John F. Kennedy Jr., entre la nostalgia y el placer culpable
Hay series a las que es inevitable entregarse con cierta autocomplacencia y un poco de vergüenza. Disney+ acaba de estrenar una en la que los espectadores que superen los 45 años corren el peligro de caer de cuatro patas. Es Love story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette, la historia de amor de una de las parejas icónicas de los años noventa, que murió en un accidente de avioneta cuando volaba a Martha's Vineyard en 1999. La tragedia contribuyó a incrementar la desventura que siempre ha planeado sobre la familia Kennedy. Su muerte repentina tenía todos los ingredientes para convertirse en leyenda mediática: guapos, jóvenes, ricos, estilosos y aparentemente felices en una vida de lujo desenfadado en Nueva York. El glamour de una pareja que parecía perfecta dejó un rastro de nostalgia y curiosidad que el productor Ryan Murphy ha aprovechado para convertir en una serie de nueve capítulos. Arranca con una escena de tensión entre la pareja protagonista justo antes de alzar el vuelo con la avioneta. Es casi obligado empezar por el final, teniendo en cuenta que toda la audiencia sabe el desenlace de la historia, como si fuera el drama del Titanic.
Love story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette conecta con la fascinación de Murphy por los iconos caídos y su intimidad atormentada. En este caso, sin embargo, la serie no aporta mucho más que la exhibición del glamour y el cotilleo por la relación. Las sobredosis de dramatización intentan encajar todos los tópicos de una telenovela romántica dentro de la vida de unos personajes reales. Las disputas y los reproches de la familia Kennedy a Ryan Murphy por la manera cómo se ha apropiado de la historia de la pareja y ha manipulado el relato han hecho más morbosa la producción. Lo más virtuoso de la producción es cómo juega con nuestro recuerdo: se recrean escenas vinculadas a fotografías de las revistas del corazón que, sorprendentemente, vuelven a la memoria cuando lo ves. La serie explota el mito y, sobre todo, reescribe la memoria de los dos protagonistas.
Los anzuelos que se utilizan te llevan a consumirla como un placer culpable: unos protagonistas con un enorme atractivo, una factura visual cuidada que retrata el Nueva York más selecto y aspiracional de los años noventa, una banda sonora con los hits de la época para transportarnos emocionalmente a aquella etapa y una historia de amor alargada que potencia el deseo y la tensión sexual. El casting de los actores y actrices está basado en la enorme semejanza física con los personajes reales. No hace falta pronunciar los nombres propios para que el espectador reconozca de seguida de quién están hablando. La priorización de la apariencia, sin embargo, va en detrimento de la calidad interpretativa del elenco. Love story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette se podría resumir con el tópico de los ricos también lloran. Es como un telefilme de tarde que te atrapa aunque no quieras.