Irán abre un nuevo frente y amenaza a Trump con represalias si ataca al país

Estados Unidos reduce temporalmente al personal en la base aérea de Qatar, ya atacada el pasado junio

Un hombre pasa por delante de un mural que representa al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei y el difunto líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, en Teherán.
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BeirutLa crisis iraní ha desbordado el ámbito interno y se proyecta ya sobre el mapa militar del Golfo. Teherán ha advertido este miércoles a varios países de la región, entre ellos Qatar, que las bases estadounidenses en su territorio serán atacadas si Washington lanza una operación contra Irán.

El mensaje, transmitido a través de canales diplomáticos y confirmado por fuentes regionales a la agencia Reuters, menciona explícitamente instalaciones en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Qatar. En Doha, la capital, se encuentra Al Udeid, la mayor base aérea norteamericana de Oriente Medio y centro operativo del Mando Central de Estados Unidos. La infraestructura acoge a cerca de 10.000 efectivos y constituye un nodo esencial de la proyección militar de la Casa Blanca en la región.

La advertencia iraní no es abstracta. El asesor de seguridad Ali Shamkhani ha recordado públicamente el ataque limitado –y previamente anunciado– que Teherán lanzó en junio del pasado año contra Al Udeid, en represalia por los bombardeos estadounidenses sobre instalaciones iraníes durante la guerra de los doce días con Israel. El episodio, que no causó bajas y fue interceptado por las defensas qataríes, se mantiene como precedente operativo. En este nuevo contexto, fuentes diplomáticas han señalado que se ha aconsejado a una parte del personal estadounidense en la base de que le abandone temporalmente, un ajuste preventivo y no como una evacuación total. Los británicos también retiraron parte de su personal.

Las amenazas se producen mientras el presidente Donald Trump ha elevado el tono hacia Teherán, ha cancelado contactos diplomáticos y ha advertido de posibles respuestas si continúan la represión y las ejecuciones de manifestantes. Irán busca trasladar el coste de una eventual intervención a los aliados regionales de Estados Unidos, obligándoles a presionar para que Trump se refrene. Doha, que en los últimos años ha actuado como canal de mediación entre Washington y Teherán, ha advertido que una escalada militar tendría consecuencias directas para todo el Golf.

Este telón de fondo externo acompaña a una situación interna marcada por protestas sostenidas y represión continuada. Según la ONG Irán Human Rights (IHR), con sede en Noruega, las fuerzas de seguridad iraníes han matado al menos a 3.428 manifestantes y han arrestado a más de 10.000 personas. Organizaciones como la Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en EEUU, contabilizan menos víctimas mortales, al menos 2.571, pero más de 18.100 detenidos, a partir de registros nominales, informes hospitalarios y testigos familiares. El mismo régimen ha admitido más de 2.000 muertes.

El destino de Erfan Soltani

Desde el 8 de enero, el país permanece bajo un corte casi total de internet. Las redes sociales, la mensajería y los servicios de datos siguen bloqueados, mientras se mantienen operativos los canales estatales y algunas plataformas internas controladas. Pequeñas ventanas de conexión por satélite, principalmente a través de Starlink, permiten la difusión esporádica de vídeos e informaciones, aunque con señales inestables y riesgo de incautación de equipos. Francia y otros gobiernos europeos han ofrecido soporte técnico para restablecer la conectividad. Sin embargo, hasta ahora el impacto ha sido despreciable.

El aparato judicial sigue tramitando causas contra detenidos. El caso más visible es el de Erfan Soltani, un joven de 26 años condenado a muerte por el cargo de "enemistad con Dios" tras un proceso sumarísimo. Su ejecución ha sido anunciada para este miércoles, pero por el momento no ha habido una confirmación independiente que se haya realizado. En cualquier caso, el sistema hace de la opacidad una herramienta más del propio mecanismo de intimidación.

Las protestas mantienen un patrón disperso pero persistente. La policía ha enviado mensajes a familias advirtiendo de responsabilidades legales por la participación de jóvenes en manifestaciones, una práctica destinada a desplazar el coste de la represión al ámbito doméstico. Las fuerzas de seguridad conservan capacidad operativa, pero se ven obligadas a sostener despliegues continuos en múltiples puntos del país.

El resultado es un escenario en el que represión interna, aislamiento informativo y tensión regional avanzan en paralelo: una crisis que ya no se desarrolla únicamente en Irán, sino que se proyecta sobre el tablero estratégico de todo Oriente Medio.

España recomienda abandonar el país

En este contexto y tal y como han hecho varios estados, este miércoles España ha recomendado a todos los ciudadanos con nacionalidad española que se vayan de la región "haciendo uso de los medios disponibles". Además, el ministerio de Asuntos Exteriores ha anunciado que desaconseja por completo viajar a Irán ante "una situación de gran inestabilidad". El ministerio encabezado por José Manuel Albares también recuerda que hay que abstenerse de meterse en manifestaciones y tomar fotos, así como de los edificios oficiales, para evitar parecer sospechosos.

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