Trump reivindica la "excepcionalidad" de los Estados Unidos en el 250º aniversario del país
En medio del desgaste por la guerra de Irán y el distanciamiento con los aliados, el presidente estadounidense elogia el rol de los EUA como "salvadores" del mundo
WashingtonDonald Trump ha celebrado bajo una fina llovizna los 250 años de los Estados Unidos desde el monumento a Washington con un discurso marcadamente patriótico. En medio del fango de la guerra de Irán, el encarecimiento del coste de vida y el aislamiento de los aliados tradicionales, el presidente estadounidense ha querido subrayar el carácter "excepcional" del país. "Ningún pueblo ha hecho más bien, ha mostrado más coraje, ha hecho más progreso, ha corregido más injusticias o ha alcanzado más grandeza que vosotros, el pueblo americano", ha defendido, asegurando que el país es "una nación de ganadores".
Buena parte del discurso, que ha durado unos 35 minutos –menos que los fuegos artificiales posteriores– ha pivotado en torno al relato "heroico" de los Estados Unidos como país que estableció las bases del "mundo moderno". Por el escenario han desfilado banderas históricas, una de ellas utilizada durante el Día D en el desembarco de Normandía, y veteranos de guerras cruciales para el país que superaban los cien años: Pearl Harbor, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Algunos a duras penas podían levantarse de la silla de ruedas para saludar la bandera. "Estos son los combatientes y las banderas de la generación más grande; son la generación más grande. Siento admitirlo, pero lo son. Salvaron el mundo".
Trump se ha aferrado al pasado para reclamar que "America is back", pero apenas se ha referido al presente. Los episodios de Irán y Venezuela han sido residuales para lo que acostumbra a ser la tónica del presidente estadounidense, que tan solo los ha mencionado como parte de una recapitulación histórica de los éxitos militares. "Mirad Venezuela, mirad Irán: los hemos borrado, hemos destruido su ejército. Los americanos cruzamos las Grandes Llanuras, escalamos las montañas Rocosas, domamos la naturaleza salvaje y conquistamos la frontera, y construimos el imperio, el llamado imperio de la libertad. Trazamos las líneas de ferrocarril, alzamos los rascacielos –esos rascacielos tan bonitos– y excavamos el canal de Panamá, considerado la octava maravilla del mundo", ha afirmado. Al otro lado del Atlántico, la República Islámica hacía una muestra de fuerza y unidad con el multitudinario funeral del ayatolá Ali Jamenei.
El presidente ha conectado las victorias del pasado con la carrera espacial y las proyecciones de futuro para el país, y ha querido remarcar el carácter innovador que ha llevado a los EUA a ser una de las principales potencias. En el escenario, después del desfile de veteranos, han subido los miembros de la tripulación de la misión del Artemis II. "Se han hecho superfamosos –ha dicho el republicano–, todo el mundo estaba mirando".
Un discurso marcado por la lluvia
Trump ha tenido que comparecer una hora más tarde de lo previsto, después de que las advertencias del servicio meteorológico obligaran a desalojar a la multitud del National Mall. Durante unas horas en las que se había aplazado la agenda, Trump escribió en Truth Social que esperaría el tiempo que hiciera falta para continuar con el espectáculo. "No me importa si es a las dos de la madrugada o dentro de una hora", añadió. Cuando ha arrancado el discurso, Trump ha convertido la anécdota en una especie de leitmotivsobre su determinación y la del país. "Hemos tenido una tormenta eléctrica, pero esto [la conmemoración] es mucho más grande", ha dicho.
Fiel a su obsesión por las masas, también ha hecho el apunte de cuánta gente se ha quedado a pesar del mal tiempo. "Calculaban que había 375.000 personas antes de que todo el mundo tuviera que marcharse, y ahora quedan 150.000. Es la cosa más loca que nadie ha visto jamás", ha celebrado.
El presidente ha recordado el famoso preámbulo de la declaración de independencia y ha subrayado su carácter religioso: "Como nos dice nuestra declaración de independencia, todos estamos hechos a imagen de un solo Dios todopoderoso". A pesar de repetir que ha sido el garante de la primera enmienda –la de libertad de expresión– rápidamente ha vuelto a cargar contra la supuesta amenaza comunista que asola el país. "La bandera de las estrellas y franjas ya hizo caer la hoz y el martillo en el olvido antes, y lo volveremos a hacer si es necesario", ha dicho Trump, haciendo una conexión entre la Guerra Fría y la actualidad. También ha advertido que el comunismo ha vuelto a sacar “su fea cabeza" en América, y ha añadido: "Es como un cáncer: lo tienes que extirpar, lo tienes que extirpar rápidamente".
A pesar de que las menciones al comunismo no eran nuevas sí que ha habido un giro en el eje desde donde el republicano ataca lo que considera la oposición política. Trump ya ni siquiera ha hablado de los demócratas, sino que directamente se ha lanzado contra el avance de los Socialistas Democráticos de América (DSA) en las primarias del partido.
Por la tarde, cuando la policía había empezado a evacuar el National Mall, algunos de los asistentes se negaban a ser desalojados a pesar de la alerta de peligro emitida por el servicio meteorológico. Grupos de personas coreaban las siglas de EE.UU. y cuestionaban a los agentes federales que daban instrucciones con un megáfono. Incluso se han oído acusaciones diciendo que todo era un plan de los demócratas para fastidiarle al presidente.
Trump había prometido que el 4 de julio sería uno de los mítines más grandes que había hecho nunca. El clima extremo ha aguado un poco las expectativas épicas del magnate, pero no ha impedido que los 250 años de la declaración de independencia hayan sido marcados por los lemas trumpistas y las gorras MAGA.
Ráfgas de viento y nubes negras han barrido el calor pegajoso del mediodía. La crispación también se sentía en las calles de la capital: cientos de supremacistas blancos han marchado con las banderas confederadas, así como decenas de personas se han manifestado en contra del presidente. Todos clamando por recuperar su país, pero con matices opuestos: los del Patriot Front celebraban ya una "victoria" y los progresistas apelaban a los papeles de Epstein para que la multitud los escuchara. Los primeros han caminado con tranquilidad, los segundos eran abucheados y contradichos por algunos de los asistentes enfurecidos.