Pequeño gran evento en L'Auditori con el proyecto Canta amb l'OBC
Adrián Moscardó dirige la estreno mundial de 'Doméstica esmeralda', de Helena Cánovas
- Programa: 'Domèstica maragda' (2025), de Helena Cánovas. Estreno mundial. Canta amb l’OBC: Adrian Moscardó, direcció. Oriol Castanyer, direcció coral. Coral Sant Jordi i Cor Canta amb l’OBC.'Concert per a violí en mi m, op. 64' (1844), de Felix Mendelssohn. OBC dirigida per Anja Bihlmaier, i amb la violinista Kristine Balanas.'Simfonia núm. 3 en re m, WAB 103' (1889), d'Anton Bruckner. OBC dirigida per Anja Bihlmaier.
A pesar de la importancia de las dos obras “clásicas” programadas el fin de semana en L’Auditori (el Concierto para violín de Mendelssohn y la Tercera Sinfonía de Bruckner), la relevancia y dónde poner el acento está en el estreno de Domèstica maragda, con texto de Gemma Casamajó Solé y música de la osonenca Helena Cánovas. Era la culminación del proyecto Canta amb l’OBC, que reunía 170 cantores no profesionales y con la participación de la Coral Sant Jordi. Un acontecimiento grande y pequeño a la vez: grande por el logro del proyecto y por la magnitud de la obra, con un equipo vocal dispuesto en el escenario y en los laterales del primer piso y con una orquesta inmensa. Y pequeño por la brevedad de la pieza (que no llega a los 10 minutos) y porque este es también un pequeño país, que empequeñece a sus creadores con el menosprecio de que ha sido objeto la composición de Cánovas. Y es que, más allá de la calidad de la pieza (más musical que literaria), proyectos de estas características deberían merecer más atención. Por parte de los medios y por parte de los asistentes, buena parte de los cuales —al menos en la platea— no entraron hasta que se dio paso al concierto de Mendelssohn.
La pieza romántica contó con la dirección de Anja Bihlmaier, a quien Adrián Moscardó cedió la batuta después de la obra de Cánovas, y que también se encargó de llevar a buen puerto la tercera sinfonía del catálogo de Anton Bruckner, que fue rebautizada con el nombre de Wagner, dada la admiración que el músico austriaco sentía por el autor de El anillo del nibelungo.Lectura correcta de la Bihlmaier con una orquesta que cumplió con lo que se le pedía. Excelencia de los metales y buenos contrastes dinámicos fueron lo más destacado de la interpretación en su conjunto.Mendelssohn fue servido por el arco dúctil y el violín luminoso de la letona Kristine Balanas, con una ejecución generosa en fraseo y sentimiento a lo largo de una pieza muy interpretada las últimas temporadas en Barcelona. Versión cristalina y volátil atenta al discurso y bien arropada por la directora y con detallismo en las diversas secciones orquestales. Vertiginoso, por cierto, el bis (Waltzing Matilda) con colaboración de tres músicos de la orquesta.