Cerveza y música, pareja inseparable en la fiesta de Estrella Damm
30.000 personas brindan con grupos como Oques Grasses y Love of Lesbian por el siglo y medio de la cervecera
BarcelonaEl alcohol de cereal fermentado es el gran lubricante de la música en Cataluña. Estrella Damm es patrocinador estratégico de festivales como el Primavera Sound, el Sónar, el Cruïlla, el Canet Rock, el Cabró Rock, l’Acústica, el Share, el Festival de Jazz de Barcelona... y también del Mercat de Música Viva de Vic. "Sin Estrella Damm no se hace este festival", dijo hace unos días François Jozic, el nuevo director del Sónar. Por lo tanto, no es extraño que la música fuera la gran protagonista de la celebración del 150.º aniversario de Estrella Damm que se hizo el sábado en el Parc del Fòrum. Ocho grupos respondieron a la llamada de la cervecera y actuaron, repartidos en dos escenarios, entre las 15.45 h y las 23 h. Curiosamente, en el aniversario de un nacimiento participaron dos bandas que se separan este año: Love of Lesbian, que anunciaron una pausa indefinida, y Oques Grasses, que se despedirán de los escenarios con cuatro conciertos en el Estadi Olímpic Lluís Companys en octubre.
Oques Grasses cerraron la fiesta con un público exultante desde el principio, tan pronto como Josep Montero, encapuchado como el resto del grupo, empezó a cantar Molta tralla. Buen indicador de lo que pasará en octubre. El sábado la banda osonenca recordó por qué se ha convertido en un hecho diferencial en la música catalana, una batidora de estilos y sonoridades cada vez más temeraria en cada disco. Liberados de las capuchas, desplegaron oficio en la ejecución de un repertorio que en nada se convertirá en legado y que defienden con recursos, como una sección de vientos nada convencional y unos coros que a veces parecen buscar la profundidad del góspel. También supieron capturar el espíritu de celebración de la noche con el empuje burlón de canciones como Com està el pati, John Brown y In the night (con vientos latinos), y con la actitud hedonista y comunicativa de Montero, especialmente destacable en piezas como el reggae con saxo y ukelele Passos importants. Y a la vez supo concentrar delicadeza y sensibilidad en Sort de tu, acompañada con un gran aplauso, y enlazarla con la grandiosidad sonora de Elefants, y compartir con la gente los versos de De bonesh. Todo ello, culminado con un castillo de fuegos.
Más o menos la misma multitud había seguido el concierto de atardecer de Love of Lesbian. "Gracias, Damm, por montar esta fiesta", dijo el cantante del grupo, Santi Balmes. "Solo os falta hacer vino y whisky", añadió el guitarrista Julián Saldarriaga. Fue el momento humorístico de una actuación consistente, como la del año pasado en el Cruïlla (el sábado Balmes repitió el mismo discurso antifascista antes de Allí donde solíamos gritar). Entre la épica primero contenida y después desatada de Ejército de salvación y la despedida con Club de fans de John boy, Love of Lesbian (y su eficaz sección de vientos) involucraron a los espectadores progresivamente hasta tenerlos gritando los lo-lo-los de cada canción, aunque no había euforia, sino más bien la sensación de que no habrá muchas oportunidades de volver a verlos. Después de Love of Lesbian, buena parte del público se quedó guardando sitio para Oques Grasses, mientras otros hacían cola en los puestos de comida y unos cuantos miles seguían el show de estética disco de 31 Fam.
La fiesta del siglo y medio la abrió Ginestà con mucho público en el escenario de las gradas de piedra. "Estamos alucinando con la respuesta, que a las 15.45 h esto esté así de lleno...", dijo Júlia Serrasolsas. "Sois un amor de gente", añadió más adelante su hermano Pau ante la complicidad de un público que tuvieron a favor toda la rato, también en las canciones del disco nuevo, Gira tot igual, però diferent, como por ejemplo El mirall, un ejercicio de despecho que él canta con las estrofas persiguiendo el aliento de Pulp. El mismo público, y más aún, se plantó delante del otro escenario, el principal. La decisión de estar allí a las 16.25 h fue totalmente acertada, porque Maria Jaume ofreció uno de los mejores conciertos de la jornada. Sobrada de carisma y modulando la voz siempre con intención, la cantante mallorquina está en un magnífico momento creativo. Combina diferentes colores estilísticos sin renunciar a su personalidad. Tan pronto desborda los ritmos de club, como hizo invitando a Ouineta a Va x tu, como eleva joyas de indie pop como Sonen ses campanes, que presentó con una llamada a preservar las raíces culturales para proyectarlas hacia el futuro. El himno que da título al disco nuevo, Sant Domingo forever, y la festiva denuncia de Os cartos cerraron un concierto demasiado breve. "Gracias, Maria, la mejor", había dicho Ouineta con toda la razón.
Castells y Barça
Sin pausa, Els Catarres continuaron la fiesta desplegando un formato grande, eminentemente festivo. Todo ello bastante adecuado con el ambiente que se respiraba en un Fòrum cada vez más lleno. Mushkaa también destacó que hubiera tanto público, y tan entusiasta, entre el cual había diferentes collas castelleras. Para ella era un día especial, recuperada de la lesión de rodilla. "Pero todavía no puedo saltar", advirtió al principio de un show que fue un concentrado de hits aliñado con proclamas inequívocas como "Visca el Barça, i puta Real Madrid, sempre". Justo después, la zona del escenario de las gradas quedó pequeña para albergar a toda la gente que quería ver The Tyets y bailar con bombo a negres y estribillos como el de Menorca, síntesis juvenil del espíritu que quiere transmitir la marca con el lema Mediterràniament: "Suena un ukelele / vemos la playa al fondo / Ya se ha acabado la sele / y hoy hemos venido todos". Un espíritu que el dúo mataroní contagió a toda la actuación, hasta el final eufórico de Coti x coti.