El sábado el Col·lapse entrevistaba a Francisco Marco, director de la agencia de detectives Método 3, para explicar la versión de la defensa de Jonathan Andic. Se trataba, por tanto, de un invitado de parte, que fue contratado por el abogado Sebastián de Juan.Con su indiferencia habitual, Jordi González dijo que dudaba si debía llamarlo homicidio, accidente o asesinato. “Accidente”, le respondió, con rotundidad, Marco. Y González le hizo caso: “Accidente”, repitió el presentador. Qué fácil es imponer un relato.El detective habló del vídeo de la caída de Isak Andic meses antes de su muerte. Explicó, misterioso, que “una persona importante de esta ciudad” les puso sobre la pista. Antes de enseñar el vídeo a la audiencia, lo describió para condicionar al espectador: “Isak Andic, en plan y plop! Cae”. La onomatopeya plop es significativa, como una bellota cuando cae de un árbol. Y añadió: “Pero lo importante de este vídeo es que no pone las manos”. Pero en las imágenes se ve que Andic pone la mano en el peldaño de la escalera para evitar golpearse de cabeza. Una vez más, el detective ya nos decía qué debíamos ver y pensar. Él construía el relato. Marco se refirió a Isak Andic como “un señor que tiene una enfermedad de rodillas” y que sufre “una pérdida natural incontrolada de sus piernas”. También definió la caída como una “pérdida de verticalidad”. Este uso supuestamente técnico del lenguaje no era casual. Contrastaba con el lenguaje coloquial que usaba para describir el trabajo de los Mossos. Hablaba de las “fábulas” que se inventan, de la “fabricación” de pruebas, e incluso usó el sarcasmo para desacreditarlos: “Una de las pruebas magníficas que dice este mosso...”, comentaba con desprecio.Cuando Jordi González le preguntó por el origen de aquel vídeo de seguridad, Marco dijo: “El señor, pobrecito mío, que salva a Isak Andic de partirse la cara, cuando se entera de quién es, pide él las imágenes y las graba él del monitor con su móvil”. El presentador pregunta: “¿Para conservarlas como recuerdo?”, y Marco confirma: “Para guardarlas como recuerdo”. Ni González ni Mayka Navarro –que participaba en la entrevista– le pidieron cómo era posible una frivolidad inaudita como esta. Marco insistió en que este hombre misterioso fue quien avisó a “una persona cercana al entorno de La Vanguardia” sobre el vídeo, y repitió que se trata de “una familia muy importante de esta ciudad”. Una manera de darle autoridad.Lo más grave y esperpéntico es que mientras conversaban, el programa iba poniendo en bucle la caída de Andic, una y otra vez, en la pantalla del decorado. La manera de deshumanizar al muerto, de convertirlo en un meme, de reducirlo a una prueba, de repetir la imagen del hombre cayendo para metérnosla en la cabeza es de una insensibilidad alarmante. Marco, por cierto, explicó que tarde o temprano también veríamos unas imágenes que habían grabado donde tiraban personas atadas con arnés de la montaña para reproducir la caída, y aseguró que si las viéramos “a todos nosotros se nos encoge el alma”. Ya sabéis cuál será el próximo capítulo de la defensa.