Sánchez, "preparado" para el duelo con Meloni en el debate migratorio

Los líderes tratarán de desbloquear el debate sobre el presupuesto de la UE en la cumbre de líderes

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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, habla con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante la última cumbre extraordinaria de la UE en Bruselas.
15/10/2026 - 07:16 h

BruselasPedro Sánchez "viene preparado" a Bruselas para hacer frente a los reproches migratorios que le hagan los socios, también a los de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, según aseguran fuentes diplomáticas. La cumbre de líderes de esta semana será la primera vez que el presidente del gobierno español se ve con la primera ministra italiana desde la crisis de Ceuta de este verano. Entonces la respuesta de la dirigente a la entrada masiva de inmigrantes abrió la veda de un enfrentamiento en materia migratoria. Italia suspendió la libre circulación con los viajeros españoles –una medida replicada por el gobierno español– e inició una espiral de confrontación que le ha servido para reivindicar su modelo de control de fronteras externas.

Desde entonces, la espiral ha ido a más. España se ha convertido en el blanco preferido de los estados que querían marcar una línea dura en inmigración. La gestión de la crisis del ejecutivo de Sánchez le ha valido reproches de veintitrés de los veintisiete socios, que en una carta en agosto le reprochaban, entre otras cosas, que la regularización masiva que había impulsado había generado un "efecto llamada". Pero Sánchez tiene previsto defenderse de los dardos que le puedan lanzar alegando los buenos datos de España, como una caída del 74% en las llegadas a la ruta atlántica, que Madrid atribuye a la cooperación con Mauritania y Senegal.

Cómo reforzar las fronteras europeas en situaciones de crisis como la de Ceuta será precisamente uno de los puntos de debate más calientes. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, envió el martes una carta a los líderes en la que citaba la crisis de Ceuta como ejemplo de cómo "llegadas masivas y repentinas pueden presionar las fronteras exteriores de la UE" y propuso la creación de una Fuerza de Reacción Rápida para desplegarse en situaciones de crisis, entre otras propuestas para reforzar el cuerpo de Frontex.

En el frente migratorio, un grupo de países encabezado por Grecia, Alemania o Austria apuesta por un mecanismo para suspender el derecho de asilo en contextos de emergencia, una propuesta no muy distante a la que hace la Comisión Europea, que prepara un marco legislativo para dar cobertura legal a los retornos de emergencia.

Bloqueo al presupuesto

Pero si hay un tema que marcará la cumbre será el próximo presupuesto de la Unión Europea de 2028 a 2034, que afecta a todos los ámbitos de la política comunitaria. Y tiene, además, un componente de urgencia por el ciclo electoral que se acerca en España, Francia, Italia o Polonia. Los líderes negocian a contrarreloj para conseguir un acuerdo antes de que acabe el año para evitar que quien decida el rumbo de la financiación comunitaria no sean, eventualmente, Marine Le Pen o Santiago Abascal.

Esta semana, Irlanda, que ocupa la presidencia rotatoria de la UE, presentó una propuesta de cuentas que reducía en más de un 7% el presupuesto comunitario. Y sus cuentas no han convencido a nadie. Los han rechazado tanto la Comisión como el Parlamento y los estados. Los "frugales" exigen aún más austeridad y los países del sur y del este encuentran la cifra insuficiente. Tampoco hay acuerdos sobre qué nuevas herramientas de recaudación debería implantar la UE.

En el plano internacional, el debate lo marcarán las injerencias cada vez más frecuentes de Rusia y la decisión de Donald Trump de levantar el veto al diésel ruso. Este giro de Washington tomó a los líderes europeos por sorpresa y ha dejado en evidencia su arquitectura de sanciones. Con Volodímir Zelenski de invitado estrella, la UE deberá hacer equilibrios para contentar a Kiev y condenar la acción de Trump sin malograr, aún más, la relación con los Estados Unidos.

Por otro lado, el jueves por la mañana, los líderes se pondrán manos a la obra para poner remedio al incremento del precio de la energía, disparado por el conflicto en Oriente Medio. Con una inflación cada vez más fuerte, los dirigentes sienten la presión de dar un respiro a los hogares y las industrias, especialmente a medida que se acerca el frío y comienza la temporada de calefacción. Mientras Grecia e Italia piden flexibilidad fiscal para amortiguar la crisis energética, estados como España y Alemania quieren gravar los beneficios de las energéticas.

El enfrentamiento comercial con China también tendrá cierto protagonismo. A pesar de las concesiones de Pekín sobre los coches híbridos –que permiten mantener una línea de diálogo abierta–, la UE no cierra la puerta a medidas más contundentes. Alemania y Francia, por ejemplo, plantearon un instrumento de urgencia para cortar el acceso de China al mercado de la UE si el déficit sigue siendo insostenible.

Las principales potencias llegan a la reunión en horas bajas y, por lo tanto, con más necesidad de llevar alguna victoria a casa. El canciller alemán, Friedrich Merz, llega debilitado por las recientes victorias electorales de Alternativa para Alemania y con una crisis abierta en su partido, y el presidente francés, Emmanuel Macron, asolado por las protestas estudiantiles en Francia, mientras que Sánchez llega tras la convocatoria de elecciones. Un escenario de debilidad que podría complicar, aún más, la toma de decisiones en Bruselas.

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