La viña del Penedès, en alta tensión: los viticultores prevén una caída en picado del precio de la uva
La bajada de ventas de Cava, más el número de botellas que Freixenet ha dejado de elaborar dentro de la DO hace pensar en un futuro difícil en el territorio
Sant Sadurní de NoyaLos viticultores del Penedès no habían tenido tanto miedo del futuro como hoy. Tienen diversos indicadores para reforzar su temor: Freixenet (que es del grupo alemán Henkell al 100%) desde hace dos años se cree que ha dejado de elaborar cuarenta millones de botellas anuales dentro de la DO Cava (dato que la bodega no quiere confirmar ni desmentir), la vendimia pasada hubo excedente de uva y de vino base y las cifras que se difunden sobre la venta de vinos y espumosos en general no son optimistas. Por todo ello, el presidente de la Asociación de Viticultores del Penedès, Josep Anton Vendrell, afirma que viven “una situación muy crítica, en la que sobraría el 35% de la viña plantada en el Penedès, y en esta próxima vendimia, el precio de la uva podría caer en picado, el año pasado la DO Cava pagó entre 46 o 60 céntimos de euro”. Si sobra viña, si hay ayudas de la Unión Europea para arrancarla, está claro que el territorio podría cambiar en pocos años para dejar de ser el pulmón verde entre Barcelona y Tarragona, y dejar paso a polígonos industriales o campos con placas solares, amenazas históricas derivadas de la presión urbanística. A esta situación se añade una certeza: el traspaso de algunas bodegas de la DO Cava a Corpinnat, marca que trabaja para asegurar un acuerdo con el viticultor con un precio al alza cada año.
Otra consecuencia del excedente de vino en el territorio es que las cooperativas han empezado a vender el vino base como vino de mesa; descalifican los vinos por la bajada de precio y demanda, porque el vino base reservado para el cava no se ha vendido. No ha sido necesario porque el gran productor del territorio, Freixenet, no necesita tanto vino base como antes. No lo necesitó en 2025 ni tampoco en 2024, cuando lo adquirió en otras regiones y elaboró otro producto con burbujas, llamado técnicamente gran vas. En 2024, se vio abocado a hacerlo por culpa de la sequía, que afectó al Penedès y al país en general. Como Freixenet quería continuar respondiendo a la demanda internacional, sobre todo la de los mercados de Alemania, Austria y Suiza, compró uva fuera del territorio, y sacó al mercado otro producto, que no era cava, pero que el público final podría llegar a pensar incluso que lo era por el juego de nombres que creó. El nuevo producto es el Freixenet Premium Sparkling Wine Cuvée, fuera de la DO Cava, está claro. El año pasado, en 2025, lo continuó haciendo con la curiosidad de que entonces sí que fue un buen año de vendimia.
Así pues, el 2024 fue por la sequía, pero el 2025 porque ya se había inventado otro producto con burbujas y, por lo tanto, ya no le hacía falta comprar uva al Penedès, ha desembocado en dos años en que el gran productor del territorio no compra uva. El año pasado, hubo viñedo que no se vendimió, hubo viticultores que vendieron uva sin precio (sin saber a qué precio le pagarían).
Viñedo en buen estado
En definitiva, el pronóstico del presidente de la Asociación de Viticultores del Penedès es que el precio de la uva podría caer en picado esta vendimia porque habrá poca demanda y mucha oferta. “Ha llovido, la viña está bien, y si no hay ningún otro cambio meteorológico, que quiere decir que no haya heladas ni granizadas, todo apunta a que será una buena vendimia, pero si no hay demanda, sobrará”, señala Josep Anton Vendrell. Por su parte, Freixenet no ha querido responder a la pregunta de la ARA sobre el número de botellas que ha dejado de elaborar de cava, porque afirman que es “información confidencial”.
Sobre la uva vendimiada, el precio del kilo de uva se pagó el año pasado entre 46 y 60 céntimos de euro. No se podía pagar menos de 46 céntimos, pero sí más de 60. “Es el precio que dice la DO Cava, que se basa en el estudio de costes hecho por el Institut català del vi, el Incavi, que lo publica habitualmente en julio, y sobre el cual nosotros no estamos de acuerdo”, dice Vendrell. No están de acuerdo porque consideran que este estudio de costes no es real, “falta actualizar partidas, para que sea real; además de que estaría bien que se publicara antes para que el viticultor pudiera hacer previsiones”. Los precios no se pueden pactar porque impera la ley de competencia, que prohíbe fijarlos. Sea como sea, “pagar menos de 60 céntimos el kilo de uva vendimiada es una ruina para el viticultor”, dice el presidente.
, es decir, 60 millones menos en dos años.
Finalmente, el presidente de la marca Corpinnat, Pere Llopart, explica que un 10% de la viña del Penedès la cultivan bodegas adscritas o vinculadas a Corpinnat, que acuerda o pacta un precio de referencia “digno por el trabajo del viticultor, y que al mismo tiempo supone una protección para el territorio”. Acuerdan unos precios mínimos con la responsabilidad de incrementarlos año tras año, y lo tienen escrito en el reglamento, y este hecho, por sí mismo, "es un hecho insólito en el territorio y también respecto de muchas otras zonas vitivinícolas". Este año, el precio mínimo que han acordado es de 0,943€/kg (o 943 euros/tonelada) para las variedades inscritas en su reglamento, ya sean para hacer vino tranquilo o espumoso, y de 0,82€/kg para las variedades que no son de su reglamento (cabernet, merlot, muscat y otras), que se pueden comprar para hacer vino tranquilo si las bodegas quieren”, dice Llopart, que subraya que los precios mínimos que acuerdan entre los socios de Corpinnat es inaudito “y me atrevería a decir que lo es en el mundo”. Llopart considera que, con el volumen de botellas que producen no pueden ser la única solución en el Penedès, pero sí que quieren explicar que hay otra manera de trabajar con el viticultor y de hacer espumosos.
Un futuro negro, con las cifras actuales
En dos años, la DO Cava ha vendido un 24% menos de botellas, concretamente, de 250 millones en 2023 a 190 en 2025, es decir 60 millones menos en dos años.
Si estas cifras se convirtieran en referente de producción, querría decir que la DO Cava necesitaría 75 kilos menos de uva, por lo tanto, 75 hectáreas de viñedo que no utilizaría. Si sobra viñedo, los precios de la uva continuarán cayendo, y esto querrá decir que los viticultores no se ganarán la vida cultivando. A partir de aquí se podrían abrir otros escenarios que nadie quiere ni imaginar actualmente en el Penedès.