Los EE. UU. y el Irán vuelven a la casilla de salida diplomática

Teherán niega la existencia de conversaciones directas con Washington, a pesar de que sí negocia con los omaníes

03/08/2026 - 21:23 h.

WashingtonEn Washington, el bochorno del verano es ineludible, pero Donald Trump y el régimen iraní vuelven a repetir el bucle de declaraciones cruzadas de la primavera pasada. La única diferencia es que este ir y venir se produce en un escenario post-alto el fuego y donde parece que Teherán ya le ha tomado el pulso al presidente estadounidense. Este lunes por la mañana, el ministro de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, decía que su país no está manteniendo conversaciones con los EE. UU. y contradecía así el anuncio que había hecho Trump el domingo por la noche a bordo del Air Force One.

Sin salirse del guion esperado, el republicano se volvía horas después en una publicación en Truth Social y acusaba a los iraníes de "hipócritas", asegurando que habían pedido una reunión. Mientras los precios del petróleo vuelven a dispararse por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, Trump insistía en que el paso marítimo "ya está completamente controlado por la Armada de los Estados Unidos". Más tarde, en el Despacho Oval, el dirigente volvía a repetir que "por alguna razón, cuando están negociando, [a los iraníes] no les gusta decir que están negociando. Por eso, yo digo que estamos hablando".

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El magnate ha contestado a las preguntas de los periodistas en el marco de la firma de una orden ejecutiva destinada a crear una comisión para centrarse en las familias de los miles. El decreto, que pretende mejorar los servicios de vivienda y asistencia médica, llega en un momento en que los soldados muertos en Irán comienzan a pesarle a Trump. El Pentágono ha cambiado la manera cómo contabiliza las bajas, haciendo más difícil poder elaborar el balance total desde que comenzó la guerra a finales de febrero. Actualmente, al menos 18 militares han perdido la vida, aunque ahora, oficialmente, el gobierno solo reconoce 14 como víctimas de la operación Furia Épica.

"Esta es la última oportunidad para ellos [los iraníes] para firmar un buen acuerdo", ha insistido el mandatario. Aunque en esta ocasión no ha acompañado el ultimátum con la habitual amenaza de nuevos ataques. El giro en el tono parece venir de las presiones por parte de los aliados del Golfo, especialmente Arabia Saudí, quien en los últimos días ha visto su estabilidad económica aún más comprometida con la entrada de los hutíes en el tablero regional. Con Ormuz cerrado, la monarquía aprovechaba la salida que les queda por el estrecho de Bab el-Mandeb, pero la alternativa se ha visto comprometida por los recientes ataques de la milicia yemenita.

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Presión de Arabia Saudí

El mismo Trump reconocía el domingo desde el Air Force One que había decidido suspender su amenaza de volver a bombardear Teherán a raíz de la petición de los aliados del Golfo, incluido el príncipe saudí, Mohammed bin Salman, que le habría llamado personalmente, según explica. El presidente estadounidense sufre la presión colateral del aumento del precio del petróleo y los daños electorales que conlleva, pero los petroestados del Golfo son los grandes damnificados de un conflicto que no empezaron. Con todo, Trump ha dicho este lunes que Ormuz podría volver a estar abierto "mañana". "Lo descubrirán mañana", ha dicho a los periodistas.

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El enquistamiento del conflicto ha expuesto las vulnerabilidades defensivas de los EE. UU. en la región y ha puesto en cuestión la promesa de estabilidad con la que habían podido desplegar sus bases. Ahora, la presencia de soldados estadounidenses ya no es garantía de seguridad, sino todo lo contrario. El último ataque iraní contra las instalaciones estadounidenses en Jordania –donde murieron dos militares– ha alimentado una nueva disidencia dentro de uno de los aliados estratégicos de Washington, donde cada vez hay más voces que abogan por la retirada de las tropas estadounidenses.

Los aliados del Golfo también buscan que Trump rebaje la tensión para poder seguir negociando con los iraníes. La parte de verdad sobre las afirmaciones del magnate es que Irán sí preveía reunirse este lunes con los omaníes para hablar sobre la situación del estrecho de Ormuz, tal como ha confirmado el ministro de Exteriores iraní. Omán es el otro territorio que está bañado por las aguas del paso marítimo, y los ayatolás parece que solo reconocen Mascate como la otra parte con derecho a controlar los barcos que pasan. De hecho, así lo daba a entender el memorándum que Washington y Teherán firmaron a principios de junio.