Palestina

La triste celebración de la final del Mundial en Palestina

El asesinato de tres hombres a manos de colonos, entre ellos un jugador palestino, hunde la fiesta por la victoria de la España de Sánchez contra la Argentina de Milei

Durante unas horas, Ramala, la capital de Cisjordania ocupada, quiso creer que el mundo podía reducirse a una pantalla gigante, un balón y una final del Mundial. En la ciudad palestina, las camisetas rojas llenaban las plazas y los vendedores hacían el último negocio de la noche: las últimas banderas de España se agotaban a medida que se acercaba la hora del partido. Decenas de palestinos se habían reunido en diferentes puntos para ver la final entre España y Argentina. Uno de los principales espacios era un recinto a las afueras del centro: un descampado convertido durante unos días en una pequeña fiesta mundialista, con puestos de comida, luces de colores, música por los altavoces, merchandising y familias enteras preparadas para vivir una noche que querían que fuera diferente.“¿Me dejas la bandera? Quiero una foto”, pedía Amal, una joven palestina. “España nos ha hecho sentir que no estamos solos, por eso, apoyamos a la roja”. Para muchos palestinos, España no representa solo una selección de fútbol, sino, sobre todo, un símbolo político. El reconocimiento del estado palestino por parte del gobierno español en 2024 y su posición crítica con las políticas del gobierno israelí de Benjamin Netanyahu han convertido a España en uno de los países vistos con más simpatía por una parte importante de la sociedad palestina, en Gaza y en Cisjordania.En el recinto, los que apoyaban a Argentina eran una minoría. Desde la llegada del ultra Javier Milei a la presidencia, Buenos Aires ha reforzado su proximidad con Israel. La relación de Milei con el primer ministro Benjamin Netanyahu es estrecha, hasta el punto de que el propio Netanyahu deseó antes de la final la victoria de Argentina. “Yo sinceramente no entiendo cómo pueden ir con ellos”, comentaba Khalil, un padre de familia, señalando a uno de los pocos jóvenes fans del albiceleste. “Un equipo representa una cosa y el otro representa otra”.Un soplo de normalidad

Cuando España marcó, el recinto estalló. Gritos, abrazos, saltos encima de las sillas. “¡Que viva España!”, se oyó entre la multitud. Personas que no se conocían se felicitaban como si compartieran la misma historia y, durante unos instantes, el fútbol concedió algo que la realidad raramente ofrece: una sensación de euforia y normalidad.Pero la alegría duró poco. Unos minutos después, los organizadores detuvieron la retransmisión. Uno de ellos salió delante del público y comunicó que dos palestinos habían sido asesinados en un ataque de colonos en una zona cercana. “Hagamos un minuto de silencio y cuando acabe el partido apagaremos la pantalla”, anunció. La noticia cambió el ambiente de golpe. Las mismas personas que hacía unos minutos saltaban y gritaban quedaron en silencio.Según el ministerio de Salud palestino, el ataque se produjo en Deir Jarir, una localidad al noreste de Ramala, donde los residentes denunciaron la entrada de colonos con el objetivo de apropiarse del ganado de los pastores palestinos. En el ataque murieron Ahmad Adel Abu Mukho, de 26 años, y Odeh Abdul Rahim Farakhneh, de 53 años y tres personas más resultaron heridas.También se confirmaba la muerte de otro joven en un ataque anterior a la final, en pleno mundial: Fadi Hamdallah Al-Nassan, un futbolista palestino de 17 años del club Al-Mughayyir y miembro de la selección juvenil palestina, murió tras recibir un disparo durante un ataque de colonos en su localidad.El mismo día, según el ministerio palestino de Asuntos Religiosos, unos colonos incendiaron dos casas y una mezquita al sur de Hebrón, y cerca de Nablus, cuatro palestinos resultaron heridos en otro ataque, según fuentes locales.Récord de violencia colonizadora

En los últimos años organizaciones palestinas, israelíes e internacionales han documentado un aumento de los ataques de colonos contra la población palestina en Cisjordania: agresiones físicas, incendios de casas y vehículos, destrucción de propiedades, ataques contra agricultores y desplazamientos de comunidades enteras.Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), en lo que llevamos de 2026 la violencia de colonos ha alcanzado niveles récord. El organismo ha documentado más de 1.200 incidentes con víctimas o daños materiales en más de 240 comunidades palestinas, una media de unos seis incidentes diarios. Hasta dieciséis niños palestinos han sido asesinados y 187 han resultado heridos en incidentes relacionados con fuerzas israelíes o colonos.Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que estos incidentes se producen a menudo bajo la mirada de las fuerzas israelíes, mientras que las autoridades israelíes lo niegan y defienden que intervienen e investigan a los responsables cuando es necesario.En Ramala, la noche que había comenzado como una promesa de alegría colectiva terminó con la pantalla apagada, algunos gritos de celebración y la mayoría de la gente marchándose casi en silencio. Durante un rato, el fútbol había ofrecido una tregua, pero la realidad volvió a imponerse. En Palestina, la final del Mundial terminó antes que el partido.

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