Lo que el ‘Abc’ llega a hacer para no decir “extrema derecha”

Ya intuimos que determinada prensa ha convertido en anatema el sintagma “extrema derecha” a la hora de definir los populismos autoritarios que asolan Europa porque eso empuja a asumir que también en España se produce este fenómeno incómodo pero matemàticamente imprescindible a la hora de plantear una alternativa de gobierno a Sánchez y sus socios. Pero el corresponsal en París deAbc Juan Pedro Quiñonero ha evidenciado hasta qué punto están dispuestos a mantener este juego del Tabú y aparentemente lo ha pagado con su trabajo. Degà de la prensa europea en la capital francesa, donde llegó la otoño de 1983, ha escrito recientemente el libro "De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas". Cuando pidió al director de su diario que le presentase el volumen, comenzaron los problemas. Declina hacerlo. Y una semana después, según relata, se encuentra en una comida donde se le explica que el director había pedido a la sección de Internacional que eviten tanto como puedan el término extrema derecha. Mejor, por ejemplo, "derecha dura", u otras piruetas similares, si no hay más remedio. Él argumenta que quizá Meloni se escapa a la definición clásica, pero que, desde hace décadas, en França se considera a Le Pen sin ambages como extrema derecha. Pasan otros ocho días y se le notifica que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios. Solo hay que unir los puntos.

De vez en cuando aparecen voces con la sonsònia de que no hay ya izquierdas ni derechas, o que esto que vivimos y el fascismo son dos fenómenos del todo diferentes, como si el presente no pudiese ser la encarnación de los mismos principios del pasado, aunque sean adaptados al momento actual. Las palabras aún importan, por suerte. Y nombrarlas, o ponerlas en la portada de un libro, no debería ser un acto de valentía. Pero lo es.