Rutte amenaza con nuevas "maneras de convencer" a España para que gaste más en defensa
El gobierno español quita importancia a una futurible retirada militar de los Estados Unidos del Estado
Ankara (Turquía)La OTAN no tiene ningún tribunal ni poder coercitivo que pueda obligar a un estado miembro a alcanzar el 5% del producto interior bruto (PIB) de gasto militar. Ahora bien, el resto de aliados, sobre todo los Estados Unidos, pueden ejercer todo tipo de presiones diplomáticas, económicas y militares para hacer creer a países como España, que se niega a asumir las exigencias de Donald Trump y se quiere quedar en el 2,1%. Y esto es lo que el mismo secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, ha insinuado que hará la Casa Blanca contra el gobierno de Pedro Sánchez.
El dirigente neerlandés allana el camino a Trump incluso antes de que llegue a la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía) de este martes y miércoles. En la rueda de prensa previa al encuentro de líderes, Rutte se ha congratulado de que la gran mayoría de aliados cumplan con la senda de incremento de gasto y capacidades militares exigida por Washington, pero ha lamentado –en una referencia implícita a España– que todavía hay "uno o dos que aún están por convencer" y que hay nuevas "maneras" para que acaben cediendo.
El secretario general de la OTAN ha evitado concretar qué "maneras" hay sobre la mesa y se ha limitado a responder que es una cuestión que es competencia de los aliados. Así, Rutte ha recogido el guante a la administración Trump y los avisos que hace días que lanza antes de la cumbre de Ankara. El más claro en este sentido ha sido el embajador de los Estados Unidos ante la OTAN en Bruselas, Matthew Whitaker, que el miércoles aseguró que el Pentágono "beneficiaría" a los aliados que gasten más en defensa y, por el contrario, castigaría a los que destinan menos porcentaje del PIB.
De esta manera, la Casa Blanca prevé priorizar las contrataciones y las licitaciones de equipamiento militar, y dar más acceso a dirigentes estadounidenses, a los gobiernos que cumplan con el acuerdo de gasto militar cerrado en la cumbre de la OTAN del año pasado en La Haya. De momento, sin embargo, ni Rutte ni Whitaker han querido detallar qué castigos están sobre la mesa para aplicar contra aliados como España. Un anuncio que el mismo Trump puede hacer público este miércoles en Ankara, donde se prevé que lo reproche cara a cara a los líderes europeos, según informan fuentes diplomáticas de la Alianza Atlántica.
A pesar de los avisos de Trump y Rutte, la Moncloa mantiene que no se destinará más del 2,1% del PIB en defensa y que España será el único aliado que conseguirá cumplir los objetivos de capacidades militares de la OTAN sin alcanzar el 5%. De hecho, fuentes del gobierno español restan importancia a las declaraciones del secretario general de la Alianza Atlántica y consideran que, en gran parte, las críticas que reciben se deben a que es un ejecutivo progresista.
Las mismas fuentes del gobierno español celebran que haya más aliados que no pongan facilidades para cumplir con la senda de incremento de gasto militar de la OTAN o que, directamente, se nieguen a asumirla. De hecho, la Moncloa reivindica que Sánchez ya no está solo en la Alianza Atlántica en este sentido y apunta que, tal como ha sucedido con la guerra en Gaza o las críticas contra el ataque de EE. UU. a Irán, cada vez más países se suman a la oposición del gran rearme exigido por Trump.
Además, la Moncloa también rebaja los efectos de los futuribles castigos que pueda anunciar el presidente de los Estados Unidos en la cumbre contra los aliados que considere incumplidores, como España. Así, fuentes del gobierno español aseguran que una potencial retirada de tropas estadounidenses o de las bases militares de Rota y de Morón de la Frontera no afectaría en ningún caso la seguridad en el territorio del estado español, ya que continuaría estando bajo el paraguas de protección de la OTAN.
La "hospitalidad" de Erdogan
Como es habitual, Rutte ha comenzado la rueda de prensa inicial de la cumbre anual de la OTAN dando las gracias al país anfitrión del encuentro. En este caso, Turquía. Ahora bien, lo que no es habitual –y el dirigente neerlandés lo ha obviado– es que durante los días anteriores el gobierno que organiza la reunión de líderes de los aliados reprima de manera preventiva a periodistas, activistas y a la oposición en general. El secretario general de la Alianza Atlántica se ha limitado a recordar que una democracia no solo implica que se convoquen elecciones cada cierto tiempo, sino que "también, entre otros, los periodistas puedan estar en la sala de prensa y hacer las preguntas que quieran".
En la rueda de prensa han preguntado diversos periodistas de medios turcos, pero hay quienes no han podido ni acceder porque el gobierno de Recep Tayyip Erdogan se ha encargado de detener a profesionales de la información críticos con el régimen. También ha ejercido un control extraordinario en los medios de comunicación públicos del país, y el mismo Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía ha emitido un comunicado en el que asegura que "todas las emisiones son supervisadas, inspeccionadas y evaluadas con la máxima diligencia" para la cumbre de la OTAN.
En la misma Ankara, la policía turca detuvo al menos a unas cien personas que se manifestaban en contra de la cumbre de la OTAN. Además, la seguridad del encuentro es extrema. Normalmente en estas cumbres se corta la zona donde se reúnen los líderes, sobrevuelan helicópteros y, entre otras medidas, se pueden ver francotiradores en los tejados. En este caso, sin embargo, el gobierno turco ha cortado la circulación en buena parte de la ciudad, ha prohibido fiestas y celebraciones de todo tipo, ha suspendido clases y exámenes, y ha dado fiesta a todos los funcionarios. Ankara parece casi una ciudad fantasma en muchas partes, y solo circulan vehículos de policía y militares, autobuses lanzadera del encuentro y coches oficiales.