Unión Europea

Líderes europeos reprochan a Sánchez la regularización de inmigrantes: "Tiene un efecto llamada en Europa"

El dirigente socialista defiende las políticas migratorias de España y carga contra los centros de deportación de Meloni

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo.

BruselasPedro Sánchez está cada vez más solo en la Unión Europea con el reto migratorio. Pocos días después de la entrada en vigor de la reforma migratoria y el acuerdo de crear centros fuera del territorio comunitario para deportar inmigrantes, varios líderes europeos han reprochado al presidente del gobierno español su posicionamiento en migración y la regularización masiva de recién llegados en el encuentro del Consejo Europeo de este viernes en Bruselas, según informan varias fuentes diplomáticas.

En un contexto en que la UE está endureciendo las políticas contra la entrada de inmigrantes, el dirigente socialista se ha pronunciado a puerta cerrada en contra de la creación de centros de migrantes como los que Italia quiere instalar en Albania. También se ha opuesto a la petición de varios líderes de mantener un diálogo estratégico sobre migración en otros encuentros de jefes de estado y de gobierno de la UE, cosa que ha hecho saltar al menos a cinco dirigentes: la italiana Giorgia Meloni, el alemán Friedrich Merz, el belga Bart De Wever, la danesa Mette Frederiksen y el húngaro Péter Magyar.

Fuentes diplomáticas definen la discusión de "tensa", pero dentro de los parámetros habituales de intercambios entre "líderes de verdad" y con "carácter" que defienden "su posición y su país", sobre todo con un dossier tan delicado como es migración. También explican que, tal como ya ha expresado en público, Sánchez ha dicho que no considera que la externalización y la creación de centros de deportación fuera de la Unión Europea sea una medida "efectiva".

Una intervención que no ha gustado a al menos cinco de sus homólogos que se encontraban en la sala. No solo le han reprochado que se oponga a un diálogo estratégico sobre migración en otros encuentros de jefes de estado y de gobierno, sino que también han aprovechado para cargar contra el posicionamiento en general de Sánchez en materia migratoria y le han acusado de provocar "un efecto llamada en Europa". "Sus decisiones también afectan a nuestros países", aseguran fuentes diplomáticas que le han recordado a Sánchez. Además, estos cinco dirigentes han criticado que, en el momento en que un inmigrante consigue entrar o regularizar su situación en un estado miembro, ya se puede mover por toda la Unión Europea, también a los países que ellos dirigen, cosa que quieren evitar.

Ante los medios de comunicación, Sánchez ha defendido lo mismo que las fuentes diplomáticas informan que ha expuesto a puerta cerrada. Ha enviado un "mensaje de colaboración y de empatización" a las personas que llegan de manera irregular a la UE y ha asegurado que "no son un problema". Además, ha expuesto que, por ejemplo, hay sectores económicos que necesitan la entrada de recién llegados, como el de la construcción.

El dirigente socialista también ha reivindicado la regularización masiva y ha defendido que "la gente que vive" en el Estado y "contribuye al desarrollo económico merece tener los mismos derechos". En la misma línea, ha defendido las políticas migratorias de su gobierno y ha dicho a sus homólogos que está "encantado de hablar y compartir la experiencia de España". "Y, si tienen alguna duda, que hablen con el Vaticano", ha añadido.

Con todo, el presidente del gobierno español ha negado que se trate de un "episodio" de tensión entre dirigentes, y lo ha calificado sencillamente de un "debate necesario" que tiene lugar en todos los países europeos. "Es un debate que existe, y España tiene un discurso claro y rotundo desde el principio: esta solución no traerá soluciones. Es un engaño, es absolutamente ineficaz y malgasta recursos económicos", ha apuntado Sánchez en rueda de prensa.

Más presión para acelerar los centros de deportación de Meloni

Lejos de frenar el endurecimiento de las políticas migratorias, tal como ha intentado Sánchez, la gran mayoría de dirigentes europeos han incrementado la presión para acelerar la normativa que permitirá acelerar las deportaciones y la creación de centros de migrantes fuera de la Unión Europea. Hasta diecinueve estados miembros, gobernados por diferentes colores políticos, han emitido una carta conjunta dirigida al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que piden "avanzar tan deprisa como sea posible" la normativa inspirada en las políticas impulsadas por Meloni en Italia.

Este comunicado –que han firmado Italia, Dinamarca, Grecia, Austria, Países Bajos y, entre otros, Polonia– también critica de manera indirecta algunas medidas que consideran que son favorables a la entrada de inmigrantes, como puede ser la regularización masiva de Sánchez, y abogan por "eliminar los incentivos para la migración ilegal" y que se "repatríe a quien no tiene derecho legal a quedarse en Europa". "Juntos hemos redefinido el debate europeo sobre migración y hemos alcanzado un amplio consenso en torno a la necesidad de una política migratoria europea que sea a la vez firme y justa", dice la carta. En contra de este consenso mayoritario, sin embargo, no se encuentra Sánchez, que se ha convertido en el dirigente que se opone de manera más contundente al endurecimiento de las políticas migratorias de la UE.

La UE sube el tono contra China

Sánchez también nada a contracorriente respecto a qué relación debe tener la UE con China y ha sido el dirigente que se ha opuesto de manera más clara al cambio de rumbo entre Bruselas y Pekín. De hecho, hace tiempo que el déficit comercial con China preocupa a los líderes del bloque europeo y, por eso, el consenso de combatirlo nunca había sido tan amplio. Los dirigentes han acordado explorar nuevas estrategias comerciales con el gigante asiático, y han pedido a la Comisión Europea que ponga sobre la mesa una herramienta legal para defenderse de Pekín, según informan fuentes diplomáticas.

Ahora bien, los líderes europeos no quieren iniciar una guerra comercial con China ni, en ningún caso, romper relaciones comerciales con ella. Saben que es un socio clave. A ningún estado miembro le interesa que Pekín cierre el grifo de exportaciones críticas para la industria europea o aplique aranceles a sectores que exportan al gigante asiático.

Sea como sea, se ha impuesto el parecer mayoritario entre los estados miembros –liderado por Francia– de que hacen falta nuevas herramientas legales para protegerse de manera ágil y rápida contra prácticas de China que la UE pueda considerar "desleales", como grandes subvenciones públicas a determinados sectores o rebajas de precios masivas. A última hora también se ha sumado la locomotora industrial del bloque, Alemania, que hasta antes de la cumbre de esta semana estaba siempre en el grupo de países que quería reforzar lazos con China.

El creciente déficit comercial, sin embargo, ha hecho que cada vez más países quieran endurecer la retórica contra Pekín. La excepción más clara es España. "Nos hacen falta amigos, relaciones equilibradas, nos hace falta ser pragmáticos y tejer puentes con grandes economías y con potenciales aliados como es China", ha asegurado Sánchez a las puertas del encuentro de líderes. Así, fuentes de la Moncloa defienden que las herramientas que tiene actualmente el club europeo ya son lo bastante buenas y dicen que "no hay ningún instrumento mágico" que permita resolver una problemática que afecta a tantos sectores de la economía.

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