Unión Europea

Sánchez, a contracorriente de la UE por la relación con China: "Europa necesita amigos"

Los líderes de la UE están cada vez más convencidos de que es necesario actuar contra el déficit comercial con Pekín

BruselasPedro Sánchez ya está acostumbrado a nadar a contracorriente en la Unión Europea. Fue uno de los primeros dirigentes en levantar la voz contra Benjamin Netanyahu y, después, contra Donald Trump. También se negó a aceptar el gran rearme exigido por la OTAN y, entre otros, es la voz que se ha mostrado más abiertamente contraria al endurecimiento de las políticas migratorias. Y ahora, suma otra batalla en la que cada vez se encuentra más solo: en un momento en que el club comunitario pretende endurecer el tono contra China, Sánchez la defiende como un "potencial aliado". "Europa necesita amigos", ha defendido a la entrada del encuentro de líderes europeos.

El déficit comercial de la UE con China es creciente, y los estados miembros ya coinciden en calificarlo de "insostenible", tal como informan diversas fuentes diplomáticas. De hecho, el superávit de China con la UE aumentó hasta los 360.600 millones de euros en 2025. Pero la Moncloa se resiste, y defiende que hay que apostar por el pragmatismo y tender puentes con China. Por ello, en el Consejo Europeo de este jueves y viernes se ha constatado que cada vez son más los estados miembros que quieren endurecer la retórica contra Pekín.

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El presidente del gobierno español ha avisado de su postura. “Creo que Europa lo que necesita son amigos”, ha defendido cuando le han preguntado por esta cuestión. “Ya hay bastante fragmentación, bastante enfrentamiento en la política global. Nos hacen falta amigos, relaciones equilibradas, nos hace falta ser pragmáticos y tender puentes tanto con grandes economías y con potenciales aliados como es China, como con aliados tradicionales como es el caso de los Estados Unidos”, ha explicado.

A pesar de las reticencias del ejecutivo español, que teme represalias comerciales sobre sectores vitales para su economía, como el sector porcino o el de la automoción, la balanza de los líderes europeos en la guerra comercial contra China se decanta cada vez más hacia un lado. En el lado más beligerante y mayoritario se encuentran estados como Francia, Italia, los Países Bajos, Polonia, Bélgica o Dinamarca, que han expresado abiertamente la necesidad de tomar medidas de "defensa comercial". Y en una posición más moderada se encuentran estados como Alemania que, si bien reconocen que “no se pueden quedar de brazos cruzados” ante la capacidad industrial y las exportaciones subvencionadas de China, son más prudentes y apuestan por mantener las herramientas comerciales actuales. Solo España y (con un tono más ponderado) Grecia han defendido abiertamente la necesidad de fomentar las relaciones con el gigante asiático.

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"China es una China diferente de la que solía ser", ha asegurado la primera ministra danesa, la socialista Mette Frederiksen. "China es una amenaza existencial para nuestra industria, para nuestras economías si no abordamos los desequilibrios económicos y comerciales", ha avisado el primer ministro de Luxemburgo, Luc Frieden. Incluso el Partido Popular Europeo –el más influyente y poderoso de la UE– ha emitido una declaración contundente en la que instaba a los dirigentes de la cumbre a subir el tono con Pekín y a dotarse de mecanismos para revertir “la intervención injusta de China en el mercado”.

Últimamente ha ganado peso entre los dirigentes la convicción de que es necesario un nuevo mecanismo legal para combatir el comercio desleal de Pekín. La receta que plantean –inspirada en la política comercial de Donald Trump– permitiría imponer aranceles a productos chinos o topar las importaciones de diversos sectores si se identifican “prácticas comerciales desleales”.

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España es consciente de que la dependencia de las importaciones chinas “debe corregirse”, según sostienen fuentes diplomáticas, pero defienden que “el diálogo con China es la vía a seguir”. En cuanto a este instrumento, España defiende que las herramientas que tienen actualmente ya son lo bastante buenas y, aunque se muestran abiertos a completarlas, aseguran que “no hay ningún instrumento mágico” que permita resolver una problemática que afecta a tantos sectores de la economía.

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El "momentum" renovado en Ucrania

Más allá del debate con China, otro elemento que sobrevuela el debate de la cumbre es si la UE podría abrir un canal diplomático con Rusia para preparar futuras negociaciones. En este sentido, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se ha limitado a celebrar lo que considera "una semana histórica" por los avances de Ucrania en la integración europea. Acompañado de Volodímir Zelenski a la entrada de la cumbre europea, ha destacado que Ucrania tiene el apoyo de los 27 miembros de la UE, de Estados Unidos y del resto de estados del G-7, con quienes este miércoles formalizaron una "declaración histórica". "Trabajamos juntos para apoyar a Ucrania", ha asegurado el dirigente portugués, que sostiene que han "decidido poner más presión a Rusia para reducir la capacidad de luchar contra Ucrania".

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también ha elogiado los esfuerzos para integrar Ucrania en el club europeo y ha avanzado que este verano se podrían abrir más capítulos de negociación con Kiev. Sobre la situación del frente, la dirigente alemana ha dicho que tiene "la impresión de que está cambiando el rumbo. Vemos que Ucrania mantiene la posición e, incluso, recupera territorio". Así, ha querido enviar un mensaje a Moscú y se ha comprometido a enviar un préstamo de noventa mil millones de euros durante los próximos dos años. "Estaremos al lado de Ucrania", ha asegurado.

Zelenski, que asiste a la cumbre en calidad de invitado, ha celebrado "por fin" la unanimidad de la Unión Europea, en la primera cumbre tras la derrota de Viktor Orbán en Hungría. "Estoy de acuerdo con los presidentes en que es un momento muy especial", ha afirmado Zelenski, que defiende que ahora es hora de "presionar a Putin a dialogar para conseguir un alto el fuego y poner fin a la guerra".