Estados Unidos e Irán negocian cara a cara con el escollo de Ormuz y del Líbano
Mientras las dos delegaciones negocian con Pakistán de mediador, Trump asegura que está desminando el estrecho de Ormuz
BarcelonaLas puertas del hotel Serena, donde han tenido lugar las conversaciones entre Estados Unidos y Iránen Islamabad –la capital de Pakistán– para poner fin a seis semanas de guerra, estaban blindadas por coches y agentes de seguridad. Dentro, representantes estadounidenses e iraníes han negociado cara a cara acompañados de mediadores pakistaníes, según ha confirmado la Casa Blanca. El encuentro era el contacto directo de más alto nivel que han mantenido las dos potencias desde la Revolución Islámica de 1979.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, encabeza la delegación estadounidense, formada por el inversor inmobiliario y enviado especial de Donald Trump Steve Witkoff, y por su yerno y asesor, Jared Kushner. Al otro lado de la mesa se han sentado durante horas y en diversas tandas de negociaciones el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, antes de hacer un receso para la oración.
Fuera, la información se filtraba a cuentagotas. Después de una primera ronda de conversaciones, fuentes de la agencia Efe aseguraban que la primera etapa se había concluido con "optimismo". "La primera fase de las negociaciones ha concluido y ahora las delegaciones están intercambiando las actas. Las dos partes se muestran optimistas sobre el resultado de las conversaciones", decía.
El encuentro ha sido posible después de que, esta mañana, cada delegación se haya reunido por separado con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que ha hecho un llamamiento a las partes a implicarse "de manera constructiva". Bien entrada la noche, mientras las delegaciones continuaban en el hotel Serena, la agencia Tasnim de Irán ha afirmado que comenzaba una nueva ronda de negociaciones trilaterales. Y ha advertido que eran "la última oportunidad" para llegar a un marco de negociación con Estados Unidos.
A pesar del optimismo que provoca que los líderes estén finalmente reunidos cara a cara, las posturas de partida son difíciles de conciliar. Entre las líneas rojas que marcaba el plan de la República Islámica figuran la liberación de los activos bloqueados de Irán, el pago de las reparaciones de guerra, el control de Ormuz y el hecho de que el alto el fuego se aplique a toda la región, incluido Líbano. En cambio, Estados Unidos ve como necesaria la reapertura del estrecho y el compromiso de Irán de no enriquecer uranio.
También dificulta las negociaciones los reproches cruzados entre ambos bandos. "Negociaremos con el dedo en el gatillo", avisó la portavoz del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, en la televisión estatal. "Parece que los iraníes no se dan cuenta de que no tienen ninguna carta, más allá de una extorsión al mundo a corto plazo mediante el uso de vías navegables internacionales. ¡La única razón por la que están vivos hoy es para negociar!", afirmó Donald Trump.
Despejar el estrecho
Mientras los participantes de las conversaciones estaban encerrados en la sala de negociaciones, el ruido mediático intentaba colarse por debajo de la puerta. Justo cuando se ha dado el pistoletazo de salida a las conversaciones trilaterales, Donald Trump ha publicado un mensaje en Truth Social: "Estamos comenzando el proceso de limpieza del estrecho de Ormuz como favor a países de todo el mundo", decía el presidente estadounidense, que habían hundido 28 buques mineros iraníes. Una afirmación que la agencia oficial iraní Nournews ha negado.
En cambio, el Comando Central de los Estados Unidos asegura que dos destructores de la armada de los Estados Unidos han transitado por el estrecho este sábado en una operación de desminado. Se trata de la primera operación de este tipo desde el inicio de la guerra, y forma parte de una "misión más amplia para garantizar que el estrecho esté completamente libre de minas marinas colocadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní", afirmaba el comunicado.
Horas más tarde, en otro mensaje, insistía en que el Pentágono ha destruido todo el ejército iraní, incluida su marina y fuerzas aéreas. "¡Su liderazgo está MUERTO! El estrecho de Ormuz pronto se abrirá y los barcos vacíos se apresuran hacia los Estados Unidos a "cargar"", escribía. "Todo el mundo sabe que Irán está perdiendo", añadía.
Bombardeos en Líbano
Lejos de Islamabad, en Líbano, las tropas israelíes cargaban contra la población: 13 personas han muerto en un bombardeo aéreo israelí contra Tefahta, en el sur. El mismo día que las autoridades han cifrado en más de 2.000 los muertos en el país desde el inicio de la guerra, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu ha asegurado que quiere que el acuerdo con Líbano "sea duradero". "He dado mi aprobación, pero con dos condiciones: queremos el desmantelamiento de las armas de Hezbolá y queremos un verdadero acuerdo de paz que dure generaciones", ha afirmado.
Con Irán, no ha sido tan conciliador. El dirigente israelí ha asegurado —durante las conversaciones en Islamabad— que "la campaña aún no ha terminado". Ha presumido de haber conseguido "éxitos históricos" en Irán, pero dice que tiene "más cosas que hacer" ante la República Islámica y sus milicias aliadas en la región. "Hemos tenido éxito en aplastar su programa nuclear, en aplastar su programa de misiles", ha dicho Netanyahu, vanagloriándose de haber matado a los doce principales científicos nucleares iraníes.
- El programa nuclearEl enriquecimiento de uranio fue el pretexto con el que Donald Trump justificó inicialmente la guerra contra Irán. Se quería asegurar que Teherán "nunca pueda tener un arma nuclear". Irán afirma que nunca ha intentado obtenerla (una afirmación que ponen en duda algunos gobiernos occidentales) y, como firmante del tratado del Tratado de No Proliferación Nuclear, dice que tiene derecho a enriquecer uranio con fines civiles. Para llegar a algún acuerdo, Irán quiere que se le reconozca este derecho mientras que Washington exige que "ponga fin a todo el enriquecimiento de uranio en suelo iraní".
- El estrecho de OrmuzHabiendo conseguido el control total sobre esta vía crucial, Irán parece decidido a exigir su soberanía total y a imponer normas para regular quién puede pasar por ella. Estados Unidos, en cambio, quiere el paso libre para el transporte marítimo global a través del estrecho (es decir, la situación que había antes de que iniciara la guerra) cuanto antes mejor. Concluidas las conversaciones, la agencia iraní Tasnim aseguraba que este continuaba siendo un punto de "desacuerdo serio".
- El LíbanoLa ofensiva de Israel contra el Líbano amenaza con hacer descarrilar el alto el fuego. Irán ha advertido en diversas ocasiones que "nunca abandonará a sus hermanos y hermanas libaneses". "La continuación de estas acciones hará que las negociaciones no tengan sentido", advertía el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, en X.El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostiene que el alto el fuego en la región no tiene efecto contra Hezbolá. Sus fuerzas, desplegadas en el sur del país, han continuado emitiendo órdenes de evacuación y bombardeando pueblos y ciudades.
- Las sanciones y reparacionesIrán lleva décadas sufriendo sanciones internacionales que ahogan su economía. El viernes el presidente del parlamento exigía liberar 120.000 millones de dólares de activos iraníes congelados como condición para negociar. Una concesión que parece improbable que Washington esté dispuesto a conceder. Además, Irán exige a Estados Unidos el pago de reparaciones de guerra por todas las infraestructuras destruidas.