Trump condiciona el acuerdo con Irán a la normalización de relaciones con Israel
El presidente norteamericano pide a Teherán y a los países del Golfo firmar una "coalición mundial sin precedentes"
BarcelonaCuando el acuerdo entre los Estados Unidos y el Irán parecía inminente, Donald Trump ha dado un nuevo volantazo y ha condicionado el entendimiento a que los países del Golfo normalicen las relaciones con Israel, su histórico rival regional. En un mensaje en su red Truth Social, el presidente norteamericano ha instado a los estados mediadores, empezando por Qatar y Arabia Saudita, a firmar los conocidos como Acuerdos de Abraham –que recogen explícitamente esta normalización– si quieren que prospere el pacto que permitiría reabrir el estrecho de Ormuz.
"Pido obligatoriamente que todos los países firmen inmediatamente los Acuerdos de Abraham, y si el Irán firma su acuerdo conmigo, como presidente de los Estados Unidos de América, sería un honor que también formase parte de esta coalición mundial sin precedentes", ha escrito el mandatario. Trump ha defendido esta firma porque supondría una "coalición mundial sin precedentes" y dejaría Oriente Medio "unido, poderoso y económicamente fuerte como seguramente ninguna otra región del planeta". "Si no lo hacen, no deberían formar parte de este acuerdo, ya que demuestra mala intención", ha añadido.
El mensaje del líder republicano llega en un momento de mucha tensión diplomática, cuando los equipos negociadores de los Estados Unidos y el Irán aseguraban que el acuerdo para detener los combates y reabrir Ormuz estaba "más cerca que nunca". Según se había filtrado a varios medios, el principio de acuerdo entre los dos países prevé reabrir el estrecho de Ormuz, levantar sanciones a Irán, desbloquear fondos iraníes y una tregua de 60 días para negociar un pacto nuclear.
Ambas partes aseguraban esta mañana que hay consenso en algunos ámbitos del acuerdo, pero discrepan de cómo y cuándo se debe anunciar. Esta mañana el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, desde Nueva Delhi, ha celebrado que los equipos negociadores norteamericanos e iraníes tienen "algo bastante sólido sobre la mesa" y que se podría llegar a un acuerdo este mismo lunes. Por su parte, Teherán ha confirmado que hay un marco de negociación, pero ha matizado que el entendimiento no tiene por qué anunciarse pronto. El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, ha dado a entender que el acuerdo implicaría precisamente el fin de los enfrentamientos, pero que la cuestión nuclear quedaría fuera de la ecuación, así como los detalles de la gestión del estrecho de Ormuz (y, por tanto, la posibilidad de que Irán pueda cobrar un peaje).
En cambio, el acuerdo había recibido la desaprobación del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que no está dispuesto a abandonar los combates en el sur del Líbano, tal como exigía Teherán. Netanyahu mostró esta preocupación con una llamada a Trump este sábado, en la que insistió al presidente estadounidense para que se alinee con sus intereses en la región. En una publicación en Telegram, el domingo aseguraba que tiene el visto bueno de Washington para defenderse contra amenazas de todos los frentes, incluido el del Líbano, e insistía en que hay que "eliminar la amenaza nuclear" que representa Irán.
La normalización de relaciones entre Arabia Saudita e Israel, dos potencias regionales aliadas de Washington pero históricamente enfrentadas, supondría un cambio de primer orden en la geopolítica de Oriente Medio. De hecho, los Estados Unidos ya habían intentado propiciar este acercamiento bajo la administración demócrata de Joe Biden. Pero las negociaciones se rompieron después de los atentados de Hamás del 7 de octubre y la brutal ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza. Los Acuerdos de Abraham fueron impulsados durante el primer mandato de Trump y permitieron que Israel restableciera relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes, Bahréin, Sudán y Marruecos, países que habían evitado reconocer a Israel por su tradición árabe.