El catalán también se desploma en Andorra y ya empata con el castellano

La mayoría de población tiene el castellano de lengua materna y cae ocho puntos el uso social del catalán

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Vista de la avenida Meritxell de Andorra la Vella, en plena zona comercial, con el fondo de las montañas de los Pirineos.
02/11/2026 - 20:57 h

BarcelonaLa nueva Ley de la lengua propia y oficial no ha conseguido detener el descenso del catalán en Andorra. El Gobierno ha hecho público este lunes el estudio de conocimientos y usos lingüísticos de la población y de él destacan dos titulares. Por un lado, el uso social del catalán cae ocho puntos en cuatro años (del 63,7 al 55,9%) y prácticamente empata con el uso habitual del castellano, que crece seis puntos (del 48,6 al 55%). Por otro lado, suben de forma significativa los ciudadanos que tienen el castellano como lengua materna: el 47% tienen el castellano de lengua inicial y el 39% tienen el catalán como lengua materna. Esto invierte las cifras de la anterior encuesta de hace cuatro años, cuando el 44% de los encuestados tenían el catalán de lengua inicial y el 40%, el castellano.

El Gobierno atribuye el cambio al incremento de la población foránea procedente sobre todo de Sudamérica (que representa el 90% de la nueva inmigración). De hecho, la población con nacionalidad andorrana (41%), española (25%) y portuguesa (10%) se reducen y la población francesa se mantiene (5%), mientras que la población de otros orígenes sube significativamente (son el 18% de la población encuestada). El conocimiento de catalán se reduce ligeramente (obtiene un 7,9 sobre 10), mientras que crece el conocimiento del castellano (obtiene un 9,4) y el inglés.

Identificación con la lengua oficial

Una de las pocas buenas noticias para el catalán es que es la lengua con la que se identifican el 47% de los encuestados, 8 puntos más de los que la tienen como lengua inicial. En cambio, la identificación con el castellano es menor que sus hablantes iniciales (44%). Que el catalán se identifique más que el castellano como lengua propia indica que la lengua oficial goza de estatus y capacidad de atracción, además de leyes estatales de protección. El otro dato importante es que el catalán es la lengua preferente de transmisión de padres a hijos, con un 56,7%, 12 puntos por encima del castellano. Un 75% de los encuestados dice que empieza las conversaciones en catalán siempre o muy a menudo. Ahora bien, el 80% se pasa al castellano cuando le responden en castellano.

El catalán baja en prácticamente todos los espacios: en la familia, con los amigos, en el trabajo y en la administración. El castellano es la primera lengua de uso habitual con los amigos (38,2%), seguida de cerca por el catalán (34,7%). En el trabajo, los usos son más mixtos: el catalán es la lengua más utilizada de cara al público, para atender al usuario (48% de catalán versus 25% de castellano), pero de puertas adentro, en las relaciones entre trabajadores, se usa tanto catalán como castellano, aunque es el catalán el que pierde terreno. La administración pública es uno de los ámbitos más catalanizados, aunque también ganan terreno en ella los usos bilingües. Los espacios en los que menos atienden en catalán son restaurantes, grandes almacenes y locales de ocio nocturno, mientras que bancos, seguros, gestorías y médicos aprueban en catalán.

El Gobierno destaca que, si se combinan los dos parámetros, el uso familiar y el social, el catalán se sitúa como la primera lengua en porcentaje de tiempo de uso, con un 45,3%; seguida del castellano, un 41,4%; del francés, un 4,9%; del inglés, un 4,3%; y del portugués, un 3%. Los encuestados han sido 752 personas residentes en Andorra de más de catorce años. La ministra de Cultura, Mònica Bonell, ha asegurado que la nueva ley ha logrado mitigar la caída de la lengua propia y la única oficial en el estado, que habría sido más pronunciada, en un contexto de crecimiento demográfico, y ha defendido que la ampliación de los cursos de catalán y las acciones del Plan de Acción Nacional de la Lengua tendrán resultados los próximos años.

La ministra de Cultura, Juventud y Deportes, Mònica Bonell, y el coordinador del grupo de sociología de Andorra Recerca i Innovació (ARI), Joan Micó.
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