75 pases y 29 segundos merecen una portada?
“Delcy exhibe su acceso a Sánchez y lo compromete en plena ONU”, exclama en portada El Mundo. “Más de 40 metros en busca de la complicidad de Sánchez”, escribe el Abc. A ver, analicémoslo con menos pasión y más números. He contado los pasos que da la interesada. Son setenta y cinco. Difícilmente cuentan como una odisea. Son, de hecho, menos del 1% de los 10.000 pasos diarios que se recomiendan para sacudirse el sedentarismo. Delcy completa, en todo caso, su heroica travesía y, antes de dar los arduos setenta y cinco pasos de vuelta, consigue hablar 29 segundos con Sánchez, que en aquel momento estaba hablando por teléfono. Cuelga con una mirada de compromiso y se hace evidente que despacha la conversación tan pronto como puede. No sé si en la caverna se esperaban que se taparía las orejas con los dedos y diría “Na-na-ná, ¡no oigo nada!” o algún exabrupto similar. Al fin y al cabo, en aquella misma sesión vimos cosas pintorescas como el presidente de Haití intentando beber directamente de la jarra y vertiéndose más agua en la americana que dentro de la boca.
Pero da igual. Aquellos 29 segundos y el paseo previo son vendidos como casi un cortejo y la prueba irrefutable del entendimiento del PSOE con esta extraña forma de postchavismo que está patrocinando el sheriff global Trump, que tanto te amenaza con aniquilar un país entero como te extrae a un presidente y lo encierra en su cárcel. Tanto El Mundo como el Abc incluyen cuatro fotogramas de esta anodina secuencia, para darle más grosor del que realmente tuvo. Uno ya entiende que los políticos busquen determinadas fotografías, para apuntalar sus relatos y construir apariencias de alianzas con fugaces apretones de manos. Pero la prensa debería exhibir un poco más de medida y no sumarse acríticamente (o con mala fe) a este juego de las escenificaciones.