Guerra

Hezbollah no quiere otra guerra en Líbano, pero enseña los dientes

De momento, el grupo ha decidido mantenerse en la retaguardia, calibrando sus fuerzas, golpeando únicamente posiciones estratégicas

BeirutDesde el ataque de Hamás a Israel del sábado, Hezbolá ha emitido mensajes ambiguos sobre su participación militar en el frente de Hamás. Sobre el papel, en sus comunicados oficiales, ha destacado su apoyo a la causa palestina, llamando a otros estados árabes a mostrar su solidaridad con la franja de Gaza. Sin embargo, sobre el terreno, el partido-milicia chií libanés, fundado en Irán en 1982, ha lanzado salvas de cohetes contra posiciones del ejército israelí en los altos del Golán, el territorio sirio bajo ocupación israelí, a los que Israel ha estado respondiendo con fuego de artillería y bombardeos en el sur del Líbano. Este mismo miércoles, las alarmas se han disparado en numerosas localidades en el norte del país y el ejército ha instado a los ciudadanos a refugiarse por una supuesta "incursión" de aparatos aéreos desde Líbano, pero finalmente ha resultado una falsa alarma .

Estos incidentes transfronterizos, que se repiten desde el lunes, han hecho saltar las alarmas sobre un posible nuevo frente de batalla en la guerra contra Israel. Sin embargo, por ahora no está claro que se llegue a una confrontación directa. De momento, Hezbolá ha decidido mantenerse en la retaguardia, y calibrar sus fuerzas, golpeando únicamente posiciones estratégicas en los altos del Golán, donde se encuentran las ocupadas Granjas de Shebaa, territorio reclamado por el Líbano en Israel, que ocupó ésta franja de tierra en la guerra de 1967. Se trata de ataques disuasorios: "Una advertencia que estamos aquí, y la situación podría escalar si Israel inicia su invasión terrestre total en la franja de Gaza", señala Feras El Maksad, de Instituto de Estudios de Oriente Próximo.

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Las tácticas de Hezbolá por ahora son ataques limitados contra posiciones militares israelíes cerca de la frontera y apoyar facciones palestinas afines a Hamás desde territorio libanés. De hecho, a medida que los bombardeos en Gaza se intensificaban, Hezbolá permitió a un grupo de hombres armados de la Yihad Islámica que se infiltraran en Israel desde territorio libanés. La incursión acabó en enfrentamientos violentos que se saldaron con varios heridos en la parte israelí y dos combatientes fallecidos. Como represalia, Israel volvió a bombardear el lunes por la noche el sur del Líbano, lo que obligó a parte de la población civil que vive cerca de la frontera a marcharse de su casa.

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El éxodo de civiles obligó a su ala política, el Partido de Dios, a tener que dar explicaciones: uno de sus diputados dijo que era legítimo defenderse de las agresiones de Israel después de que cinco de sus combatientes murieran en el fuego cruzado.

La invasión terrestre, una línea roja

Hezbolá no está buscando una nueva guerra en Líbano: ya ha librado dos con Israel en el pasado, la última en el 2006. La de ahora tendría un coste humano enorme en el país, que está derrumbado económicamente y hace un año que no tiene presidente ni gobierno, en una crisis política sin precedentes. Hezbolá es consciente de que podría ponerse en contra una gran parte de la opinión pública libanesa, que no quiere verse arrastrada a una nueva guerra por los intereses de Irán. En los últimos años, el Partido de Dios ha perdido peso político, ya que muchos libaneses le acusan de ser el responsable de todos los males del País del Cedro. Éste es el sentimiento general, al menos desde la revolución de octubre del 2019, cuando más de un millón de libaneses salieron a las calles para exigir el fin de la injerencia externa, de las armas de Hezbolá y del confesionalismo.

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Pero la contención de Hezbolá tiene un límite. Al otro lado de la línea roja se encuentra la inminente invasión terrestre a gran escala del ejército israelí. Israel conoce bien a su enemigo y sabe que desde que terminó la guerra del 2006, la milicia chií se ha rearmado con miles de cohetes y misiles antitanque. Y en una guerra de guerrillas, los combatientes de Hezbolá se han entrenado durante más de una década en el campo de batalla de Siria. El ejército israelí sabe por experiencias pasadas que morirán soldados si Hezbolá se involucra en la guerra, y el Líbano otra vez será el rehén de una guerra que no es la suya.