Cómo se esparce una bola del PP (parte 1)

La conversación entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el embajador de los EE. UU. en España, Benjamín León, en 'El programa de Ana Rosa'.
Periodista y crítica de televisión
2 min

El jueves por la mañana, el Partido Popular filtró en la red X un vídeo de la ministra Margarita Robles reventando al embajador de los Estados Unidos. El sonido era muy precario, pero el tuit aseguraba que la ministra de Defensa decía “No, no, yo estoy con Trump...”. Añadían la transcripción de la frase sobre la imagen para reforzar la declaración y demostrar que Robles contradecía el “No a la guerra” de Sánchez. Poco después, Moncloa advirtió que era una manipulación del relato. Facilitó el fragmento del vídeo con más contexto para confirmar que Robles hablaba de la calefacción de la sala y que en realidad decía “No, no, yo estoy cómoda”.El caso es interesante para ver el recorrido de la mentira y entender cómo se esparcen las bolas. El tuit del PP con el vídeo de Robles se colgó en la red a las 10:52 h. Curiosamente, ocho minutos antes, a las 10:44 h, Ana Rosa Quintana advertía que el PP había difundido este vídeo y lo anunciaban con el rótulo de “Polémica. Última hora” en pantalla. Una reportera del programa explicaba que, mientras que el PP aseguraba que Robles decía “Estoy con Trump”, el equipo de la ministra aseguraba que en realidad decía “Estoy congelada”. A continuación invitaban a los espectadores a valorarlo: “Juzguen ustedes mismos”. Proporcionaban las imágenes, pero con los subtítulos de la versión del PP, de tal manera que se condicionaba a la audiencia: “No, no, yo estoy con Trump”, decía en la parte inferior de la pantalla. Los siguientes minutos de la tertulia de Quintana se destinaron a profundizar en este comentario de la ministra de Defensa. La bola del PP ya empezaba a rodar.En Espejo público ya apuntaban, desde muy temprano, al espíritu contradictorio de Robles: “Margarita Robles no ponía problemas hace ocho meses para el uso de las bases tras el ataque de Estados Unidos a Irán”. A las 11:10 h, dieciocho minutos después del tuit del PP, un redactor hacía saltar las alarmas sobre el vídeo. No citaban al PP, sino que lo vendían como un hallazgo propio. Explicaban que habían analizado las imágenes del encuentro entre la ministra y el embajador de los Estados Unidos y que habían detectado un comentario. Emitían el vídeo con la traducción: “No, no, yo estoy con Trump”. Después de enseñarlo, el redactor insistía con chulería en que lo volviéramos a escuchar: “Vamos a volver a escucharlo para que a todo el mundo le quede claro”. Y repetían las imágenes con los subtítulos según la versión del PP, sin explicar que el equipo de Robles lo había desmentido. Susanna Griso recogía aquel descubrimiento con gran entusiasmo: “¡Buenísimo lo que nos acabas de enseñar, Javier!” y toda la mesa de contertulios hacía aspavientos sobre la supuesta contradicción del gobierno socialista. La bola del PP pasó, en pocos minutos, de ser una mentira a ser considerada “una polémica periodística” para fomentar la confusión entre la audiencia. La manipulación política había funcionado. Pero la farsa apenas acababa de empezar...

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