Santiago Segura y los 'amiguetas' de la ultraderecha digital

Santiago Segura en una imagen de archivo.
12/01/2026
Jefe de Media
2 min

Se han celebrado en Madrid los Army Awards, una especie de antipremios organizados por el creador de contenido Ceciarmy, que aparece en sus vídeos ultramontanos con pasamontañas y se relaciona a menudo con figuras como Omar Montes (expulsado de Gran Hermano para espolear el acoso sexual contra una de sus compañeras) o Ilia Topuria (denunciado por su mujer), cuando no va a El Hormiguero para explicar que pasa doce horas al día en el móvil. Varios invitados abandonaron la gala, que tenía entre los premiados Vito Quiles, al considerar que aquello era un aquelarre de la ultraderecha.

A partir de ahí, Santiago Segura ha intentado defender su rol diciendo que él no escogía a los galardonados y que se limitaba a hacer de maestro de ceremonias. Entre los chistes, comentarios hirientes sobre el físico de la concursante de OT Lucía Casani. El insigne cineasta ha explicado que está harto de la polarización entre fachas y rojos, lo que implica olvidarse de la profunda asimetría existente entre estos dos colectivos, cuantificable en muertes. Segura encarna la equidistancia cobarde en acción que, en nombre del jolgorio y la frescura digital, ayuda a llenar un estadio para que se haga una exaltación del credo neofascista basado en el insulto y el odio. Al menos este año no se ha coreado "Viva el Caudillo", como hace dos años, pero sí se animó al público a blasmar a la madre de Pedro Sánchez. Los fascistoides se aprovechan de la libertad de expresión para imponer un relato-rodillo simplificador y emocional contra el que la complejidad fracasa porque las autopistas digitales no la saben (bueno, no la quieren) gestionar. Segura tiene derecho a cobrar el cheque aprovechándose de la normalización de la ultraderecha en el mundo que genera galas espuriamente amparadas en el humor. Pero al menos que se quite la careta cínica de querer hacer creer que él sólo pasaba por ahí.

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