Ayuso gana la partida a los viñetistas de 'El Mundo'

Los humoristas gráficos tienen bula papal y pueden discrepar de las líneas oficiales de sus diarios: privilegios de bufón. Pero todo tiene un límite e Isabel Díaz Ayuso ha conseguido que las dos simpáticas moscas coloneras que desde hacía 29 años firmaban como Gallego&Rey hayan derramado definitivamente su tintero, tal y como se ve en su última viñeta en El Mundo, que también será la última, y ​​hayan dibujado el rastro negro de sus pasos hacia un destino incierto. Nominalmente, se marchan por voluntad propia porque la distancia con el corpus del diario se estaba convirtiendo en inasumible y amenazaba con desconjuntarlos en un cruel espagado. Pero Gallego admitió que sabían que el rotativo ya se estaba calzando la bota con la que estamparles la coza en el trasero. Mejor marcharse con dignidad: la que tuvieron siempre con unos dibujos que se burlaban de todos los rincones del espectro político. Me hacían pensar en Toni Batllori: tú leías la crónica política de La Vanguardia y entonces su viñeta solía desmontarla con elegancia, explicando lo que de verdad había ocurrido.

En este caso, la liderazgo no ha tenido que hacer nada, porque los palmeros que le ríen las gracias también tienen la cara B siniestra, la del hostigamiento en las redes. Quienes se llenan la boca reclamando libertad para expresar lo primero que les pase por la cabeza –o cuál sea el órgano que produce sus pintorescos pensamientos– son los primeros que actúan en manada para acallar a quien no comulga con ellos. Al fin y al cabo, el propio Trump firmó una orden ejecutiva que restauraba solemnemente la libertad de expresión en Estados Unidos como primera acción de su mandato... y luego empezó a perseguir a periodistas y medios que no le hacían la garra-gara. Aquí lo mismo, pero sin ensuciarse las manos.