Política lingüística

Primer año del Pacto Nacional por la Lengua: "La situación del catalán es como la de los trenes, requiere medidas de choque"

Los especialistas analizan los puntos fuertes y los puntos débiles de las políticas lingüísticas del Gobierno de los últimos 12 meses

12/05/2026

BarcelonaHace un año de la firma del Pacto Nacional por la Lengua, que debía significar un punto de inflexión en las políticas lingüísticas iniciadas por la Generalitat de Cataluña, con el horizonte del 2030. En este tiempo no se han sumado los principales agentes que no estaban en la foto del Institut d’Estudis Catalans, como Junts, la CUP, la USTEC o la ANC, pero sí que se ha activado de forma decisiva la política municipal, y se han adherido más de 200 ayuntamientos del país, que han asumido su papel dinamizador de la lengua. Se ha creado una línea de ayudas para que puedan ofrecer cursos de catalán.

El Pacto Nacional por la Lengua representaba "la toma de conciencia política, cívica y social" de que el catalán está en una crisis de usos que durante años se había invisibilizado o positivado e iba acompañado de un presupuesto de récord: 255 millones el primer año. La conselleria de Política Lingüística también prevé, si se aprueba, un presupuesto de 85 millones, que contrasta con los 30 millones que gestionaba Política Lingüística hace diez o veinte años.

El Pacto marcaba algunos hitos muy concretos, como el objetivo de conseguir 600.000 nuevos hablantes en cinco años —cuando el lustro anterior se habían ganado la mitad, 267.600—. Por eso, el conseller anunció un plan de choque para el aprendizaje del catalán entre adultos con 140.000 plazas en 2026, y un incremento suplementario de 50.000 plazas de cursos básicos para los inmigrantes regularizados de forma extraordinaria a los cuales se les pide arraigo. Si en los cursos de catalán la actuación ha sido determinada, en otros ámbitos clave como la educación, la formación universitaria, la formación del profesorado, la justicia, el comercio y la oficialidad de la lengua, los progresos han sido más escasos y puntuales.

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El Gobierno hará un balance cuantitativo del pacto la semana próxima. ARA ha pedido a los expertos un balance cualitativo del arranque del Pacto Nacional por la Lengua en el primer año de despliegue.

¿Qué es lo mejor o qué se ha hecho bien? ¿Qué es lo peor o qué no se ha hecho?Marius Serra

Escritor y miembro de la IEC

1.“Es bueno empezar a dirigir el foco hacia el verdadero conflicto lingüístico, que es la minorización y ulterior sustitución del catalán en los territorios donde es lengua propia, después de años y años de desproblematización autocomplaciente. Es bueno que se ponga la lengua catalana en la agenda política y que se viertan recursos en la oferta educativa, con el entendimiento de que el catalán debe ser un factor de progreso social para quien lo aprende”.

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2.

“Es insuficiente el vigor mostrado para hacer cumplir las normas lingüísticas ya existentes, la inconcreta respuesta a la sentencia del castellano en las aulas, la timidez a la hora de traspasar límites autonómicos y el requisito del catalán en todos los ámbitos administrativos. La situación sociolingüística es similar a la de la red ferroviaria y, por tanto, requiere las mismas medidas de choque”.

Miguel Ángel Pradilla

Sociolingüista y profesor de la URV

1."Parte de un buen diagnóstico que ha propiciado que el mundo político institucional asuma sin subterfugios la minorización lingüística. La batería de acciones que se ha previsto y la ejecución, aún parcial, de las intervenciones programadas nos sitúa ante la acción planificadora más intensa llevada a cabo hasta ahora. Las acciones y el presupuesto, sin duda, tendrán impacto. Un cambio lingüístico y, por tanto, social requiere tiempo y, sobre todo, situar la intervención en la dirección adecuada".

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2."El Pacto nace cojo porque faltan agentes políticos, institucionales y sociales, cosa que resta músculo al reto colosal que tenemos delante y mantiene el tema de la lengua en una dinámica de confrontación política que no ayuda a alcanzar consensos. La situación actual de la lengua catalana es de una debilidad extraordinaria; por lo tanto, grandes problemas requieren grandes soluciones y me temo que el Pacto se ha quedado corto. El mundo educativo, de la sanidad, el empresarial y el digital requieren intervenciones profundas e intensas y no veo síntomas de cambios de modelo. Hay que resquebrajar el techo jurídico que nos atenaza, de lo contrario no saldremos. La pregunta clave es si se ha de asumir el conflicto. Yo soy del parecer que se ha de asumir cuando no asumirlo nos lleva al precipicio".

Mireia Plana

Vicepresidenta de Plataforma per la Llengua

1."Un buen diagnóstico de partida ha generado consenso sobre el hecho de que la situación es mala. Por culpa del triunfalismo absurdo de anteriores gobiernos, el uso de la lengua ha ido descendiendo sin hacer acciones para detenerlo. Se ha hecho una apuesta decidida por la enseñanza del catalán a adultos, y con la creación del nivel A1, a pesar de ser insuficiente. Es la apuesta más potente en favor de la lengua que se ha presentado en los últimos 20 años y, por lo tanto, hay que darle un margen para que se consolide".

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2."No es de facto un Pacto Nacional porque no están implicados todos los agentes políticos que apoyan al catalán como lengua de cohesión social: es un plan de gobierno, ambicioso, pero sin la envergadura nacional. No se ha conseguido que los otros consejeros del gobierno, ni siquiera el mismo presidente, se lo hagan suyo, y de ahí que no se estén impulsando medidas en ámbitos como la enseñanza, la empresa, la salud, la justicia y todo lo que tiene que ver con el ocio (deportes, cultura, audiovisual). No se ha producido un antes y un después del Pacto".

Gerard Furest

Profesor y sindicalista

1."El Pacto pone los derechos lingüísticos en la agenda de todos, y hasta ha hecho que haya una cierta competición por ver quién hace más. Es interesante que lo lidere el PSC porque hace llegar más recursos de todas partes y amplía la proactividad hacia la lengua, es decir, no es cosa deindepes. También amplía los ámbitos desde los cuales se puede actuar. Porque el futuro del catalán no va del Pacto Nacional ni de 200 millones al año [la mínima inversión anual que se prevé], va de los Juegos Olímpicos del Pirineo, del Hard Rock, de la ampliación del aeropuerto y de quién compra vivienda en Barcelona. El pacto por fin lo aborda en el preámbulo, pero no lo afronta porque ni se tienen las atribuciones ni los partidos no están en línea. El Pacto ha hecho activar la política lingüística municipal, que es clave porque el catalán llegue a espacios como las fiestas mayores, las guarderías, las extraescolares o la rotulación. Que haya más inversión para el Consorcio para la Normalización Lingüística para cursos de catalán también es positivo, si bien tenemos que prestar atención al uso y no solo al aprendizaje".

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2."Un problema del Pacto es que no se ha aprobado ningún presupuesto y, por lo tanto, el pacto está en el limbo. Cuesta mucho cambiar dinámicas de décadas en las que la lengua no ha sido central: las concejalías de Política Lingüística son la manifestación de un fracaso, y es que quiere decir que durante 27 años no se ha hecho cumplir la ley de política lingüística. La palabra proscrita es impuesto pero es que para que haya más uso, el catalán tiene que ser necesario, y por eso tiene que ser obligatorio: se tiene que hacer pedagogía, se tiene que hacer formación, se tienen que poner requisitos lingüísticos, se tienen que abrir expedientes y se tienen que hacer sanciones. No puede ser que hayan crecido un 650% en una década las vulneraciones lingüísticas y una organización ciudadana como Plataforma per la Llengua sea quien tenga que judicializar el caso. No podemos hacer ver más que la inmersión funciona: el uso de la lengua entre los jóvenes está a bajo cero, y el pacto lo ignora. Y en audiovisual, el 3Cat y el ICEC no pueden financiar productos en castellano y no apostar por crear diez series de nivel internacional en catalán. Una lengua no solo es un sentimiento: es un mercado".

Joan Abellà

Director general de Accent Obert

1."Lo más importante es que la lengua vuelva a estar en el centro del proyecto colectivo del país y no una política sectorial cultural o educativa. El valor del Pacto dependerá de la capacidad de generar nuevos consensos y compromisos compartidos. Celebramos que se reconozca la importancia decisiva del ámbito digital. El catalán debe estar en el aula, en los medios y en la calle, por supuesto, pero también en los buscadores, en las plataformas, en los dispositivos y en las herramientas basadas en inteligencia artificial. La lengua también es una cuestión de infraestructura. El catalán no puede limitarse a ser una lengua protegida o simbólicamente reconocida; debe ser una lengua útil, funcional y competitiva".

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2."El principal riesgo es quedarse en un pacto meramente declarativo y no un programa operativo con los recursos necesarios. Al catalán le hacen falta menos declaraciones de intenciones y más gobernanza ejecutiva, con prioridades, indicadores públicos periódicos y fiscalizables, y capacidad real para incidir sobre los actores; entre ellos, las grandes plataformas tecnológicas globales. El riesgo de desaparición o sustitución lingüística ya no es tanto la prohibición explícita, como el diferencial de rendimiento de una lengua en los nuevos entornos. En esta batalla, la cultura catalana se juega si continuará siendo una cultura capaz de contribuir al futuro global o si quedará limitada a preservar su propio pasado".