Finanzas

Los grandes bancos de Wall Street suben las apuestas contra la salud de parte del sistema financiero norteamericano

Se multiplica la creación de productos financieros para cubrir las pérdidas de una eventual quiebra de fondos especializados en crédito privado

Wall Street en una imagen de archivo.
17/05/2026
4 min

BarcelonaLa inquietud en la industria financiera de los Estados Unidos sobre la viabilidad de algunos fondos de inversión en crédito privado ha llevado a la gran banca de Wall Street a apostar por instrumentos financieros que permitan o bien cubrir las pérdidas en caso de quiebra de algunos fondos, o bien especular a la baja. Las principales entidades financieras norteamericanas han creado en las últimas semanas un índice público que permite a los inversores conocer el precio de estos nuevos instrumentos especulativos.

La gran banca norteamericana ha prestado en los últimos años 1,2 billones de dólares a entidades de private credit, o crédito privado. Estos fondos inversores actúan de facto como bancos en la sombra, ya que dan préstamos a compañías de todo tipo.

Diversos fondos de crédito privado han sufrido en los últimos meses retiradas masivas de dinero por parte de sus inversores, que no veían clara la viabilidad de sus operaciones. Esta salida de los inversores provocó un pequeño pánico en el sector financiero de los EE. UU., ya que algunas de las empresas de private credit están gestionadas directa o indirectamente por grandes compañías financieras o tienen vínculos estrechos con ellas a través de préstamos.

En este sentido, las voces críticas con el sector del private credit se han multiplicado. En los últimos años, estos fondos han aumentado tanto los volúmenes de dinero que prestan como su actividad, lo que ha encendido las alarmas en el conjunto de la industria financiera sobre si no están infladas de manera artificial por haber tenido la mano demasiado ancha a la hora de dar crédito fácil. Hace pocas semanas, John Waldron, presidente del gigante de Wall Street Goldman Sachs, se añadió a las voces críticas con el sector y recordó a los inversores en estos fondos que se tratan de eso, de fondos, y no de bancos de los cuales puedan retirar el dinero cuando quieran.

La banca opta por los swaps

En cualquier caso, las dudas sobre el sector explican que ahora las grandes corporaciones financieras de Wall Street busquen maneras de cubrirse las espaldas. Los instrumentos financieros elegidos son los credit default swaps (CDS, permutas de quiebra de crédito, en inglés), productos muy habituales para hacer lo que en la jerga especializada se denomina hedging, es decir, cubrir financieramente el riesgo de sufrir pérdidas en una inversión. Dicho de otra manera, los CDS actúan de manera similar a un seguro.

Así, cuando una empresa compra un activo, como acciones o inmuebles, o cuando hace una inversión concreta, contrata un CDS para recuperar el dinero en caso de que la inversión no vaya bien. De esta manera, puede pedir a un banco que le cree estos swaps que, en caso de quiebra de la inversión en cuestión, le permitirán recuperar el dinero (todo o al menos una parte, según el contrato) invertido. A cambio, el inversor paga al banco una prima cada cierto tiempo, igual que un cliente de una aseguradora paga una cuota anual o mensual por el seguro del coche o del hogar. La diferencia, evidentemente, es que los swaps están diseñados para cubrir pérdidas de millones de euros y, por tanto, las primas también son muy elevadas.

La principal diferencia con los seguros normales y corrientes que todo el mundo puede contratar es que, como se trata de instrumentos financieros, se pueden comprar y vender. Y además, una compañía puede crear un CDS sobre un activo que no posea, cosa que un seguro tampoco permite: no podemos contratar un seguro de hogar sobre una casa que no es nuestra, pero sí que una empresa puede crear un swap para cubrir la quiebra de un activo que no tiene, por ejemplo acciones de una empresa.

Este elemento los convierte en productos financieros especulativos: cuando una compañía tiene sospechas de que un sector u otra empresa puede ir mal, tiene la posibilidad de comprar un CDS esperando cobrarlo cuando se produzca la quiebra, sin ninguna necesidad de haber invertido en el negocio en cuestión. De hecho, este método es el que, durante la crisis financiera de 2008, usaron algunos inversores –como el reconocido Michael Burry– que habían sido capaces de predecir que en Estados Unidos había una burbuja inmobiliaria y que el sistema financiero tenía unos niveles de exposición a este mercado que podrían provocar su quiebra.

Un nuevo índice

Con la creciente inestabilidad en el sector del crédito privado, las grandes compañías financieras norteamericanas han puesto en marcha la maquinaria para cubrir con swaps posibles quiebras de fondos de crédito privado. Según informó en abril el periódico británico Financial Times, bancos como JP Morgan Chase, Citigroup, Morgan Stanley o Barclays han invertido en CDS que se activarían en caso de quiebra de algunos de los principales fondos de private credit, la mayoría controlados por gigantes financieros especializados en operaciones especulativas, como Blackstone, Apollo o Ares Management.

La demanda de estos CDS es, de hecho, lo suficientemente grande como para que la consultora financiera S&P Global, que elabora algunos de los índices principales de la bolsa norteamericana, haya creado un nuevo índice, llamado CDX Financial, que hace un seguimiento del valor de estos swaps. El mercado no es menor e incluye también instrumentos para cubrir pérdidas en caso de quiebra de fondos vinculados a aseguradoras, grandes bancos, bancos regionales o empresas de tarjetas de crédito.

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