La posible vacunación obligatoria contra el covid-19 abre una grieta en el gobierno italiano

Salvini se opone frontalmente a la propuesta del primer ministro, Mario Draghi

RomaItalia podría convertirse en el primer país europeo en obligar a su población a vacunarse contra la Covid-19, según adelantó el primer ministro, Mario Draghi, durante la rueda de prensa posterior al primer consejo de ministros tras la pausa estiva celebrado la semana pasada. Una hipótesis contra la que se ha manifestado el líder de la Liga, Matteo Salvini, que amenaza con votar en contra si la norma llega al Parlamento, poniendo en riesgo la estabilidad del Gobierno italiano.

Las declaraciones del primer ministro a favor de la obligatoriedad de la vacuna y a una tercera dosis para la población vulnerable han provocado un terremoto político en la mayoría parlamentaria que sostiene el Gobierno de unidad, que encabeza el expresidente del Banco Central Europeo. Mientras Forza Italia y el Partito Democrático (PD) se han manifestado a favor de la propuesta del primer ministro, la Liga de Matteo Salvini ha rechazado esta hipótesis, uniéndose a la batalla de los ultraderechistas de Hermanos de Italia, el único partido en la oposición.

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Salvini, que también se ha declarado en contra de la extensión del pasaporte sanitario, indispensable en Italia para acceder al interior de bares y restaurantes o viajar en trenes de largo recorrido, barcos y aviones, no respondió directamente a las palabras del primer ministro, pero el partido envió una nota oficial que recordaba que la Liga “era y es contraria a obligaciones, multas y discriminación”. La nota subrayaba, además, que “en ningún país europeo existe la obligación vacunal para la población”. Y añadía: “Más de 38 millones de italianos ya han elegido libremente y completado el ciclo vacunal, más del 70% de la población mayor de 12 años”.

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En alternativa a la obligación vacunal, la Liga avanzó algunas propuestas, entre ellas, que el Estado garantice PCR gratuitos, especialmente para aquellas categorías de trabajadores que están obligados a vacunarse para ejercer --como los profesores o el personal sanitario--, ya que el pasaporte sanitario en Italia se puede obtener no sólo tras recibir al menos una dosis de la vacuna, sino también presentando un test diagnóstico negativo realizado en las 48 horas previas o demostrando haber pasado la enfermedad en los últimos meses.

Rebelión en la Lega

El debate no sólo ha dejado en evidencia la disparidad de criterios para hacer frente a la pandemia que conviven dentro de la mayoría parlamentaria, sino que también ha provocado que los principales barones de la Liga se rebelen contra su líder. Los presidentes 'leguistas' de Lombardía y Véneto, dos de las regiones más golpeadas por la pandemia, se han desmarcado de la posición oficial del partido respecto a la vacunación y al pasaporte sanitario. “Desde que comenzó la campaña de vacunación los números han mejorado, lo que demuestra que es fundamental”, dijo el presidente de Lombardía, Attilio Fontana, “orgulloso” de que en la región más del 87% de la población se haya inmunizado. “Sólo la vacuna nos permite defendernos del virus”, añadió.

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La respuesta a la epidemia y las últimas polémicas en el seno del partido ha dejado en evidencia las dos almas de la Liga. Por una parte, los alcaldes y presidentes regionales han apoyado en general las medidas aprobadas del Gobierno central, incluido el cierre del interior de bares y restaurantes. Por otra, una parte del partido –incluido el propio Salvini-- se ha posicionado contra las restricciones, los cierres, el pasaporte sanitario y la vacunación obligatoria.

El primer ministro italiano reconoció recientemente que a pesar de que existen “diferencias” dentro de la mayoría parlamentaria, ninguna de ellas es insalvable. “No veo un desastre en el horizonte”, declaró. Y respecto a la campaña vacunal, Draghi aseguró que el país transalpino llegará al objetivo del 80% de vacunados a finales del mes de septiembre.

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En los próximos días el Gobierno se enfrentará a una nueva prueba de fuego. Italia quiere ampliar la vacunación obligatoria a los funcionarios de la administración pública, de los que al menos el 10% ha rechazado hasta el momento vacunarse. “Es una patente de libertad”, defendió el ministro de la Administración Pública, Renato Brunetta, exponente de Forza Italia, que se mostró favorable a extenderlo a las empresas privadas. Una propuesta, actualmente en discusión, que no convence a los sindicatos.