Los activistas de la Flotilla llegan a Cataluña: "La sensación era que estábamos en un campo de concentración"
La organización denuncia violaciones y maltratos, y exige una investigación internacional
BarcelonaLos 18 activistas catalanes que formaban parte de la Global Sumud Flotilla han aterrizado este mediodía en Barcelona procedentes de Estambul, después de haber pasado cinco días retenidos por las autoridades israelíes. Con pancartas de "Bienvenidas a casa" y a gritos de "Viva, viva Palestina", un centenar de personas los esperaban en el aeropuerto de El Prat, y la recepción ha dejado imágenes emotivas de reencuentro con sus familiares.
Los activistas han llegado al vestíbulo de la Terminal 2 vestidos con chándales grises de la prisión israelí, chanclas y un pañuelo palestino. Ante los medios, han denunciado los malos tratos que han sufrido y han exigido acción a los gobiernos occidentales: "Nos estamos jugando la vida porque los gobiernos callan y son cómplices", ha asegurado Ariadna Masmitjà, docente vinculada al sindicato IAC. También ha pedido a la Unión Europea que rompa relaciones con Israel y ha cargado contra los presupuestos catalanes: "[Queremos] defender que nuestro dinero deje de comprar armas", ha dicho.
La cineasta Mi Hoa Li, que también iba a bordo de la flotilla, ha relatado la crueldad con que la han tratado las fuerzas israelíes: "Te empiezan a dar hostias hasta que caes al suelo y te piden que te levantes. Si no te levantas, te dan patadas; entonces tienes que levantarte, mejor. Te vuelves a levantar y te vuelven a pegar, hasta que vuelves a caer y te vuelven a pegar. A mí me hicieron eso, y también me atacaron con una [pistola] Taser durante más de dos minutos", ha denunciado. Por su parte, Javier Zendrera, visiblemente emocionado, ha descrito una "violencia extrema" que continuó entre rejas: "Unos guardias nos golpeaban constantemente. La sensación era que estábamos en un campo de concentración", ha afirmado, recordando momentos en que no sabía si el compañero del lado aún estaba vivo. "A nosotros el mundo nos está viendo, pero para los palestinos esto no tiene fin".
En la terminal, los activistas han sido recibidos por diversas entidades sociales y algunos representantes políticos entre los que se encontraba el ministro de Cultura, el catalán Ernest Urtasun y el eurodiputado de Comuns Jaume Asens. Urtasun ha pedido que la Fiscalía investigue los "malos tratos, torturas y agresiones sexuales" denunciadas por sus integrantes. "No permitiremos que esto quede impune. Queremos que la Fiscalía, ya de manera inmediata, inicie un procedimiento ante la Audiencia Nacional para abrir una investigación y una causa contra los responsables que han torturado y han maltratado a nuestros conciudadanos", ha señalado.
Los activistas fueron interceptados en aguas internacionales mientras navegaban hacia Gaza en una misión humanitaria para denunciar el genocidio. Posteriormente, fueron trasladados a un barco-prisión que los llevó a Israel. Desde Estambul, donde pasaron revisiones médicas antes de volar a Barcelona, el grupo ha denunciado haber sufrido torturas, abusos y malos tratos. En total, la organización ha registrado diversas lesiones —entre las cuales contabilizan 36 fracturas— y doce episodios de violencia sexual, incluyendo violaciones. “Nos han tratado como a animales”, ha asegurado la activista Maria Mallach sobre el cautiverio en la nave, donde relata que las fuerzas israelíes llegaron a disparar contra los tripulantes.
Una investigación internacional
El episodio que más evidenció este trato vejatorio y que provocó una ola de condena internacional lo protagonizó el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir. En imágenes publicadas por él mismo, aparecía mofándose de los 428 activistas detenidos en el puerto de Ashdod, en Israel. Acompañado por los cuerpos de seguridad israelíes, se paseaba entre los activistas —arrodillados con la cabeza en el suelo— y les decía: “Bienvenidos a Israel, como los amos de la tierra”, blandiendo una bandera israelí.
Con el objetivo de que estas violaciones de los derechos humanos no queden impunes, la organización exige una "investigación internacional completa e independiente" del asalto a la misión humanitaria y que "sus responsables sean remitidos al Tribunal Penal Internacional". Del mismo modo, considera que la Unión Europea debería sancionar a los responsables políticos y cortar los lazos comerciales con Israel.