Ormuz, entre la negociación y la amenaza de una nueva escalada
Irán y Omán intentan establecer nuevas rutas de entrada y de salida para los barcos comerciales y petroleros, sin la participación de los EE. UU.
BeirutLas negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz avanzan, aunque los últimos detalles continúan sin cerrarse. Irán y Omán han acercado posiciones sobre una nueva ruta marítima para restablecer el tránsito por este paso estratégico, mientras Washington y Teherán mantienen contactos indirectos para resolver los obstáculos políticos que todavía bloquean una reapertura definitiva.
El presidente estadounidense Donald Trump ha asegurado esta semana que se podría alcanzar "muy pronto" y ha afirmado que las conversaciones habían registrado avances. Desde Teherán, las autoridades confirmaron que las negociaciones con Omán han permitido aprobar las coordenadas geográficas de la nueva ruta de navegación. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha explicado que las conversaciones se centran en establecer "rutas marítimas seguras de entrada y salida" que tengan en cuenta los derechos soberanos de Irán y Omán, así como las preocupaciones de seguridad.
La negociación entre Teherán y Mascate se centra en cómo garantizar el paso de los barcos por un estrecho que comparten los dos países y que se ha convertido en uno de los principales focos de tensión internacional. La propuesta sobre la mesa busca establecer nuevas rutas de entrada y de salida para los barcos comerciales y petroleros, con un mecanismo que permita recuperar progresivamente la navegación.
La reapertura del estrecho, sin embargo, no depende únicamente del entendimiento entre Irán y Omán. Las autoridades iraníes insisten en que el paso continuará condicionado al levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos. Una cuestión que mantiene abierta la negociación indirecta entre Irán y los Estados Unidos.
¿Quién supervisará el tránsito marítimo?
Uno de los puntos más sensibles es quién y cómo supervisará el tránsito marítimo. Algunas fuentes mencionadas por medios internacionales apuntan a una posible distribución de las rutas: los buques que entraran en el golfo Pérsico lo harían por una vía bajo supervisión iraní, mientras que la salida quedaría vinculada a una ruta bajo control omaní. La fórmula todavía no ha sido confirmada oficialmente y continúa siendo uno de los aspectos más delicados de la negociación.
También está pendiente la cuestión de las tarifas. Irán ha planteado la posibilidad de cobrar tasas por el tránsito de buques, mientras Omán defendería una fórmula más limitada. Washington, por su parte, rechaza cualquier pago obligatorio para utilizar una vía marítima que antes de la crisis funcionaba como una ruta internacional abierta.
La importancia del acuerdo va mucho más allá de los dos países ribereños. Por el estrecho de Ormuz circula una quinta parte del petróleo mundial, además de una parte significativa del gas natural licuado que abastece los mercados internacionales. Cualquier interrupción del tránsito tiene consecuencias inmediatas sobre los precios de la energía, las rutas comerciales y las economías dependientes de estas importaciones.
El proceso también ha despertado el interés de otros actores regionales. Pakistán ha confirmado que mantiene consultas con diferentes países sobre la crisis en Oriente Medio y la situación en Ormuz. El Ministerio de Exteriores ha destacado el papel que ha ejercido Omán y ha asegurado que Islamabad continuará sus esfuerzos diplomáticos para favorecer una solución "global y duradera".
Los EE. UU. sopesan nuevos ataques
Pero estos avances llegan en un momento de máxima tensión. Estados Unidos e Israel preparan, según fuentes norteamericanas citadas por medios internacionales, posibles ataques contra instalaciones energéticas iraníes, aunque el presidente Donald Trump todavía no habría tomado una decisión definitiva. Teherán ya ha advertido que respondería con ataques contra infraestructuras críticas israelíes e instalaciones energéticas norteamericanas en la región.
Las negociaciones sobre Ormuz avanzan así entre dos realidades opuestas. Mientras Irán y Omán intentan cerrar los aspectos técnicos para reabrir una ruta marítima clave, Washington y Teherán siguen negociando las condiciones políticas que determinarán si este acuerdo puede convertirse finalmente en una salida estable a una de las crisis regionales más importantes. La paradoja es que Ormuz podría reabrirse en la mesa de negociación y volver a cerrarse en el terreno militar.