De las palabras a los hechos: ¿qué hace realmente Europa por la independencia militar con los EUA?

Bruselas ha lanzado iniciativas para potenciar la coordinación en industria bélica, pero gran parte de las compras de armas todavía se hacen en los EE. UU.

11/05/2026

BruselasEl consenso ya es casi absoluto en la Unión Europea. Desde el socialista español Pedro Sánchez hasta el alemán conservador Friedrich Merz, pasando por la italiana de extrema derecha Giorgia Meloni, coinciden en que el club europeo debe dejar de depender defensivamente de los Estados Unidos. Los líderes europeos han perdido la confianza en el aliado que les ha ofrecido un paraguas militar a través de la OTAN desde la Segunda Guerra Mundial y, ante cada nueva amenaza y humillación de Donald Trump, proclaman con más fuerza la voluntad de independizarse de Washington. Ahora bien, más allá de las palabras y las declaraciones políticas, ¿qué está haciendo realmente la UE para alcanzar la autonomía en seguridad?

"Invertir más dinero en defensa e incrementar nuestras capacidades militares", responde a ARA Sven Biscop, director general del think tank sobre relaciones institucionales Egmont Institute. El bloque europeo se está rearmando a marchas forzadas, a los niveles más elevados al menos desde la Guerra Fría. Los aliados europeos –a excepción de España– se han comprometido a elevar el porcentaje del producto interior bruto (PIB) que destinan a la defensa hasta el 5% en 2035. Es decir, en muchos casos, duplicar el gasto militar actual.

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Con dinero, sin embargo, no es suficiente. Los estados miembros todavía son muy reticentes a ceder competencias a Bruselas en el campo militar y todavía operan veintisiete ejércitos casi totalmente independientes. Las llamadas a una mayor coordinación o, por ejemplo, la insistencia de Sánchez de crear un ejército europeo siempre queda en nada, sin tan siquiera generar debate.

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Sin embargo, los dirigentes europeos empiezan a discutir sobre cómo garantizar la seguridad como hacía la OTAN hasta la llegada de Trump. En la última cumbre europea ya acordaron un plan para preparar cómo aplicarían en caso de ataque el artículo de defensa colectiva de los tratados de la UE, el 42.7, que es el equivalente al artículo 5 de la Alianza Atlántica, una de las principales razones de ser del entendimiento militar transatlántico.

Por eso, Jacob Funk Kirkegaard, del centro de investigación europeo Bruegel, apunta que "la desaparición de la OTAN es una posibilidad", aunque no cree que sea así –al menos a corto y a medio plazo– y augura que el organismo se reinventará. "Mi consejo es que hay que europeizar la OTAN", añade Biscop, que considera que los aliados europeos "dejarán de depender tanto de los americanos" y, por tanto, la Alianza Atlántica mutará. Para conseguirlo, sin embargo, los expertos abogan porque los aliados europeos cada vez ocupen más cargos de mando dentro del organismo militar y deje de estar controlada estrictamente por el Pentágono.

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Habrá que ver, sin embargo, si Trump permitiría que los socios europeos acaben apropiándose más de la OTAN. "Está pidiendo que los europeos tomen las riendas de su propia defensa y, por tanto, lo mínimo es que deje que los europeos ocupen los cargos de liderazgo", dice Amanda Paul, del centro de investigación europeo EPC.

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En cualquier caso, los expertos indican que ya se van creando grupos de defensa u organizaciones informales al margen de los EE. UU. y de la UE que, a largo plazo, pueden acabar suponiendo el equivalente a una especie de OTAN europea. Uno de los ejemplos que pone Kirkegaard es la coalición de voluntarios para Ucrania, que es un grupo de países europeos –sin los Estados Unidos y con el Reino Unido, que ya no es miembro del bloque europeo– que se han unido para dar apoyo militar y político extra a Kiev.

Una sola industria bélica

Hay más avances en materia de coordinación con la industria bélica. "Las diversas industrias [estatales] trabajaban de manera más o menos aislada, y podríamos decir que cada país fabricaba un equipamiento similar. Ahora ya trabajan más conjuntamente", apunta Paul. Así, la experta asegura que la industria militar europea trabaja más como bloque y que cada vez hay más especialización en países o regiones. "Comienzan a producir artillería, tanques o todo tipo de maquinaria como un solo grupo, no como múltiples países autónomos", añade.

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Bruselas también ha lanzado iniciativas para potenciar la coordinación entre países en materia de industria bélica y, por ejemplo, tiró adelante unos préstamos por un valor de 150.000 millones de euros para adquirir armamento al cual se podían adherir de manera voluntaria los gobiernos estatales, también el ucraniano. La condición para acceder a esta financiación era que las compras de armas fueran de manera conjunta con toda la UE y que el armamento fuera fabricado en el bloque europeo.

También se ha querido priorizar el Made in Europe en toda la financiación que ofrece Bruselas a los gobiernos estatales para el gran rearme e, incluso, se exige a Ucrania que compre armamento europeo con el dinero del préstamo de 90.000 millones de euros que le ha entregado la UE. Ahora bien, la Comisión Europea siempre añade una cláusula de excepcionalidad y los estados miembros pueden comprar a Estados Unidos el equipamiento militar que no se fabrique ni se encuentre en el bloque europeo.

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Compras de armas de los Estados Unidos

La realidad es, sin embargo, que no se trata precisamente de una excepción. Los datos a estas alturas son demoledores: un 75% del dinero que el año pasado los socios de la UE destinaron a comprar armamento se fue fuera de la UE, sobre todo a los Estados Unidos, según un estudio reciente del Atlas Institute for International Affairs con información del PESCO, el organismo comunitario de cooperación europea en materia de defensa.

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Los dirigentes europeos admiten abiertamente que hay armamento que la industria comunitaria todavía no puede fabricar y que, por tanto, se ha de importar de los Estados Unidos. "Hay equipamientos, como los sistemas aéreos Patriot o algunos cazas, que los países europeos todavía han de comprar a los Estados Unidos", constata Kirkegaard. A pesar de ello, el experto del centro de investigación Bruegel cree que estos porcentajes de importación de armas estadounidenses se reducirán a buen ritmo durante los próximos años y la misma Comisión Europea señala el 2030 como plazo para conseguir la autonomía en industria bélica. "Europa ha dependido durante setenta años de la garantía de seguridad que le brindaba los Estados Unidos. De eso no se sale con cuatro días, se tarda un poco, pero llegaremos", augura el experto.