Cimera de la Alianza Atlántica

El 'papi' Trump llega a la cumbre de la OTAN con ganas de reñir a los aliados europeos

El presidente de los Estados Unidos quiere evitar que los países europeos reduzcan las compras de armas estadunidenses

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo.
06/07/2026
4 min

BruselasHace días que Donald Trump está calentando motores para la cumbre de la OTAN de esta semana en Ankara. Aunque hasta hace poco conseguía de los aliados casi todo lo que se había propuesto, el presidente de los Estados Unidos ha visto cómo los dirigentes europeos se han negado durante los últimos meses a participar en la guerra en Irán y, hasta le han criticado. Además, a pesar de que en la cumbre de la Alianza Atlántica del año pasado se hubieran comprometido, cada vez hay más socios que admiten dificultades o directamente se niegan a gastarse el 5% del producto interior bruto (PIB) en defensa. Dos cuestiones que enfadan, y mucho, a Trump, y los homólogos europeos ya se preparan para los reproches del presidente estadounidense, aseguran fuentes diplomáticas de la OTAN: habrá que ver con qué tono.

El magnate neoyorquino no goza de la misma situación que en la cumbre de la Alianza Atlántica del año pasado en La Haya. Entonces, todos los dirigentes le hacían la pelota y, hasta antes de aterrizar en los Países Bajos, la Casa Blanca ya sabía que había conseguido doblegarlos y que firmarían el compromiso de rearmarse a marchas forzadas. Ahora, aunque continúen evitando un enfrentamiento directo con Trump, la situación es diferente.

Fuentes diplomáticas de la OTAN explican que la administración Trump hizo llegar su malestar a los aliados europeos por no haberse querido involucrar en la guerra en Irán y, de hecho, el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, ha dicho en reiteradas ocasiones que es un conflicto clave para la seguridad mundial, también para Europa. Él mismo admitió, sin embargo, que la función de la OTAN es la defensa.

El embajador de los Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, aseguró el miércoles que "no hay duda de que Trump está decepcionado" con algunos aliados europeos, pero él mismo y otras fuentes diplomáticas de la Alianza Atlántica apuntan que el presidente de los Estados Unidos quiere pasar página y evitar centrar la cumbre en la guerra en Oriente Medio. L'ataque a Irán no le ha salido como se esperaba y parece que ya ha asumido que no puede conseguir nada del resto de aliados europeos en este frente. Por eso, las mismas fuentes apuntan que Trump se centrará más en presionar sobre otras dos grandes cuestiones que puede vender como una victoria y pueden beneficiar a la potencia norteamericana: incrementar el gasto militar de los aliados europeos y, con este dinero, potenciar la industria bélica estadounidense.

El negocio redondo de Trump

El presidente de los Estados Unidos lleva días volviendo a subir el tono contra los aliados que se muestran más reticentes a incrementar el gasto militar, como son el Reino Unido, Italia o España, y el embajador estadounidense ante la OTAN avisó que llevarían a cabo una nueva estrategia de presión para los socios que consideran que están incumpliendo su promesa. Así, la Casa Blanca dará prioridad a compras y licitaciones de armamento a los aliados que gasten más en defensa, y castigará a los que destinen un porcentaje más bajo del PIB, si bien de momento ha evitado concretar cuáles pueden ser estos perjuicios.

Ahora bien, Trump no solo quiere que los aliados europeos gasten más en defensa, sino que también quiere que se gasten estos dineros en los Estados Unidos. Por ello, la administración estadounidense está incrementando la presión contra las medidas de la Unión Europea que buscan priorizar y potenciar la industria bélica europea, ya que las considera proteccionistas. La realidad es, sin embargo, que gran parte del gasto europeo en defensa acaba en los bolsillos de la potencia norteamericana.

El mismo embajador estadounidense ante la OTAN destacó el pasado miércoles que "casi la mitad de los 120.000 millones de dólares" que aliados europeos se han gastado para alcanzar los objetivos de gasto de la Alianza Atlántica, que está controlada de hecho por el mismo Pentágono, han ido a parar a las empresas estadounidenses. Además, el secretario general de la OTAN reivindicó ante Trump en el encuentro que mantuvieron en el Despacho Oval que la industria de la defensa de Europa genera más de 83.000 puestos de trabajo en los Estados Unidos.

Los negocios redondos de la administración estadounidense en la OTAN no acaban aquí. Trump ahora mantiene un tono más favorable con Ucrania que con Rusia, y diversos medios internacionales apuntan que en la cumbre de la Alianza Atlántica de esta semana se lance un mensaje de apoyo a Kiev. Una de las opciones es que los aliados europeos anuncien nuevas ayudas, algo que el presidente de los EE. UU. –que cortó en seco las ayudas a Kiev– quiere aprovechar para incrementar las contribuciones de los aliados europeos a la iniciativa PURL (lista de peticiones prioritarias de Ucrania, en sus siglas en inglés), que consiste en comprar armas a los Estados Unidos para enviarlas a Ucrania.

Así, se prevé que Trump repita la actitud que tuvo el año pasado en la cumbre de la OTAN en La Haya, la primera a la que asistió tras recuperar la Casa Blanca. Entonces, Rutte se refirió a él como papiy el magnate neoyorquino, amenazó, humilló y riñó constantemente al resto de aliados. Todo apunta a que la historia se repetirá este año en Ankara, con el añadido de que esta vez los dirigentes europeos lo han dejado solo en Irán y empiezan a alzar la voz contra el granRearmament militar que beneficia, sobre todo, a los Estados Unidos.

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