Los israelíes creen que la guerra contra Irán todavía está muy lejos de acabar

Tres meses de ofensiva contra Irán dejan Israel dividido entre el discurso de la fuerza y el agotamiento

Catherine Carey
10/06/2026

En el mercado de Mahane Yehuda, Jerusalén huele a café y pan recién hecho. Los vendedores gritan ofertas detrás de pilas de fruta brillante, algunos turistas se detienen a hacer fotos delante de los puestos de dulces, y los jóvenes esquivan las aglomeraciones con auriculares. A primera vista, nada parece muy diferente. Pero la ciudad hace tiempo que ha aprendido a parecer normal incluso cuando no lo es.La guerra contra Irán, iniciada en febrero y seguida de un alto el fuego tan frágil como imprevisible, ha dejado una huella que no desaparece. Desde el inicio de la tregua, el 8 de abril, el país ha vivido días de calma relativa, pero también la amenaza de la reavivación de los ataques, que se ha materializado este fin de semana con el regreso de las bombas iraníes sobre el territorio israelí. De momento, ha vuelto la calma relativa, pero nadie sabe ya qué pensar. Israel no está en una guerra abierta con Irán, pero tampoco en paz. Esto, en la calle, se traduce en una palabra: cansancio.“Yo era de los que daban la victoria por hecha desde el primer día”, dice Eitan, mientras intenta vender algunos souvenirs a los pocos turistas que vuelven tímidamente a Jerusalén. “Al principio todos decíamos que esto acabaría pronto, que Israel demostraría su fuerza. Ahora solo hablamos de cuánto tiempo más aguantará todo esto”. El conflicto, dice, “ya no sorprende a nadie”.El cambio de estado de ánimo es visible también en los datos. Las últimas encuestas muestran una sociedad que continúa dando apoyo a la confrontación con Irán, pero cada vez menos convencida del resultado de la guerra. Según el Institute for National Security Studies (INSS), uno de los principales centros de investigación en seguridad y estrategia de Israel, solo un 41% de los israelíes creen hoy que Israel ha ganado o acabará ganando, mientras que casi la mitad consideran que el país está atrapado en un punto muerto sin final claro.En marzo, en plena operación militar Roaring Lion, el apoyo judío a la guerra superaba el 90%, mientras que entre la población árabe israelí rondaba el 25%. Además, tres cuartas partes de los judíos israelíes afirmaban confiar en el primer ministro, Benjamin Netanyahu, para dirigir la ofensiva. Tres meses después, la confianza en el gobierno se ha erosionado. Ahora, según el INSS, solo entre un 25% y un 30% de los israelíes confían plenamente en el gobierno.En una cafetería de una calle lateral del mercado, Ayala remueve el café sin apartar del todo la mirada de una pantalla en la que aparecen nuevas noticias sobre los ataques al norte del país. “No es paz –dice–. Es solo una pausa entre cosas que aún no han terminado”.La frase resume bastante bien la sensación general. Mientras el frente con Irán se mantiene congelado, la tensión con Hezbolá en Líbano ha vuelto a intensificarse. En este contexto casi seis de cada diez israelíes continúan siendo partidarios de endurecer aún más los combates en el norte, y una mayoría apoya establecer una zona de seguridad permanente dentro de territorio libanés. “Israel debe continuar cambiando la región”, dice su pareja, Yosef. “Esto es una guerra existencial y los enemigos de Israel están recibiendo los golpes más fuertes desde hace décadas, aunque aquí muchos no lo quieran ver”. Hay una idea que nunca ha dejado de estar presente entre amplios sectores de la sociedad israelí: Irán y sus aliados representan una amenaza directa para la supervivencia del país. Esta es una de las principales razones por las que el apoyo a la guerra se mantiene relativamente estable, incluso después de semanas de misiles, refugios antiaéreos y movilizaciones constantes."Quien manda realmente es Trump"

Pero precisamente porque el miedo continúa tan presente, muchos israelíes esperaban que los resultados contra Irán fueran más contundentes. Y esto ha acabado alimentando las críticas al primer ministro israelí, tanto desde la oposición como desde algunos sectores de la derecha nacionalista. Analistas militares y comentaristas veteranos también cuestionan abiertamente los objetivos alcanzados y, sobre todo, la dependencia creciente de Washington.La percepción de que Israel ha quedado condicionado por los Estados Unidos aparece una y otra vez en las conversaciones. “Quien manda realmente aquí es Trump”, dice uno de los pocos tenderos de Jerusalén Este, la parte de la ciudad de mayoría árabe, que han abierto durante la festividad del Eid al-Adha Mubarak –una de las grandes fiestas del calendario musulmán, en la que las familias se reúnen y se recuerda el sacrificio de Abraham–.Según el Israel Democracy Institute, uno de los principales centros de análisis de opinión pública de Israel, un 51% de los israelíes creen que la administración Trump tiene hoy más influencia sobre las decisiones de defensa del país que el gobierno israelí. Es curioso, sin embargo, que desde Washington la población empiece a pensar de otra manera: sienten que Netanyahu ha dejado en evidencia a Trump, especialmente este fin de semana.Tres meses después la sensación de fondo es que la ofensiva decisiva contra Irán, que tenía como grandes objetivos la destrucción del programa nuclear y balístico iraníes y la caída del régimen de los ayatolás, ha dado, de momento, resultados parciales. Israel ha golpeado infraestructuras militares iraníes y ha debilitado parte del llamado “eje de resistencia” liderado por Teherán, pero ni el régimen ha caído ni la sensación de amenaza ha desaparecido.