"No era por el dinero": miles de docentes vuelven a las calles y anuncian huelga coincidiendo con la visita del Papa

Más de 15.000 personas se manifiestan en Barcelona en una movilización que acaba con un pitada a la USTEC

Manifestación de docentes el 5 de junio de 2026
6 min

Barcelona"La dignidad educativa ha ganado" y "No era por el dinero. Luchemos por un nuevo modelo educativo". Estos han sido los mensajes de las dos principales pancartas de la movilización docente de este viernes. La primera ha sido la pancarta de la cabecera de la manifestación que ha congregado en el paseo Lluís Companys de Barcelona a unos 15.200 docentes, según la Guardia Urbana, y hasta 90.000 según los sindicatos. Una pancarta que, a diferencia de las de las últimas manifestaciones, era totalmente amarilla –el color en defensa de la escuela pública– y sin el nombre de ningún sindicato. La segunda pancarta es la del escenario del Parc de la Ciutadella, donde ha terminado la manifestación con los parlamentos y con una pitada de los docentes a la portavoz del sindicato USTEC, Iolanda Segura, después de que la organización hiciera campaña por el sí al acuerdo con Educación y en su propia consulta el 65% de los maestros y profesores votaran en contra.

El rechazo del pacto con el Govern se ha trasladado este viernes a las calles desde primera hora con bicicletadas y movilizaciones que han cortado la AP-7, la C-33 y la ronda Litoral, entre otras. Las protestas han ido seguidas del mensaje de la consejera de Educación, Esther Niubó, que ha advertido que "el momento de la negociación [con los sindicatos] se ha acabado", ha defendido las ventajas del acuerdo y ha insistido en que hay que "garantizar un final de curso ordenado y un inicio de curso con las máximas garantías".

Poco después, USTEC, CGT, la Intersindical y COS han anunciado una nueva convocatoria de huelga de docentes para el martes 9 de junio, el día en que el Papa llega a Cataluña y, también, cuando empieza la selectividad para más de 45.000 estudiantes. Todo ello después de que la huelga de este viernes la hayan secundado un 30% de los docentes, según el departamento de Educación, y un 80% según los sindicatos. En esta jornada también han salido a la calle cientos de docentes de la escuela concertada, llamados por la Federación de Enseñanza de la USOC (FEUSOC), para reclamar una mejora del sistema y una equiparación de condiciones con el sistema público.

Docentes con bicicletas concentrados en Granollers.

"Necesitamos un cambio de modelo, y esto no lo arregla un aumento de sueldo", alertaba Albert, que hace doce años que es docente de instituto, desde la columna que ha salido de plaza España hacia Arco de Triunfo. También habla de la falta de claridad en las leyes educativas y los currículums. "Vas a los documentos de referencia y no entiendes cómo debes evaluar. No puedes tener unos criterios de evaluación que son 15 subordinadas enganchadas la una detrás de la otra. Esto es imposible de evaluar en una sola actividad", asegura. Albert explica que aquí hay que sumar un cambio metodológico y de mirada de la enseñanza que no se está sabiendo transmitir en las aulas y que deja a los docentes solos. "Tenemos un problema gordo: no entendemos exactamente qué se nos pide y qué debemos hacer", insiste, y subraya la idea de que no todo era una cuestión salarial. De hecho, en las manifestaciones de este viernes –a diferencia de las anteriores–, las referencias al sueldo tanto en pancartas como en consignas son casi inexistentes. El tono de la manifestación también es menos festivo y con más indignación, a pesar de ser una movilización muy familiar.

Manifestación de docentes en el paseo Lluís Companys de Barcelona.

No se arregla con "pedazos"

Entre los docentes que se han concentrado en el Parc de la Ciutadella se repetía constantemente la idea de que la situación de emergencia educativa que vive Cataluña no se arregla con "parches". "El acuerdo era una trampa del Govern. Este dinero de más no soluciona los problemas del día a día en el aula. No puede ser que la sociedad piense que solo queremos el sueldo", se quejaba Blanca, de Manresa. "Estoy muy contenta de que haya ganado el no", celebraba, aunque reconoce que le ha sorprendido el resultado de la votación. "Cuando hablamos entre nosotros, después de salir de una clase imposible, en lo que menos piensas es en el sueldo. Todo el mundo sacrificaría una parte del sueldo para tener un poco más de paz dentro del aula", detalla Jordi, que hace ocho años que es docente en un instituto de Barcelona.

Más allá de si era por el sueldo o no el motivo por el que se manifestaban, Laura, de Vilanova del Camí, explica que el problema de fondo es que "el mundo ha cambiado mucho" y les piden que hagan frente "a muchos más desafíos con las mismas manos". En este sentido, recuerda que, a efectos prácticos, las 6.400 dotaciones que incluye el acuerdo que rechaza supondrían "una persona y media más por centro". "Es un parche que no soluciona nada", asegura. Además, denuncia que "todo se pide a la escuela". "Tienes alumnado mucho más diverso, con muchas más necesidades, y el Govern te dice que tiene que aprobar y que si no aprueba es culpa tuya", lamenta.

Tanto Blanca como Laura y Jordi también apuntan a problemas de formación y de guía. "Nos encontramos que tenemos que ir de colonias con un adolescente con diabetes y tenemos que controlarle cada hora, y que la enfermera del CAP nos enseñe qué hacer si tiene una crisis. Nosotros lo hacemos, pero no sé si es mi trabajo y no creo que tenga la preparación para hacerlo. Aparte de que tengo 20 alumnos más por quienes estar", ejemplifica Blanca. En este sentido, Laura también explica que pasa "más tiempo haciendo de policía que enseñando" y que les faltan manos y formación para hacer frente a alumnos disruptivos y con necesidades educativas especiales dentro de una misma aula. De hecho, varios maestros y profesores alertan que la escuela inclusiva sobre el papel "está muy bien" y la defienden, pero que no es una realidad en el aula.

Más allá de estos aspectos, Jordi y Albert también advierten de otros problemas. "Te puedo decir, por ejemplo, que esta semana ha habido aulas a 37 grados, y que en mi centro hace cuatro meses que esperamos que nos cambien un grifo roto", dice Albert. Y Jordi añade: "Y aquí te sumo que hay alumnos que tardan un año en tener un diagnóstico de los equipos de psicopedagogos porque no llegan a todo".

La manifestación de docentes en Arco del Triunfo.

Toque de atención a los sindicatos

Otro de los puntos clave de la protesta de este viernes es el papel de los sindicatos. "Quizás la USTEC se ha distanciado de la gente y no nos ha entendido", admitía Laura ante el hecho de que el sindicato mayoritario apostara por el sí en un acuerdo que han rechazado el 65% de los docentes del sistema público. Una situación que no ha eludido la portavoz de la USTEC, Iolanda Segura, que durante todo el día ha asumido el mea culpa y ha hecho autocrítica. "Recojo el guante de la pitada", ha asegurado después de recibir la bronca de algunos docentes en el escenario al final de la manifestación.

"Quiero hablaros con sinceridad. No tengo un papel fácil, pero os aseguro que la USTEC no habría firmado sin el colectivo", ha defendido Segura, al tiempo que ha admitido que es necesario "retener confianzas" y que quieren "escuchar a los centros". "Debemos ser honestos: defendimos el porque creímos, quizás erróneamente, que debíamos consolidar las ganancias", ha reconocido. Con todo, ha insistido en que es necesario "aprecio y cuidado" para los docentes y que Niubó debe hacerse cargo.

La portavoz de la USTEC, Iolanda Segura, atendiendo a los medios de comunicación.

Segura ha hablado en medio de una pitada que se ha detenido cuando los representantes del resto de fuerzas sindicales le han apoyado en el escenario y cuando Laura Gené, de la CGT –el único sindicato de la mesa que estaba en contra del acuerdo y que este viernes ha vivido un momento dulce–, ha abrazado a Segura. "Tenemos que ir juntas", ha defendido Gené.

Más allá de los papeles de los sindicatos, pero, también se ha hecho fuerte la idea de que hay que escuchar más a las asambleas de docentes. "Se nos debe escuchar sin el filtro de los sindicatos", pedía Marta, docente de Castell d'Aro, al final de la manifestación. "Los sindicatos han fracasado, mientras que las asambleas de centro hemos estado juntas", ha recordado, y ha enviado un mensaje contundente: "No se puede decidir todo desde un despacho y cuando hace 15 años que no pisas un aula". De hecho, uno de los mensajes más coreados este viernes ha sido el de "Somos nosotros quienes estamos en el aula y somos nosotros quienes decimos qué se pacta".

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