La maniobra política que podría expulsar a Netanyahu de la política

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
28/10/2026 - 13:37 h
Experto en Oriente Próximo

Con los resultados de las elecciones parlamentarias en Israel sobre la mesa, se abren algunos escenarios posibles, aunque la prudencia debe acompañar a las especulaciones, porque son escenarios muy diversos y fácilmente pueden ir en una dirección o en la contraria. Lo único en principio claro es que Benjamin Netanyahu ha perdido la mayoría en el Parlamento, en gran parte por el elevado número de escaños que han obtenido los partidos árabes.

Lo más probable es que Gadi Eisenkot, líder de Yashar, el segundo partido más votado después del Likud, intente formar gobierno. En cualquier caso, no podemos descartar que otros líderes de la oposición, como Naftali Bennett o Avigdor Lieberman, también se propongan como primer ministro, como han sugerido durante la campaña. Esto podría crear fuertes tensiones en las filas de la oposición.

Lieberman y otros líderes de la oposición han dicho que en ningún caso permitirán la entrada al gobierno de los partidos árabes. Si mantienen su palabra, iremos hacia una repetición de las elecciones. Existe la posibilidad de que los partidos árabes den apoyo desde fuera a un gobierno aritméticamente minoritario, pero sería una situación muy inestable que de ninguna manera aguantaría los cuatro años de la legislatura.

Una especulación que ha circulado en Israel durante las últimas semanas sería la siguiente. En primer lugar, se constituiría la Knesset. La oposición sionista junto con los partidos árabes cambiarían al presidente del Parlamento, que ahora es Amir Ohana, del Likud, y elegirían a otro de entre sus filas. A continuación, la Knesset aprobaría una ley que impediría que un político acusado en los tribunales (Netanyahu) pudiera ser primer ministro. Y entonces se disolvería el Parlamento y se convocarían nuevas elecciones.

Esta maniobra sacaría a Netanyahu de la política israelí definitivamente. Pero no es seguro que se pueda hacer, porque necesitaría el visto bueno del Tribunal Supremo. El punto débil de la maniobra es que la nueva ley estaría dirigida contra una persona específica, Benjamin Netanyahu, y por tanto el Tribunal Supremo la rechazaría, según han apuntado algunos juristas.

Si esta maniobra no prospera, se convocarían unas elecciones inmediatas, a las cuales se podría presentar Netanyahu. El actual primer ministro se ha revelado una vez más como un animal político de primera magnitud, y luchará con todas sus fuerzas para continuar dirigiendo el país, y sobre todo para cambiar su identidad en la dirección de crear un Israel todavía más sionista con instituciones más próximas a la derecha y la extrema derecha.

El nacimiento de un nuevo país

Teniendo en cuenta los resultados electorales, habrá que esperar días, semanas o incluso meses para ver cómo evoluciona la crisis, sin olvidar que estamos ante una sacudida profunda de la cual está surgiendo un nuevo país más conservador, más sionista y más religioso que el que conocemos. Aunque Israel no tiene Constitución por motivos obvios, se puede decir que la crisis del país es plenamente constitucional, y todos los indicios apuntan a que asistimos al nacimiento de un nuevo país.

La lucha que Netanyahu ha mantenido los últimos años contra el estado creado en 1948 por visionarios socialistas y sus instituciones continuará. Incluso si él se ve forzado a abandonar la vida política, sus ideas probablemente no desaparecerán, porque una parte considerable de la población israelí las acepta.

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