La UE intenta no quedar descolgada de las conversaciones sobre su propia seguridad

Los ministros de Exteriores y de Defensa se reúnen en Francia mientras la OTAN se sienta con Rusia por primera vez desde 2019

Bruselas"Dos cosas están claras: tenemos que conseguir una posición de la UE unida y tenemos que fundamentar nuestro papel, apoyándolo en vías de acción concretas, es decir, no solo lo que pensamos o queremos, sino lo que pretendemos hacer". Son palabras del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que, en una semana de reuniones clave al más alto nivel institucional para intentar desescalar el conflicto en la frontera de Ucrania, ve cómo la Unión Europea no tiene una silla reservada en la mesa. Los Estados Unidos y el Kremlin se reunieron en Ginebra el lunes y este miércoles es la OTAN quien recupera por primera vez desde 2019 el formato de diálogo con Rusia. Pero la Unión como tal no está.

Borrell está haciendo todos los esfuerzos posibles para reivindicar tanto su papel como el de la UE y por eso viajó la semana pasada a Kiev y dejó claro que no se puede hablar de la seguridad de Europa sin los europeos. También por eso se reúne este anochecer y hasta mañana con los ministros de Exteriores y de Defensa en un formato informal en Brest (Francia). Previamente ha publicado un largo comunicado en el que fija cuáles tienen que ser los objetivos de la Unión en todo este entramado de esfuerzos diplomáticos para evitar el "riesgo real" de conflicto armado en el continente, tal como dijo el propio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este lunes después de reunirse con Ucrania.

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El exministro español lo tiene claro: Rusia intenta deliberadamente "pintar" a la Unión Europea como un actor "irrelevante" y separarla de los Estados Unidos, y la UE no se lo puede permitir. Por eso en los últimos días varias voces han reiterado la excelente coordinación entre la Casa Blanca y Bruselas. El propio Borrell explica que el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, le ha dado la garantía de que los Estados Unidos no hablarán de la seguridad de Europa sin tener en cuenta a los europeos. Y también por eso esta semana el gobierno norteamericano publicaba un listado con todos los contactos diplomáticos mantenidos con Bruselas. "Estamos absolutamente alineados con el compromiso de que no se puede hablar de Ucrania sin Ucrania, del mismo modo que estamos alineados con el compromiso de no hablar de Europa sin Europa", ha dicho Blinken. De hecho, también este mismo miércoles el secretario general de Acción Exterior de la UE, Stefano Sannino, se ha reunido con la vice secretaria de Estado norteamericana, Wendy Sherman, tal como ha comunicado el departamento que encabeza Borrell.

Desde Washington, pues, llegan garantías, pero después de Trump la Unión ganó conciencia de la necesidad de ser autosuficiente y de la imposibilidad de fiarlo todo, incluyendo su seguridad, al gran hermano norteamericano. Esta es una de las obsesiones de Borrell, y de aquí que insista en que los ministros de Exteriores y de Defensa tienen que "trabajar en cuál es la contribución y el rol preciso" de la UE en esta escalada de tensión, no solo con dialéctica sino también con "acciones y contribuciones claras". La ambición de las autoridades rusas, dice Borrell, es amenazar el orden político posterior a la Segunda Guerra Mundial: "Moscú quiere volver al acto fundacional OTAN-Rusia de 1997. [...] Actúa como una potencia revisionista".

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Putin pide a Washington y a la OTAN que reculen en el este de Europa. De hecho, ha pedido directamente que renuncien a incorporar a Ucrania y Georgia, cosa que desde los Estados Unidos y Europa se considera una vulneración del derecho de cualquier estado a decidir con quién quiere aliarse. Pero Rusia no solo lo pide sino que lo hace mientras acumula miles de soldados en las fronteras de Ucrania para condicionar las negociaciones. Todas estas rondas de contactos de esta semana continuarán el jueves en Viena, donde se reúne la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Pero ni la OTAN ni los Estados Unidos son naif. "No sería realista pensar que se resolverá todo esta semana", decía Stoltenberg el lunes. Los aliados estarán satisfechos si después de todo este maratón diplomático consiguen que Rusia no se levante de la mesa y se comprometa a no usar la fuerza.