El autocontrol periodístico en España
María Rey es presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Es, también, la principal presentadora del magazine matinal 120 minutos en Telemadrid, un canal criticado por el comité de empresa y los sindicatos por seguir una línea descaradamente afín a la presidenta Ayuso. El programa lo hace la productora de Ana Rosa Quintana. Antes había estado casi un cuarto de siglo en Antena 3, cadena de perfil conservador. Mónica Tourón Torrado es secretaria general de la APM. En su trayectoria en prensa escrita destacan las etapas en los conservadores Abc y Faro de Vigo. Francisco Sierra es el vicepresidente de la APM. Mantiene una columna semanal en The Objective donde, semana sí, semana también, critica a los socialistas. También tiene una trayectoria de décadas en Atresmedia. Luis Ayllón Alonso es vicepresidente primero y portavoz de la APM. Ha sido corresponsal diplomático del diario Abc y colabora en medios hostiles con el PSOE, como el Confidencial Digital. En fin, creo que el patrón queda bastante a la vista. O, aprovechando las siglas de esta entidad, también podríamos decir –con permiso del programa producido por Antoni Bassas– aquello de... ¿Alguna Pregunta Més? Pues no, no hay más preguntas.
Entiendo que las asociaciones de periodistas tengan comisiones de quejas y autocontrol: es un buen intento de evitar la supervisión por parte de otros organismos que seguro que serían más censores. Ahora bien, en un país tan polarizado políticamente y presidido por la acritud, no puede ser que también las entidades gremiales acaben siendo percibidas como arietes de parte, de gatillo rápido cuando se trata de emitir comunicados contra unos, pero tremendamente perezosas y renuentes cuando son los otros quienes han pisoteado el código deontológico. La regeneración periodística que propugna Sánchez debería pasar por un debate profundo sobre las entidades de autocontrol –serias, legitimadas, sabias– en la profesión.