"No soy un gran fan, pero es lo que Hungría necesita": la hora decisiva de Péter Magyar
El líder opositor cierra una campaña mesiánica en la que ha prometido acabar con la corrupción enquistada de Fidesz
Enviada especial a Debrecen (Hungría)Grandes torres de altavoces, un escenario, drones, pantallas y una multitud de personal y voluntarios. Los mítines de Péter Magyar, hace justo dos años parecían organizados con una zapata y una alpargata. El escenario era una furgoneta pickup con un micrófono en el remolque. Ahora tienen la apariencia de un partido profesional y con muchos recursos que se cree lo que dicen las encuestas de cara a las elecciones de este domingo: que puede ser el futuro partido de gobierno en Hungría.
Dos horas antes de la hora anunciada, en la plaza de la Universidad de Debrecen ya están los primeros seguidores del líder opositor. Comienzan a verse banderas húngaras y carteles de propaganda electoral con los candidatos de Tisza. El partido regala tostadas también con los colores nacionales: cebollino y pimentón rojo separados por el blanco del pan. Y en un puesto venden merchandising del partido: sudaderas, camisetas, gorras, bolsas, pines. Entre el público prácticamente todo el mundo lleva el emblema de Tisza en algún lugar.
"No es la primera vez que vamos a un acto de Magyar, pero nunca habíamos conseguido estar delante de todo. Así que hoy era la última oportunidad, por eso hemos venido tan temprano", dice Tibor, un hombre de unos 45 años. Está rodeado de una docena de personas que quieren ver de cerca lo que esperan que el lunes sea el primer ministro electo de Hungría. "Estamos esperanzados de que el lunes habrá una nueva Hungría, después de 16 años. Estoy más confiado que nunca en que esto puede pasar", añade y asegura que los últimos cuatro años ha cambiado mucho el panorama político en el país. "La gente ya no tiene miedo de criticar al gobierno", dice, y celebra que por fin haya un partido que haga oposición de verdad: "La antigua oposición era totalmente... no quiero decir ninguna palabra malsonante... pero era absolutamente incompetente, y ha sido barrida por Tisza".
La ciudad elegida para hacer el último acto de campaña electoral de Tisza no es casual. En Debrecen, al este del país, fue donde hace dos años un todavía muy desconocido Péter Magyar reunió a 10.000 personas, en lo que era un bastión de Fidesz, el partido del primer ministro, Viktor Orbán. Hoy, Magyar se ha hecho esperar. Pasaba casi una hora desde la hora prevista cuando ha aparecido de entre el público, y ha sido aclamado y aplaudido. Él mismo ha comenzado recordando la importancia que tuvo aquel acto: "Hace dos años comenzaron muchas cosas, aquí. Mostramos por primera vez la fuerza que llevamos dentro. Aquel evento en Debrecen representó un auténtico punto de inflexión".
"Hoy somos el partido político más fuerte", ha celebrado. Y ha repetido los mensajes en los que ha basado su campaña: "Liberaremos Hungría de todo aquello con lo que Fidesz la ha envenenado hasta ahora: de la corrupción, de la explotación, de la incitación al odio, de la arrogancia, de la prepotencia, de la mentira y del empobrecimiento".
Magyar, como los miles de personas que lo escuchaban, se ha mostrado convencido de la victoria. "El día de mañana podría entrar en los libros de historia húngaros como la última oportunidad que dejamos escapar, pero, como depende de nosotros, el 12 de abril entrará en los libros de historia por otro motivo: será el día de la victoria, el día del renacimiento de Hungría".
Lo que no ha cambiado en Magyar es el aura de megalómano que transmite. Y esto, acompañado del hecho de que proviene de Fidesz, no acaba de convencer a todo el mundo que este domingo lo votará. "No soy una gran fan... Es un poco impredecible y un poco duro", dice Lilla, de 19 años, que votará por primera vez en unas elecciones nacionales. Aun así, ella es uno de los muchos húngaros que lo votarán a pesar de no estar del todo convencidos: "Él es quien tiene el poder para reunir a todas las personas que están en contra de Orbán, y esto es lo que necesitamos".