Pacto de defensa

Arabia Saudí, Turquía y Pakistán se unen y levantan un escudo regional frente a Irán y sus aliados

Los tres países firman un pacto de protección mutua para diversificar su seguridad más allá de Washington, sin romper con Teherán

07/08/2026 - 20:05 h.

Beirut"Un ataque contra Arabia Saudí será considerado también un ataque contra Turquía y Pakistán. Y viceversa". Así lo establece el acuerdo de defensa trilateral alcanzado este viernes en La Meca entre Riad, Ankara e Islamabad, que compromete a los tres países a responder conjuntamente ante una agresión contra cualquiera de ellos.

El pacto llega en un momento de gran incertidumbre en Oriente Próximo, después de la reciente escalada entre Estados Unidos e Irán y mientras continúan las negociaciones sobre Ormuz. Para Riad, el acuerdo supone un paso más en su estrategia de ampliar sus alianzas de seguridad y reforzar su capacidad de respuesta ante un escenario regional que considera cada vez más imprevisible.

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Arabia Saudí ha querido aclarar una de las principales dudas sobre el acuerdo. Fuentes oficiales saudíes han insistido en que el pacto no está relacionado con las capacidades nucleares de Pakistán, la única potencia nuclear del mundo musulmán, y han negado que responda a cualquier ambición en este ámbito. El objetivo, aseguran, es reforzar la cooperación militar y la coordinación defensiva entre los tres países.

Riad busca nuevos socios para reforzar su seguridad y reducir su dependencia exclusiva de Washington. Durante décadas, Estados Unidos ha sido el principal garante de la seguridad saudí en el Golfo. Esta alianza sigue siendo fundamental, pero la crisis abierta con Irán ha reforzado la voluntad del reino de ampliar su red de apoyos.

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Turquía y Pakistán ocupan un lugar clave en esta estrategia. Ankara cuenta con una industria de defensa en expansión, especialmente en el desarrollo de drones y sistemas militares, y con uno de los ejércitos más importantes de la región. Islamabad mantiene desde hace décadas una estrecha cooperación militar con Riad y aporta una amplia experiencia en materia de seguridad.

De la rivalidad a la necesidad mutua

La alianza con Turquía tiene además un componente simbólico. Hace solo unos años, un acuerdo de defensa de este alcance habría sido difícil de imaginar. Arabia Saudí y Turquía atravesaron años de tensiones por sus diferencias políticas y por sus distintas posiciones sobre el papel de cada uno en Oriente Próximo. Pero las prioridades han cambiado. La rivalidad con Irán y la incertidumbre sobre el papel estadounidense en la región han acercado a dos potencias que hoy comparten más intereses que diferencias.

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El acuerdo se firma además en un momento delicado para las monarquías del Golfo. Aunque los ataques directos entre Estados Unidos e Irán se han detenido temporalmente mientras avanzan las negociaciones sobre Ormuz, la crisis continúa abierta. En Riad existe el convencimiento de que la amenaza no ha desaparecido y que Irán mantiene la capacidad para ejercer presión a través de los grupos armados que avala en la región.

La preocupación saudí no se centra únicamente en una posible confrontación directa con Teherán, sino en la capacidad de sus aliados regionales para abrir nuevos frentes. Los hutíes de Yemen son uno de los principales ejemplos. En los últimos días, los rebeldes hutíes, con el apoyo de Irán, reivindicaron una serie de ataques contra fuerzas gubernamentales yemeníes que tienen el apoyo de Arabia Saudí y amenazaron con que "no habrá seguridad" para aquellos que apoyen a sus adversarios.

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El matiz es importante: los ataques no iban dirigidos contra territorio saudí, sino contra fuerzas yemeníes aliadas de Riad. Pero para Arabia Saudí reflejan una preocupación mayor: la presión iraní se puede ejercer a través de sus aliados regionales. La misma inquietud existe con las milicias chiíes iraquíes, aunque de momento no se han registrado ataques directos recientes contra el reino.

Equilibrios en La Meca

El pacto con Turquía y Pakistán no supone, sin embargo, la creación de un frente abiertamente antiiraní. Ambos países mantienen relaciones con Teherán y conservan canales de diálogo abiertos. Pakistán, de hecho, ha ejercido como mediador entre los Estados Unidos e Irán en la crisis actual. Esta posición convierte a Ankara e Islamabad en socios particulares para Riad: aportan capacidad militar, pero también mantienen vías de diálogo con el principal rival regional saudí.

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Con este acuerdo, Arabia Saudí envía un mensaje doble. A sus adversarios les recuerda que un ataque contra el reino tendría consecuencias regionales; a sus aliados, incluidos los Estados Unidos, que Riad quiere ampliar las bases sobre las que sustenta su seguridad. Turquía y Pakistán se convierten así en piezas de una estrategia que busca reducir la vulnerabilidad saudí en un momento de gran incertidumbre.