos se sientan desplazados por ser minoría".
Aun así, en Italia, el número de estudiantes extranjeros ya está limitado al 30% por clase para permitir una distribución equilibrada del alumnado entre centros educativos y clases, introducido por una circular del ministerio de Educación en 2010.
Prohibición del burka
Meloni también avanzó la prohibición de usar el burka y el niqab en las escuelas, una vieja propuesta de la Liga que nunca ha llegado a prosperar por los problemas jurídicos que plantea. "Hay que ir a la escuela con la cara descubierta, y en Italia nadie, en nombre de una tradición real o supuesta, puede decidir que una chica deba esconder la cara", dijo la primera ministra.
El decreto aprobado este jueves, en cambio, no prohíbe específicamente el burka o el niqab –cuyo uso en Italia es muy limitado– sino que impide acceder a los centros escolares “con el rostro cubierto o utilizando cualquier otro medio que impida el reconocimiento facial”. Incluido "el uso de cascos o mascarillas sanitarias", señaló el ministro de Educación. Su incumplimiento prevé una multa de hasta 1.000 euros.
Valditara ha anunciado un fondo de 3,4 millones de euros para financiar actividades y cursos destinados a reforzar las competencias básicas en italiano para alumnos y padres, que podrán ser multados si rechazan acceder a ellos. Unos recursos para favorecer la integración que ya figuraban entre los servicios obligatorios que Italia ofrecía a los solicitantes de asilo y que en 2018 fueron suprimidos por el entonces ministro del Interior, Matteo Salvini, actual vicepresidente y ministro de Transportes en el gobierno de Meloni.
El decreto ley llega justo después de que el exgeneral Roberto Vannacci, líder del partido de ultraderecha Futuro Nacional, haya empezado a subir fuerte en las encuestas –de hecho, el fenómeno empezó hace semanas y ya supera en intención de voto a Forza Italia y a la Liga, socios de Meloni en el gobierno de coalición– gracias a un discurso “orgullosamente” racista y xenófobo, con propuestas como la reemigración o las clases separadas para niños con discapacidades.