Especial adrenalínico de Antonio García Ferreras

Antonio García Ferreras, en La Sexta.
Periodista y crítica de televisión
2 min

Sábado por la mañana, el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán activó los especiales matinales. Antonio García Ferreras no se hizo esperar, y convirtió la información de última hora en un minuto y resultado adrenalínico que añadía aún más ansiedad a los acontecimientos: “¡Buenos días! ¡Estados Unidos e Israel están atacando Irán! ¡Y Irán está respondiendo con misiles contra Israel y contra varios países de la zona! ¡Regionalización del conflicto! Está ya en marcha según el departamento de guerra de Estados Unidos, la que denominan... ¡Operación Furia Épica!”. Pero por furia épica la del presentador, que desplegaba su manual en caso de emergencias para generar sensación de impaciencia y cuenta atrás, para crear la expectativa de que de un momento a otro puede pasar cualquier cosa catastrófica ante los ojos de los espectadores.

La música subyacente al relato es determinante. Es un tema instrumental para enfatizar las producciones audiovisuales. El título delata el estado emocional que quiere inyectar: “Dark obsessions”, es decir, obsesiones oscuras, recogida dentro del álbum “Deep drama”, drama profundo. Provoca un clima de tensión y dramatismo ideal para añadir emoción a una escalada bélica. La música acentúa la gravedad y la advertencia de amenaza, e incrementa la inquietud de la audiencia. La información periodística amenizada con música convierte la noticia en una experiencia heroica que se deposita en la figura del espectador. García Ferreras anuncia la hora cada minuto, da paso a los colaboradores con ímpetu y provoca alarma sobre las imágenes que vamos viendo. La banda sonora lo convierte en un artífice mediático todopoderoso que parece que controle el mundo desde aquella mesa. La agresividad con la que levanta el dedo ante la cámara y blande el antebrazo arriba y abajo con la mano abierta es una estrategia de autoridad sensacionalista y pasada de moda pero eficaz para el espectáculo.

El lenguaje es clave. Hay dos palabras que no paran de repetirse al inicio de cada frase: “Fíjense” y “Atención”. “¡Fíjense en estas explosiones!”, “¡Atención, porque tenemos las imágenes!”, “¡Fíjense en el sonido de las sirenas!”, “Atención, porque no solo los misiles de Irán...”, “¡Atención porque Estados Unidos está golpeando Irán junto a Israel!”, “¡Atención, comandantes de la Guardia Revolucionaria que podrían haber muerto!”. También utiliza clamores contundentes que generan alarma: “¡Vamos a escuchar esos misiles!”, “¡En Irán lo denominan el Rugido del León!”, “¡Los Tomahawk estadounidenses rumbo a Irán!”, “¡Ataque ahora mismo contra Kurdistán!”.

Las imágenes de Jerusalén, Teherán o cualquier otra ciudad atacada o en peligro se suceden en bucle. La mayoría están grabadas con un móvil: todo lo que se graba con teléfono siempre parece más insólito y furtivo para la televisión. Mantener un pequeño recuadro en pantalla con elskyline de Jerusalén crea la falsa sensación de esperar una tragedia. La angustia que nos provocan los conflictos bélicos no solo tiene que ver con el caos mundial, sino también con la manera como nos fabrican el relato.

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