"Cualquier régimen que venga a Irán será mejor"
Las autoridades israelíes afirman que "cualquier régimen que venga a Irán será mejor que el actual". Ésta ha sido la causa originaria de la guerra, con la que Israel ha arrastrado a Estados Unidos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció el lunes que Israel habría atacado a Irán en cualquier caso, y que eso determinó que Washington entrara en acción.
Según Rubio, los estadounidenses sabían que Israel atacaría al país persa y eso provocaría una respuesta de Teherán no sólo contra Israel, sino también contra las bases de Estados Unidos en la región. Esto motivó la participación de Washington, y no la amenaza del programa nuclear iraní.
Estados Unidos lleva muchos años armando Israel. Por tanto, Washington podría haber detenido la guerra impidiendo que Tel-Aviv utilizara sus armas al conflicto. Al final, los estadounidenses aceptaron subir al tren de Benjamin Netanyahu y participar en los ataques. No cabe duda de que el presidente Donald Trump, por las razones que sea, está en plena sintonía con Netanyahu.
El problema es que no hay garantías de que cualquier régimen que venga sea mejor que el actual. Sí será mejor para Israel, pero no está claro que tenga la capacidad necesaria para estabilizar Irán. Entre otras cosas, conviene no descartar una guerra civil a corto o medio plazo, que arrastraría aún más a Israel y Estados Unidos a intervenir en Irán.
Es muy probable que la guerra no acabe hasta que se cumplan los objetivos de Israel. Así lo han dicho varios responsables israelíes. Es decir, hasta consolidar un cambio de régimen. Estados Unidos, una vez dentro del juego, no podrá retirarse hasta que Tel-Aviv quede suficientemente satisfecha.
El hijo del sha
La opción preferida de Israel es un régimen dirigido por el hijo del sha, que vive en Estados Unidos. Es un hombre sin gran carisma pero bien relacionado con las autoridades israelíes. Incluso ha visitado Israel y obedecería sin discusiones las instrucciones que vinieran de Tel-Aviv.
El hijo del sha tiene el apoyo significativo de una parte de su país, especialmente de los exiliados, pero no todo el mundo comparte el deseo de verle en Teherán gobernando como su padre, una administración que estaba teledirigida desde Estados Unidos e Israel.
El nuevo régimen, como el régimen del sha hasta la revolución de 1979, deberá ejercer una considerable represión contra buena parte de la población, porque el país está profundamente dividido entre occidentalistas y conservadores, y no parece que toda la población pueda estar de acuerdo con un nuevo régimen dictado desde Occidente.
Una humillación de la religión chií, como la que aplicó el padre del sha, no será bien recibida por una parte considerable de los iraníes, que no se someterán fácilmente al nuevo régimen. Un escenario de este tipo suscitaría más resistencia y mayor represión.
Otro error es que Israel está fomentando la rebelión de las minorías étnicas y religiosas, que son considerables en Irán. Esto crea tensiones adicionales que, sin duda, contribuirán a que el país sea más ingobernable. Estados Unidos asegura que no cometerán los mismos errores que cometieron en Irak, pero las dinámicas tienen vida propia y pueden ir en otra dirección. Una dirección deseada por Israel, pero no por Estados Unidos.