Tres años después, Israel vuelve a los lugares del 7 de octubre
El duelo ha vuelto a ocupar los escenarios de los ataques mientras crece la presión para que el estado investigue los errores que permitieron la masacre
JerusalénA las 6:29 h, Israel se ha detenido. Durante un minuto, las calles han quedado en silencio y miles de personas han salido para recordar a los que murieron tres años atrás. El país ha comenzado así una jornada que no ha tenido un único escenario ni una única ceremonia. El homenaje se ha repartido entre los kibutz, las comunidades rurales junto a la frontera con Gaza, las calles de Tel-Aviv, ante el Parlamento en Jerusalén y, sobre todo, en los lugares donde la masacre tomó forma.
En la zona del festival Nova, los recuerdos han vuelto a ocupar el mismo paisaje donde 378 personas fueron asesinadas y decenas más secuestradas por Hamás, en el ataque que comenzó a las 6.29 h. En la entrada, un escenario acoge actuaciones musicales. En la explanada, las carpas y los memoriales recuerdan a las víctimas. El lugar ha dejado de ser un festival: es un cementerio al aire libre donde familiares, supervivientes y amigos de las víctimas se han reunido para recordarlas.
“Enciendo una vela por mi hermana –dice una joven mientras deja un ramo de flores blancas–. La echo de menos cada día. Ella solo quería disfrutar de la música”. A su alrededor, otras familias hacen lo mismo: encienden velas, colocan flores y limpian el memorial dedicado a sus seres queridos.
Un joven con una camiseta de Nova Healing Concept, una iniciativa de apoyo vinculada a los supervivientes del festival, va encendiendo velas una tras otra. “Me gusta pensar que, incluso en los momentos más oscuros, estamos unidos. Hago esto como voluntario”, explica. Un poco más allá, dos amigas que recuerdan a la joven Shani Gabay se funden en un abrazo. Gabay consiguió refugiarse en una ambulancia, pero miembros de Hamás acabaron disparando contra el vehículo. La familia pasó semanas sin saber dónde estaba: sus restos fueron identificados después de haber sido enterrados con los de otra mujer.
Saliendo del Nova, la conmemoración continúa por la carretera 232, la misma vía que aquella mañana se convirtió en uno de los escenarios más sangrientos del día. Dos corredores cruzan la carretera con la bandera de Israel y un grupo de cuarenta personas se concentran con retratos de las víctimas en el punto donde encontraron sus cuerpos. Algunos coches todavía llevan adhesivos con lazos amarillos y fotografías de los familiares que murieron aquel día.
Recuerdo y protesta
Pero este miércoles Israel no solo recuerda. También pregunta. A lo largo del día, la línea entre el duelo y la protesta se ha ido desdibujando. Ante el Parlamento israelí, familiares de víctimas y antiguos rehenes han guardado un minuto de silencio junto a vehículos quemados que provenían del festival Nova y han mostrado pancartas acusando al gobierno de haber abandonado a las personas atacadas. En Tel-Aviv, los manifestantes han cortado brevemente la autopista Ayalon con una pancarta en la que se leía: “El pueblo no olvidará a sus hijos e hijas”. Y mientras que en la plaza Dizengoff la fuente se ha teñido de rojo, en la playa de Trumpeldor siluetas humanas extendidas sobre la arena han representado a las personas asesinadas y secuestradas el 7 de octubre.
La pregunta que ha atravesado estas concentraciones es la misma que hace meses que acompaña a las familias: ¿qué falló? Israel todavía no tiene una comisión estatal de investigación sobre los errores previos y los cometidos durante el ataque, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha rechazado hasta ahora impulsar una. La cuestión tiene, además, una fecha en el calendario: el 27 de octubre, cuando Israel volverá a las urnas. Este miércoles, los rivales de Netanyahu han aprovechado el aniversario para volver a reclamar una investigación independiente y para visitar algunos de los escenarios del 7 de octubre. Gadi Eisenkot, antiguo jefe del estado mayor y líder opositor, ha visitado un refugio de carretera cerca de Re’im, junto al lugar donde se celebró el festival Nova, mientras que Naftali Bennett ha recorrido la explanada del festival y ha hablado con familiares y supervivientes.
Netanyahu, en cambio, no ha participado en los actos conmemorativos sobre el terreno, aunque sí compareció el lunes en los actos institucionales. Su oficina ha emitido un comunicado en el que ha explicado que el primer ministro ha encendido una vela en memoria de las víctimas y ha asegurado que Israel completará su misión y continuará persiguiendo a los responsables del ataque.
La conmemoración de los ataques ha terminado de noche en Tel-Aviv, en el Parque Yarkon, con un acto multitudinario organizado por las familias afectadas por el 7 de octubre. La ceremonia ha comenzado con un minuto de silencio y, después, el espacio se ha transformado en un gran escenario de luces, música y testimonios. “Hace dos años que vengo –explica Liol–. Gracias a Dios, no perdí a nadie, pero siento que debo venir por mi gente, por mi país”. Su mujer añade: “Es una vergüenza que esto salga de una organización de padres y no del mismo gobierno”
Más de 50.000 personas han asistido, algunas con camisetas con la fotografía de sus seres queridos; otras, envueltas con la bandera israelí o con banderas con las caras de sus familiares que murieron aquel día. Entre la multitud, personas se buscan, se abrazan y lloran. Tres años después, Israel ha recordado a sus muertos en los mismos lugares donde los perdió, mientras exige saber por qué las defensas del estado fallaron aquella mañana y quién debe asumir la responsabilidad.